Las tensiones geopolíticas que han sacudido al mercado en estos primeros días de 2026 han elevado levemente el precio del petróleo, aunque los expertos esperan que el crudo Brent, el de referencia en Europa, se mantenga de media en el entorno de los 60 dólares durante este ejercicio, según informa EFE.
El Brent finalizó 2025 por debajo de los 62 dólares y actualmente cotiza por encima de los 64, lo que supone una leve subida del 3% en estas primeras sesiones del año, en un contexto de fuerte volatilidad y tensiones geopolíticas que han elevado los temores a cortes de suministro. Entre ellos, la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela y la captura del presidente del país Nicolás Maduro y, sobre todo, las protestas civiles en Irán -un fuerte productor de petróleo-, donde la población reclama el fin del régimen de los ayatolás.
El miedo a que la crisis en Irán desemboque en cortes de suministro del petróleo y del estrecho de Ormuz, por el que se canaliza una parte importante del comercio energético internacional, impulsaron en las últimas sesiones el precio del crudo por encima de los 66 dólares en el caso del Brent, y de 61 dólares, en el petróleo intermedio de Texas (WTI). No obstante, tras posponer Estados Unidos un ataque militar en el país, los precios se desplomaron.
Mientras, la economía mundial se mantiene bajo vigilancia y presión por dichos acontecimientos, pero estable y, según los expertos, podría alcanzar tasas de crecimiento del entorno del 3% en este año.
En este contexto, la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) ha mantenido sus previsiones de demanda petrolera y de oferta de petróleo para 2026. Según un documento presentado esta misma semana, la OPEP cifra la demanda petrolera en 106,52 millones de barriles diarios (mbd), y la oferta rival -el bombeo de todos los países productores no integrantes de la alianza OPEP+ (OPEP y aliados)-, en 54,78 mbd.
Los expertos esperan que pese a la volatilidad que pueda sufrir el crudo por las tensiones geopolíticas, su precio tenderán a la baja, y la mayoría lo sitúan entre los 55-60 dólares de media en el ejercicio.
Y ello como consecuencia de que se prevé superávit de petróleo en el mercado, ya que algunos países de fuera de la OPEP+ podrían añadir más producción, mientras la demanda se mantiene estable tal y como espera la Organización.
Pese a ello, los analistas advierten de que si las tensiones en Irán se recrudecen y se produce cualquier interrupción del suministro, habrá un fuerte impacto en los precios del crudo. Los expertos de TXB explican que las protestas en Irán amenazan con tensar el sector energético debido a las posibles pérdidas de suministro a corto plazo, pero principalmente a una creciente prima de riesgo geopolítica, lo que generaría una presión inflacionaria.
Desde Generali indican que un deterioro de la confrontación entre Israel, Estados Unidos e Irán, siempre que no se extienda al resto de la región y del mundo, supondría un golpe temporal y manejable para la economía. «Por tanto, una crisis contenida y limitada daría paso probablemente a una situación en la que el petróleo volviera a situarse en la franja de 65-70 dólares por barril. Este nivel beneficiaría a los consumidores, pero perjudicaría a los productores del Golfo y a la industria estadounidense del esquisto», indican.
Consideran que sigue habiendo un superávit de producción
Las tensiones geopolíticas que han sacudido al mercado en estos primeros días de 2026 han elevado levemente el precio del petróleo, aunque los expertos esperan que el crudo Brent, el de referencia en Europa, se mantenga de media en el entorno de los 60 dólares durante este ejercicio, según informa EFE.
El Brent finalizó 2025 por debajo de los 62 dólares y actualmente cotiza por encima de los 64, lo que supone una leve subida del 3% en estas primeras sesiones del año, en un contexto de fuerte volatilidad y tensiones geopolíticas que han elevado los temores a cortes de suministro. Entre ellos, la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela y la captura del presidente del país Nicolás Maduro y, sobre todo, las protestas civiles en Irán -un fuerte productor de petróleo-, donde la población reclama el fin del régimen de los ayatolás.
El miedo a que la crisis en Irán desemboque en cortes de suministro del petróleo y del estrecho de Ormuz, por el que se canaliza una parte importante del comercio energético internacional, impulsaron en las últimas sesiones el precio del crudo por encima de los 66 dólares en el caso del Brent, y de 61 dólares, en el petróleo intermedio de Texas (WTI). No obstante, tras posponer Estados Unidos un ataque militar en el país, los precios se desplomaron.
Mientras, la economía mundial se mantiene bajo vigilancia y presión por dichos acontecimientos, pero estable y, según los expertos, podría alcanzar tasas de crecimiento del entorno del 3% en este año.
En este contexto, la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) ha mantenido sus previsiones de demanda petrolera y de oferta de petróleo para 2026. Según un documento presentado esta misma semana, la OPEP cifra la demanda petrolera en 106,52 millones de barriles diarios (mbd), y la oferta rival -el bombeo de todos los países productores no integrantes de la alianza OPEP+ (OPEP y aliados)-, en 54,78 mbd.
Los expertos esperan que pese a la volatilidad que pueda sufrir el crudo por las tensiones geopolíticas, su precio tenderán a la baja, y la mayoría lo sitúan entre los 55-60 dólares de media en el ejercicio.
Y ello como consecuencia de que se prevé superávit de petróleo en el mercado, ya que algunos países de fuera de la OPEP+ podrían añadir más producción, mientras la demanda se mantiene estable tal y como espera la Organización.
Pese a ello, los analistas advierten de que si las tensiones en Irán se recrudecen y se produce cualquier interrupción del suministro, habrá un fuerte impacto en los precios del crudo. Los expertos de TXB explican que las protestas en Irán amenazan con tensar el sector energético debido a las posibles pérdidas de suministro a corto plazo, pero principalmente a una creciente prima de riesgo geopolítica, lo que generaría una presión inflacionaria.
Desde Generali indican que un deterioro de la confrontación entre Israel, Estados Unidos e Irán, siempre que no se extienda al resto de la región y del mundo, supondría un golpe temporal y manejable para la economía. «Por tanto, una crisis contenida y limitada daría paso probablemente a una situación en la que el petróleo volviera a situarse en la franja de 65-70 dólares por barril. Este nivel beneficiaría a los consumidores, pero perjudicaría a los productores del Golfo y a la industria estadounidense del esquisto», indican.
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