Leonardo, el hijo de mi amigo Giovanni Zamagni, uno de los mejores periodistas italianos del Mundial de motociclismo, reportero de Sky Italia TV y redactor de Moto.it, llamó gritando a papá cuando Marc Márquez (Ducati), poco después de comer, consiguió el mejor crono del día (1.19.394 minutos), colocándose líder de la primera jornada del Gran Premio de Alemania, que se disputa, este fin de semana, en Sachsenring, el precioso trazado, una auténtica montaña rusa, de Sajonia, en la antigua República Democrática Alemania (RDA). Leonardo, el hijo de mi amigo Giovanni Zamagni, uno de los mejores periodistas italianos del Mundial de motociclismo, reportero de Sky Italia TV y redactor de Moto.it, llamó gritando a papá cuando Marc Márquez (Ducati), poco después de comer, consiguió el mejor crono del día (1.19.394 minutos), colocándose líder de la primera jornada del Gran Premio de Alemania, que se disputa, este fin de semana, en Sachsenring, el precioso trazado, una auténtica montaña rusa, de Sajonia, en la antigua República Democrática Alemania (RDA).
Leonardo, el hijo de mi amigo Giovanni Zamagni, uno de los mejores periodistas italianos del Mundial de motociclismo, reportero de Sky Italia TV y redactor de Moto.it, llamó gritando a papá cuando Marc Márquez (Ducati), poco después de comer, consiguió el mejor crono del día (1.19.394 minutos), colocándose líder de la primera jornada del Gran Premio de Alemania, que se disputa, este fin de semana, en Sachsenring, el precioso trazado, una auténtica montaña rusa, de Sajonia, en la antigua República Democrática Alemania (RDA).
El grito de felicidad de Leonardo, que para tortura del papá (feliz) está loco, loco, loco por Marc Márquez desde que empezó a caminar, tenía una doble felicidad y así lo celebró Zamagni, amigo personal, pueden imaginárselo, de Valentino Rossi. “Papá, papá, ¿sabes que nota he sacado del curso sobre 100?”, le gritó Leonardo, vestido con la camiseta de ‘Il Cannibale’. “Un 93”. Giovanni lo sospechaba, de lo contrario la llamada no hubiese tenido sentido. La vida de Leonardo gira alrededor del 93.
Márquez se acuerda perfectamente de su joven fan, no solo lo ha visto mil veces, no solo se ha hecho cien fotos con él y le ha firmado diez gorras, sino que sabe que, a menudo, estas cosas le traen suerte. No como hoy, no, pues estamos en el circuito preferido de Marc Márquez, pero siempre es bueno tener a alguien tan limpio y transparente que confía ciegamente en ti.

“Estamos, en efecto, en mi circuito preferido. Estamos en mi Roland Garros ¿verdad? Allí, si Rafa (Nadal) no ganaba, era un desastre, un fracaso. Y, aquí, me pasa lo mismo: todo el mundo da por supuesto que, como he ganado ya 12 veces, volveré a ganar sábado y domingo”, cuenta el nueve veces campeón del mundo. “Pero todo el mundo sabe, Rafa el primero, que eso no funciona así. Me gusta el trazado, tiene más curvas a izquierdas, mis preferidas, que ningún otro, pero estamos en un Mundial en el que todo el mundo vuela. El objetivo sigue siendo el podio, seguir sumando”.
Márquez salió y, nada más arrancar la jornada, en la curva 3 (“hay un nuevo bache y el asfalto se está levantando ligeramente, ya me han dicho que, el año próximo, estará arreglado”), a 90 kms/h, se fue al suelo. Fue una buena rascada, pero no hubo que lamentar más precio que cambiar el mono y algo de chapa y pintura en su Ducati. “Este año, el FP1 (es decir, el primer entrenamiento del fin de semana) se me está atravesando bastante y eso que voy con mucho tacto”.
Y, a partir de ahí, Márquez fue trabajando con sus dos motos, mejorando el crono cuando lo necesitaba, nunca poniendo en peligro la clasificación directa para la ‘quali’ de mañana (diez primeros de hoy) y perfeccionando, sobre todo, la estabilidad de su ‘Desmosedici’. Y, al final del día, MM93 superó por 0.166 segundos al joven Raúl Fernández, uno de los líderes de Aprilia (no oficial) y por 0.280 segundos a Fabio Di Ginannantonio (Ducati). Jorge Martín y Marco Bezzechi, los dos pilotos oficiales del equipo Aprilia, quedaron a más de medio segundo, pero esto solo acaba de empezar.
«Yo nunca miento ni engaño. Al salir de Assen dije que, en Sachsenring, cambiaríamos de estrategia y saldríamos, desde el primer entrenamiento, a perseguir el podio. Y eso he hecho en este primer día. Queda mucho, pero ya estamos donde queríamos estar».
“Cuando acabamos el GP de Assen, ya dije que aquí, en Alemania, cambiaríamos el modo e iríamos al ataque”, señaló el piloto de Cervera (Lleida). “Debo sacar el máximo de puntos posibles y estar en el podio en la ‘sprint’ y en el gran premio, pero no estoy del todo contento. No voy fluido, no piloto aún de forma natural y aquí, que son 30 vueltas, tienes que salirte fácil cada giro, de lo contrario sufres una barbaridad. Pero, bueno, creo que si mañana retocamos algo y nos metemos en la primera fila, podemos pelear por el podio, sí”.
“Correr en un circuito donde has ganado tanto es la ventaja y el hándicap que tienes: si ganas, bueno, es normal, siempre gana y, si pierdes, menudo desastre, pero creo que es cuestión de gestionarlo como he hecho siempre. Lo importante es el podio”, comentó Márquez, que no encuentra a faltar a Gigi Dall’Igna, el gurú de Ducati, que siempre empieza sus vacaciones este fin de semana y suele saltarse siempre Sachsenring”.
Y volvimos a Rafa Nadal, uno de los grandes ídolos de Marc Márquez y viceversa. “Puedo y debo soportar esa comparación, sí, y recordar que si Rafa no ganaba, era noticia y si ganaba, era porque era Roland Garros. Pues eso, a mí me pasa lo mismo, pero sigo pensando en el podio y, si podemos ganar, intentarlo”.
Diario de Mallorca – Deportes
