
La líder opositora venezolana, María Corina Machado, ha insistido este viernes en que su movimiento tendrá un papel en el futuro de Venezuela, y que tras una “transición ordenada” su país “será el mejor aliado que nunca ha tenido Estados Unidos de América”. Y sobre la apuesta de Estados Unidos por la continuidad que representa la presidenta en funciones, Delcy Rodríguez, ha asegurado que “no se trata de elegir entre ella y yo, sino entre el cartel y la justicia. Solo soy una persona dentro de un movimiento más grande”.
La líder opositora venezolana asegura tras regalar al republicano la medalla del Nobel: “No se trata de elegir entre Delcy y Rodríguez y yo, sino entre el cartel y la justicia”
La líder opositora venezolana, María Corina Machado, ha insistido en que su movimiento tendrá un papel en el futuro de Venezuela, y que tras una “transición ordenada” su país “será el mejor aliado que nunca ha tenido Estados Unidos de América”. Y sobre la apuesta de Estados Unidos por la continuidad que representa la presidenta en funciones, Delcy Rodríguez, ha asegurado que “no se trata de elegir entre ella y yo, sino entre el cartel y la justicia. Solo soy una persona dentro de un movimiento más grande”.
La política y activista, premio Nobel de la Paz de 2025, compareció este viernes ante la prensa de Washington en la sede del laboratorio de análisis ultraconservador Heritage Foundation, al día siguiente de su reunión con Donald Trump en la Casa Blanca, un esperadísimo encuentro al que el Gobierno de Estados Unidos quiso dar un perfil discreto y que dejó tras de sí más preguntas que respuestas.
La líder de la oposición, que ha expresado su intención de regresar lo antes posible a Venezuela, aseguró que cuenta con el respaldo “decidido” de Estados Unidos a su país. “Venezuela va a ser libre, que nadie lo dude, y eso será gracias al presidente Donald Trump. Si algo ha unido al pueblo de Estados Unidos es Venezuela”. Y restó importancia el respaldo que Washington ha dado a la continuidad de Rodríguez, que “solo está cumpliendo órdenes”.
La presidenta en funciones “no está cómoda” en el papel en el que se encuentra, ha declarado. “Hay cosas que Rodríguez podrá entregar, porque le tiene terror al presidente Trump. Pero otras no podrá hacerlo jamás: confianza, Estado de derecho, reencuentro, participación y apoyo ciudadano. Por tanto, esto no es sostenible, y ella lo sabe. Con un solo propósito: la instauración de la libertad y la democracia en Venezuela y para que nuestros hijos puedan regresar”.
El gesto del día anterior de regalarle a Trump la medalla de su premio Nobel de la Paz, que recibió en Oslo el pasado mes de diciembre y que ha desatado el enfado de los promotores noruegos del galardón, ha acaparado toda la atención sobre el encuentro. Tras la reunión, aparecía claro que el presidente había conseguido convertirse en el dueño de una medalla que anhelaba —no el premio en sí, intransferible—. Mucho menos claro estaba lo que había conseguido su invitada: mientras ambos hablaban durante dos horas en el Despacho Oval y el comedor aledaño, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, venía a decir que las “realidades sobre el terreno” hacían que Trump mantuviese su apoyo a Delcy Rodríguez para liderar el país, no a la premio Nobel.
“Yo no vine a buscar nada para mí”, explicaba Machado en su rueda de prensa, preguntada sobre lo que había obtenido en su conversación en la Casa Blanca. “Vine en representación del pueblo de Venezuela, que nos dio un mandato (en las primarias de 2023 y en las presidenciales de 2024). Vine a recibir el mensaje de que contamos con el apoyo de Estados Unidos para un proceso muy complejo”. Un complejo donde, admitió, “puede haber cosas que no esperábamos, o que no nos gustan”.
La líder de la oposición no quiso revelar el contenido de su conversación con Trump, “una conversación privada”. Pero sí explicaba sus sensaciones sobre la reunión: “Sentí un enorme respeto por el pueblo de Venezuela cuando entré en el Despacho Oval. Hablamos de todos los temas con mucho respeto, pero con honestidad y crudeza. Me impactó la preocupación que él me transmitía sobre la situación de los venezolanos: los jóvenes, los niños, las familias, el sistema de salud. Pude tener una conversación con un ser humano. Salí realmente convencida de que lo que necesitamos está en la Casa Blanca y servirá de ejemplo para otros líderes mundiales”.
También insistía en que “es un proceso del que somos parte y al que estamos contribuyendo”. “Estamos dispuestos a hacer lo que haga falta, como gobierno legítimo, en esta etapa. Tenemos un gran trabajo ante nosotros, preparar con nuestros equipos en el mundo y en Venezuela para hacernos cargo del Gobierno cuando llegue el momento”.
La reunión en la Casa Blanca se produjo un día después de que el republicano hablara por teléfono con la líder chavista Delcy Rodríguez. Esta, a la que definió como una “persona fantástica” ha quedado a los mandos de Venezuela después de que el pasado 3 de diciembre una operación militar fulminante acabara con el secuestro en Caracas del autócrata Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores. Ambos se enfrentan a delitos de narcoterrorismo y de tráfico de cocaína y de armas.
La cita entre Trump y Machado, por la que esta había maniobrado incansablemente en los últimos días, se celebró además mientras la portavoz de la Casa Blanca atendía a los reporteros en el mismo recinto para decirles que el presidente de Estados Unidos no ha cambiado de idea sobre la capacidad de Machado de liderar la transición (“no cuenta con el apoyo ni con el respeto dentro del país”, dijo Trump el mismo día de la captura de Maduro) y para volver a alabar la buena disposición de Rodríguez, con la que, dijo, Washington está “trabajando muy bien” en la tutela del país sudamericano y, sobre todo, de sus fenomenales reservas de petróleo.
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