Murcia, la tierra de Alejandro Valverde

La tierra de Alejandro Valverde es de mujeres y hombres duros. Muchos emigraron a otros lugares hace un siglo en busca, más que de fortuna, de una puerta abierta que les hiciera salir del hambre. Hoy, la costa vive del turismo y hasta hay un pueblo, llamado Camposol, de uso casi exclusivo para británicos, donde apenas suena el castellano y todo se mueve alrededor del inglés. La tierra de Alejandro Valverde es de mujeres y hombres duros. Muchos emigraron a otros lugares hace un siglo en busca, más que de fortuna, de una puerta abierta que les hiciera salir del hambre. Hoy, la costa vive del turismo y hasta hay un pueblo, llamado Camposol, de uso casi exclusivo para británicos, donde apenas suena el castellano y todo se mueve alrededor del inglés.  

La tierra de Alejandro Valverdees de mujeres y hombres duros. Muchos emigraron a otros lugares hace un siglo en busca, más que de fortuna, de una puerta abierta que les hiciera salir del hambre. Hoy, la costa vive del turismo y hasta hay un pueblo, llamado Camposol, de uso casi exclusivo para británicos, donde apenas suena el castellano y todo se mueve alrededor del inglés.

Murcia acogió este miércoles una Vuelta que vive de las diputaciones, cada día se visita el territorio de una de ellas, casi en exclusiva, para pasar a la siguiente provincia, que serán todas a partir de este jueves cuando la prueba entre en Andalucía y con el temido anuncio de que suben las temperaturas después de una primera parte de la competición con la tregua del calor.

En Murcia hace mucho calor en verano y frío de verdad en invierno. Una vez visité a Valverde en el mes de febrero para seguirlo en coche mientras entrenaba. Fue al invierno siguiente de la grave caída que sufrió en la primera etapa del Tour de 2017, en la ciudad alemana de Düsseldorf. Y salió a rodar como si estuviese en Andorra; él, precisamente, fue casi la única estrella que no emigró al extranjero para ahorrarse impuestos y prefirió quedarse en Murcia para estar cerca de sus dos mellizos, fruto de su primer matrimonio.

Hay invernaderos, como en Almería, huerta conocida en el mundo entero y hasta pescado de calidad extraído de aguas como las de Puerto Mazarrón. Tierra, también, de buenos corredores, aparte de Valverde, como Luis León Sánchez, Jesús Montoya, José Joaquín Rojas (hoy, director del Movistar), Eloy Teruel (astro de los velódromos), Rubén Fernández, al que llaman ‘El Escayolas’, y Fran Pérez, que luego triunfó con la bici de montaña.

Valverde sigue siendo el rey, el que a los 46 años continúa batiendo récords de subidas de montaña, muchas veces con la bici de gravel, mientras medita, como seleccionador español, la lista de corredores que se llevará al Mundial de Montreal, presumiblemente sin Pogacar, mucho más abierto y siempre con la esperanza de que Juan Ayuso pueda entrar en la pelea por las medallas.

En el coche del Movistar, equipo con el que sigue colaborando, realizó Valverde la etapa murciana de la Vuelta por carreteras que se sabe de memoria, por donde siempre atacaba al pelotón de cicloturistas que llegaba a ser de decenas de personas. Su hermano, con bici eléctrica, ponía un ritmo, aceleraba, iba eliminando unidades y al final sólo resistía Alejandro, más rápido que el motor de la bici amiga.

El grupo de Valverde se hizo muy popular en Murcia. Había gente que se paraba a fotografiarlos, como célebre es él, con el que apenas se puede pasear por la capital de la región sin que nadie lo pare y le pida un ‘selfie’. Fue el astro que brillaba en el Movistar y que ganaba carreras en todas partes, salvo el Tour que siempre se le indigestó un poquito y quizá, de haber nacido unos años después, había revivido las clásicas con mayor energía, entre una afición española que se pasó décadas mirando el Tour y la Vuelta, pero poca cosa más, salvo algún Giro aislado, cuando se hablaba de ciclismo.

 Diario de Mallorca – Deportes

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