
Una encuesta publicada este lunes por el sindicato docentes STES refleja las causas del malestar docente. Según el sondeo, nueve de cada diez profesores consideran que la burocracia les “asfixia”, que las ratios de estudiantes por clase les impiden atender adecuadamente la creciente diversidad de las aulas, y que han perdido poder adquisitivo en la última década. Ocho de cada diez califican el clima en los centros como “conflictivo” o “complicado” y afirman que han aumentado las “agresiones verbales” o “físicas” que sufren por parte de los estudiantes. Tres cuartas partes considera que también han aumentado dicho tipo de ataques por partes de las familias. Y siete de cada diez denuncia una “ofensiva privatizadora” de la enseñanza pública, un porcentaje que crece hasta el 90% en el caso de Madrid, Andalucía, Euskadi y Extremadura.
Una encuesta del sindicato STEs muestra la preocupación de los docentes por la falta de respeto en las aulas, la escasez de recursos y la “asfixia” de la burocracia
Una encuesta publicada este lunes por el sindicato docentes STES refleja las causas del malestar docente. Según el sondeo, nueve de cada diez profesores consideran que la burocracia les “asfixia”, que las ratios de estudiantes por clase les impiden atender adecuadamente la creciente diversidad de las aulas, y que han perdido poder adquisitivo en la última década. Ocho de cada diez califican el clima en los centros como “conflictivo” o “complicado” y afirman que han aumentado las “agresiones verbales” o “físicas” que sufren por parte de los estudiantes. Tres cuartas partes considera que también han aumentado dicho tipo de ataques por partes de las familias. Y siete de cada diez denuncia una “ofensiva privatizadora” de la enseñanza pública, un porcentaje que crece hasta el 90% en el caso de Madrid, Andalucía, Euskadi y Extremadura.
La encuesta ha sido respondida por 13.213 profesores de enseñanzas preuniversitarias, tanto de régimen general como especial, de las 17 comunidades autónomas y es por tanto expresivo del sentir de muchos docentes españoles de la enseñanza pública preuniversitaria, en la que trabajan en total 610.465. El informe del sondeo admite, sin embargo, que su diseño (distribución a través del correo corporativo y “redes profesionales”) “no garantiza la representatividad estadística inferencial estricta”. Como sucedía con otra encuesta publicada el año pasado por CC OO, la forma de llevar a cabo el sondeo hace pensar en una sobrerrepresentación en las respuestas por parte de afiliados del propio sindicato (que cuenta con un total de 52.000), el cual destaca por su perfil reivindicativo desde el flanco de la izquierda.

Ello contribuye probablemente a explicar por qué los resultados dibujan un escenario más crítico que el que ofrecía la encuesta de Comisiones, y, sobre todo, del que mostraba el Informe TALIS, una radiografía del profesorado internacional que en España contó con una muestra de 18.000 profesores y directores de la enseñanza pública y la privada. El sondeo del STEs, aunque abarca a todas las enseñanzas preuniversitarias, está, por otra parte, muy inclinado hacia el profesorado de ESO y Bachillerato (las enseñanzas donde, según otros estudios, el malestar docente es mayor), que constituyen casi la mitad de las respuestas, y también están sobrerrepresentados los interinos (36% del total de encuestados).
Cuando se les plantea a los encuestados por el STEs -en una pregunta con varias opciones de respuesta para elegir- qué es lo que más les preocupa de su profesión, las respuestas más señaladas son: excesiva burocracia (78%), ratios altas (67%), falta de respeto del alumnado y las familias (61%), falta de apoyo institucional (59%) y falta de recursos y materiales (54%).
Y, en otra pregunta, en esta caso abierta, sobre cuáles son a su juicio los mayores problemas a los que se enfrenta la educación, las contestaciones más frecuentes (pueden dar más de una) son: “falta de implicación por parte de las familias, delegar todo en la escuela, y cuestionamiento de la labor docente” (25%); “falta de recursos materiales, infraestructuras, apoyos, medios tecnológicos adecuados…” (24%); “burocracia, papeleo, informes que desplaza el tiempo de preparar clases y atender al alumnado” (21%), y “ratios y masificación e imposibilidad de atender de forma personalizada” (20%).
“El incremento de estudiantes con necesidades específicas de apoyo educativo, ya sea por discapacidades, trastornos, situación de vulnerabilidad o desconocimiento del idioma, no ha venido acompañado de los recursos de apoyo necesarios”, señala el sindicato, que también reclama poder enseñar “sin tener que tolerar insolencias, desconsideraciones, ofensas o vejaciones, y sin sentirnos desprotegidos ante situaciones de conflicto cada vez más habituales; la normalización de estas conductas está generando un desgaste profesional insostenible y un aumento preocupante de las bajas laborales”.
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