Ingerir agua siempre está bien y no tiene nada de malo. Hacerlo asociado a falsas creencias como perder peso o depurar el organismo, solo sirve de excusa para que algunos capten adeptos en redes Leer Ingerir agua siempre está bien y no tiene nada de malo. Hacerlo asociado a falsas creencias como perder peso o depurar el organismo, solo sirve de excusa para que algunos capten adeptos en redes Leer
Cualquier tema que tenga relación con la alimentación, especialmente si promete hacernos perder peso o depurar nuestro cuerpo, encuentra un campo perfectamente abonado en las redes sociales.
El problema es que una buena parte de esas afirmaciones son directamente mitos, esconden algún tipo de estafa para vaciarnos la cartera o carecen de base científica alguna.
¿El último en llegar? La moda de beber un vaso de agua caliente en ayunas para quemar grasa y eliminar tóxicos.
Lo más habitual es que encontremos publicaciones en redes sociales que nos aseguran que beber un vaso de agua caliente en ayunas nos ayudará a perder peso y a desintoxicar el organismo. Pero también podemos encontrar otras que van más allá y que nos dicen que sirve para fortalecer el sistema inmunitario, para bajar la inflamación abdominal y para aliviar el estreñimiento. Si en una recomendación de salud su autor habla de cosas como «devolver el equilibrio y el bienestar a tu cuerpo», empieza a sospechar.
El agua es imprescindible para que todo nuestro organismo funcione correctamente, por lo que beber agua siempre es buena idea y nos va a hidratar independientemente de que la bebamos en ayunas, a media tarde, caliente o fresca. Pero nunca va a hacer que perdamos peso ni va a depurar nuestro organismo por sí sola, la bebamos a la temperatura que la bebamos, ya que de esto último se encargan los riñones y el hígado.
Uno de los beneficios reales de beber agua caliente, por ejemplo en forma de infusión, es que ayudará a acelerar la digestión tras una comida copiosa o especialmente pesada al estimular las enzimas digestivas y al aumentar la irrigación sanguínea del sistema digestivo, haciendo que digerir esos alimentos sea más llevadero.
Otro de los beneficios contrastados es que provocará un aumento de los movimientos intestinales y ayudará a ablandar las heces, por lo que sí puede ser útil para combatir el estreñimiento.
No es un mal hábito, pero siempre que se haga sin esperar grandes resultados. El vaso de agua con limón está rodeado desde hace años de todo tipo de mitos, incluso que ayuda a prevenir el cáncer, pero la realidad es que lo único positivo que vamos a encontrar es que ayudará a hidratarnos y que aportará vitamina C, algo de potasio y poco más. Ninguna vitamina o mineral que no tengamos, incluso en mayores cantidades, si comemos una naranja o un kiwi.
Es cierto que si cuando tenemos hambre bebemos un vaso de agua puede hacer desaparecer esa sensación de forma temporal, por el propio cambio de volumen que provoca en el estómago, pero desde luego no es la solución para gestionar los antojos ni una forma saludable de evitar comer en exceso.
De todos modos, puede ser buena idea establecer como hábito el beber un vaso de agua antes de cada comida si no bebemos con frecuencia el resto del día.
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