Mallorquín y mallorquinista, por Alejandro Vidal

En una de mis etapas de aguas turbulentas José Francisco Conrado de Villalonga, a la sazón director general de La Caixa en Baleares, me tendió un puente: “Quienes te conocemos sabemos cómo eres y, a quienes no te conocen, no les importa”. Permitan pues que les diga quién fue Miquel Contestí Cardell a quienes le han ignorado en vida y ponen ahora flores en su tumba. En una de mis etapas de aguas turbulentas José Francisco Conrado de Villalonga, a la sazón director general de La Caixa en Baleares, me tendió un puente: “Quienes te conocemos sabemos cómo eres y, a quienes no te conocen, no les importa”. Permitan pues que les diga quién fue Miquel Contestí Cardell a quienes le han ignorado en vida y ponen ahora flores en su tumba.  

En una de mis etapas de aguas turbulentas José Francisco Conrado de Villalonga, a la sazón director general de La Caixa en Baleares, me tendió un puente: “Quienes te conocemos sabemos cómo eres y, a quienes no te conocen, no les importa”. Permitan pues que les diga quién fue Miquel Contestí Cardell a quienes le han ignorado en vida y ponen ahora flores en su tumba.

Más allá de lo que cuentan los historiadores dada la evidencia de los hechos, la esencia del mejor presidente de la historia del Mallorca, -al que presidió durante catorce años, más del diez por ciento de la vida cuantitativa de un ser humano y el veinte de su existencia cognitiva-, se resume en una de sus rotundas convicciones: “El pa amb oli es el millor plat del mon”. Para empezar a ser mallorquinista es preciso entender la Isla, “sa Roqueta”.

Lo que el ojo no ve suele ser lo que al alma no se le escapa. Había que descender al inframundo de un club muerto y enterrado para resucitarlo desde más allá de la nada. Se tuvieron que abrir cuentas particulares para insuflar aire al cadáver cuyo nombre no admitía ningún banco, ni siquiera Sa Nostra o Banca March aunque fueran “de aquí”, condición indispensable para aquel a quien el eminente abogado y senador europeo, José María Lafuente López había animado a tomar las riendas de un caballo perdedor igual que, curiosamente, había hecho veinte años antes con otro histórico, Jaume Roselló Pascual. A veces no solo hay una gran mujer, detrás de un gran hombre.

Mallorquín y mallorquinista fueron calificativos inseparables en el espíritu y la materia de Miquel Contestí en tanto en cuanto la pasión se antoja indisociable del sentimiento. La transmitía cada jueves al sentarse al borde del terreno de juego del vetusto y casi arruinado Lluis Sitjar para asistir el partidillo semanal de entrenamiento. Saltaba, murmuraba, aplaudía o se removía en cada acción con la misma intensidad que en el mismísimo partido de la jornada.

Lorenzo Serra Ferrer fue su entrenador icono y cada vez que nos veíamos acordábamos visitar al presidente, porque ni antes ni mucho menos después, hubo otro igual. Al final lo hicimos el pasado 19 de noviembre en su propio domicilio. Le hallamos con la salud deteriorada pero la mente intacta: “voltros no heu de demanar dia ni hora per venir”. Cuando los recuerdos se juntan con las emociones, las ideas se agolpan y la escritura tiembla. ¡Qué fútbol tan distinto aquel en el que no cabía negocio alguno, con el de hoy, rendido a la especulación! Pero sin dinero ni tele, aquel Mallorca de Contestí, el Mallorca de verdad, fichaba a los mejores jugadores -Ezaki, Fradera, Alvaro, Claudio, Verón, Chano, Orejuela, Luis García, Sabido, Paco Bonet, Zuviría- cuyo nivel resulta inaccesible incluso con dólares, sin olvidar a la gente de la casa: Higuera, Gabi Vidal, “Chichi” Soler, Pep Bonet, Jaume Bauzá, “Bussi”, Miguel Angel Nadal, Toni Prats……

Dios habrá abierto las puertas del Cielo a quien, por una victoria en un partido de liga, habría vendido su alma al diablo. Difícil lo tienen aquellos que pretenden pasar un camello por el ojo de una aguja dispuestos a ceder tres puntos por ahorrar un puñado de euros.

“Tornarem, president”, le dijimos hace un mes y medio al fundirnos en un abrazo. No pudo ser. “Vos agaf de sa paraula”. Aquí nos tiene.

 Diario de Mallorca – Deportes

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