Lindsey Vonn competirá en los Juegos Olímpicos con el ligamento cruzado roto: «No he llorado, me siento fuerte»

No regresó para acabar contando una historia incompleta. Qué va. No habría valido la pena entonces aparcar una larga retirada de un lustro, tanto sufrimiento para aprender a competir con una rodilla en la que ahora hay titanio donde antes hubo hueso. Los límites del dolor hace tiempo que fueron traspasados en la búsqueda de un legado legendario ya escrito en el que, sin embargo, siempre cabe un capítulo de gloria más. Es lo que distingue a los elegidos, a hombres y mujeres como Lindsey Vonn. No regresó para acabar contando una historia incompleta. Qué va. No habría valido la pena entonces aparcar una larga retirada de un lustro, tanto sufrimiento para aprender a competir con una rodilla en la que ahora hay titanio donde antes hubo hueso. Los límites del dolor hace tiempo que fueron traspasados en la búsqueda de un legado legendario ya escrito en el que, sin embargo, siempre cabe un capítulo de gloria más. Es lo que distingue a los elegidos, a hombres y mujeres como Lindsey Vonn.  

No regresó para acabar contando una historia incompleta. Qué va. No habría valido la pena entonces aparcar una larga retirada de un lustro, tanto sufrimiento para aprender a competir con una rodilla en la que ahora hay titanio donde antes hubo hueso. Los límites del dolor hace tiempo que fueron traspasados en la búsqueda de un legado legendario ya escrito en el que, sin embargo, siempre cabe un capítulo de gloria más. Es lo que distingue a los elegidos, a hombres y mujeres como Lindsey Vonn.

41 años ya, nada que demostrar a nadie, ni siquiera a sí misma y, sin embargo… Los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina que arrancan este viernes contarán con la presencia de Vonn, uno de los mayores reclamos mediáticos (si no el mayo) de la cita invernal, pese a que su rodilla sana, la que sigue siendo exclusivamente hueso, cartílago, músculo y tendón está de repente quebrada.

El viernes de la semana pasada en Crans-Montana (Suiza=, en la última prueba de la Copa del Mundo previa a los JJOO, Vonn sufrió un aparatoso accidente, tan propio del esquí. Durante su descenso, la estadounidense perdió el equilibrio después de aterrizar en la nieve tras un salto y, presa de la inercia, se acabó enredando en la red de seguridad que protegía el recorrido nevado. Pudo levantarse, aunque con gestos de dolor, con la ayuda de sus bastones, deslizándose suavemente hacia esa meta que había pretendido alcanzar a toda velocidad.

Vonn sujeta su rodilla con gestos de dolor tras la lesión en Crans-Montana.
Vonn sujeta su rodilla con gestos de dolor tras la lesión en Crans-Montana. / Jean-Christophe Bott / AP

Las caídas son gajes del oficio en el esquí alpino, más todavía en pruebas en las que la velocidad lo es todo. Pero no era una caída más. La cojera que presentaba en la carpa de meta motivó su evacuación en helicóptero. Conocía Vonn perfectamente las sensaciones que desprende una rodilla rota, ya las había experimentado. Solo quedaba que el diagnóstico médico confirmara el drama, apenas una semana antes de la competición en Cortina d’Ampezzo, la sede olímpica del esquí alpino femenino.

«Me rompí completamente el ligamento cruzado anterior, con un edema óseo, que es común cuando sufres esa lesión. También tengo dañado el menisco, aunque no sabemos si fue fruto del accidente o era previo», comenzó explicando este martes Vonn, en una rueda de prensa ya sobre el terreno con el equipo estadounidense. Semejantes palabras solo podían ser el preludio de una dolorosa renuncia, pues estaba anunciando que sufre una lesión que suele llevara aparejada una convalecencia superior al medio. Y, no hay que pasarlo por alto, Vonn está lejos de ser una niña, tiene ya 41 años en los el esquí ha ido desgastando con severidad su cuerpo.

Y, sin embargo…

«Haré el descenso del domingo y el supergigante (jueves 12). Y no descarto hacer la combinada (martes 10)«, sorprendió la leyenda de Minnesota. «Hemos hecho terapia extensa, he consultado con médicos, he acudido al gimnasio y hoy he ido a esquiar. Estoy segura de que puedo competir«, prosiguió Vonn, mientras la audiencia presente en la sala de prensa la observaba entre la incredulidad y la admiración.

«Tenía la sensación de que la lesión iba a ser grave, pero mantuve la esperanza hasta que conocí los resultados de la resonancia. Sé cuáles eran mis opciones antes del accidente y sé que ahora no son las mismas. Pero aún tengo una opción y lo intentaré mientras la tenga. No me iré a casa con el arrepentimiento de no haberlo intentado. Siento la rodilla estable, no está hinchada, me siento fuerte. Con la ayuda de una rodillera estoy segura de que puedo competir el domingo», se explayó Vonn sobre la que será una de las grandes historias de estos JJOO, ocurra lo que ocurra sobre la nieve.

Lindsey Vonn.
Lindsey Vonn. / ALESSANDRO DELLA VALLE / EFE

«No he llorado», añadió una mujer que debutó en una cita olímpica hace 24 años, en Salt Lake City 2002 y que ya conoce la sensación de tener que renunciar a unos JJOO, los de Sochi 2014, por lesión. Como también conoce la del éxito, oro en descenso y bronce en supergigante en Vancouver 2010 y bronce en descenso en Pyeoncheang 2018, antes de su retirada durante cinco años.

Por el camino, 84 victorias (dos esta temporada, tras su regreso) y 145 podios en la Copa del Mundo con 16 victorias generales, dos títulos de campeona del mundo… Un palmarés infinito con el que ha trascendido su propio deporte, premio Princesa de Asturias 2019. Milán-Cortina 2026 debía ser el broche a la carrera de Vonn, con una sólida aspiración a su segundo oro olímpico, 16 años después del primero.

¿Es razonable pensar ahora en una victoria de Vonn este domingo? Claro que no. ¿Pero es razonable competir nueve días de romperte el cruzado de la rodilla? Pues tampoco. Y ha prometido que lo hará. Así que…

 Diario de Mallorca – Deportes

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