«Las siete esferas»: Agatha Christie, pero menos

Si les doy algunas pistas, hasta los menos avezados en la literatura de crímenes podrían identificar la historia: una reunión familiar en una lujosa casa de campo en Inglaterra en 1925, que reúne también a parejas y un grupo de amigos. De repente, la estancia se crispa durante el opíparo desayuno por el descubrimiento de un cadáver, muerto siempre en extrañas circunstancias, como puertas cerradas o sin arma homicida. A partir de ahí, un experimentado policía, detective belga o cualquier investigador amateur –también valen sexagenarias aficionadas a la escritura–, acaba por reunir a los implicados en la misma sala y encontrar al culpable deduciendo lo sucedido. Efectivamente, hablamos de Agatha Christie. Netflix acaba de estrenar la miniserie de tres episodios «Agatha Christie: las siete esferas», adaptación de la obra de la autora de 1929 «The Seven Dials Mystery», escrita por Chris Chibnall («Broadchurch») y dirigida por Chris Sweeney («The Tourist»).

La trama es muy parecida a la del libro original. En la casa de campo citada, Chimneys, se celebra la fiesta anual, llena de lujo, invitados prominentes de la sociedad, jóvenes herederos, máscaras, alcohol y negocios. Entre todo ello, nuestra protagonista, Lady Eileen Brent, conocida por todos como «Bundle» (Mia McKenna-Bruce), que departe con la dueña de la mansión, su madre, Lady Caterham (Helen Bonham Carter), sus amigos Jimmy Thesiger (Edward Bluemel), Roonie Devereux (Nabhaan Rizwan) y Bill Eversleight (Hughie O’Donell), además de con su amor de toda la vida, Gerry Wade (Corey Mylchreest). Pero al día siguiente este último no baja a desayunar, ni siquiera con siete despertadores sonando unidos sobre la repisa de su habitación, deliberadamente colocados. Lo sucedido, junto a los sentimientos de fatalidad por la muerte de su amado, convierten a Bundle en la cabeza pensante que quiere empezar a atar cabos de forma amateur, gracias a su trato con todos los invitados y ayuda del servicio (destacable el mayordomo Tredwell, interpretado por Guy Siner). Pero nos falta un inspector, en este caso el aparentemente capaz y misterioso superintendente Battle (Martin Freeman). Todo en él nos será ajeno, hasta que Lady Bundle meta las narices en investigaciones ajenas. Mezclada con la trama homicida y demás sospechas, esta historia es la más política y una de las más desconocidas de Christie, lo que ha permitido una actualización de la trama para acercar al espectador. El personaje de George Lomax, interpretado por Alex McQueen, desvela una narración paralela que incluye la seguridad nacional de Reino Unido y a un científico, el doctor Cyril Matip (Nyasha Hatendi), y un descubrimiento que podría cambiar el mundo en su época. En el fondo y entremezclado, la existencia de una organización que guarda o usa los secretos de la alta sociedad de Inglaterra con fines desconocidos.

La idea de usar una heroína tan desconocida como Bundle aporta una nota de frescura a una historia que, en estructura, es muy similar a cualquiera de las de la escritora inglesa, pero que aquí se distancia con ligereza. Desde luego, la joven tiene corriendo por sus venas muchos de los detalles que podemos observar en Poirot o Miss Marple, incluida la irreverencia, saberse el más listo de la sala y desafiar a las autoridades. Como contrapunto, el bonachón, sagaz, callado y con la capacidad suficiente de sorpresa, superintendente Battle. Ni siquiera Freeman marca diferencia, puesto que su personaje está más orientado a lo que oculta la serie hasta el último minuto que en hacernos una caracterización lejos de Watson, por ejemplo.

Quizá tenga que ver con la cantidad de versiones existentes de los textos de Christie, o con que haya adaptaciones tan redondas que no permitan ninguna más que tenga aristas, pero «Las siete esferas» es menos de lo que uno espera. Es más ambiciosa pero menos efectiva, más coral pero menos aprovechada de la oscuridad de cada personaje implicado y más espectacular pero menos realista. La historia funciona mientras se investiga el asesinato y se recolectan las piezas del rompecabezas, con cacerías, intrigas y líos de faldas, somníferos y salones, pero cuando intenta trabajar otros terrenos, pierde fuerza y se diluye. Y gran parte de la culpa la tiene que la serie no sea un fin en sí mismo, sino el comienzo de más temporadas de la detective Bundle a bordo de un barco mucho más grande que, al principio, solo parecía el título del libro. La serie de «Las siete esferas» es de Agatha Christie, pero menos.

Christie, reina de las adaptaciones televisivas

Para recuperar a Christie –que nunca se perdió (o sí)– uno puede desempolvar la colección de bolsillo con todas sus obras, o más fácilmente, recurrir al medio televisivo. La autora británica tiene más de 60 adaptaciones al cine y cientos de episodios para la TV, gracias a sus detectives icónicos como Poirot y Miss Marple. En la pequeña pantalla se calcula que acumula más de 500 episodios sumando miniseries, tv movies y episodios unitarios en sagas principales. La curiosidad es que de su dilatada obra, solo cuatro no han sido adaptadas a la pantalla: «Postern of Fate», «Destination Unknown», «Passenger to Frankfurt» y «Death Comes as the End».

 Netflix acaba de estrenar la serie de televisión «Agatha Christie: Las siete esferas», con  Mia McKenna-Bruce, Helena Bonham Carter y Martin Freeman como protagonistas  

Si les doy algunas pistas, hasta los menos avezados en la literatura de crímenes podrían identificar la historia: una reunión familiar en una lujosa casa de campo en Inglaterra en 1925, que reúne también a parejas y un grupo de amigos. De repente, la estancia se crispa durante el opíparo desayuno por el descubrimiento de un cadáver, muerto siempre en extrañas circunstancias, como puertas cerradas o sin arma homicida. A partir de ahí, un experimentado policía, detective belga o cualquier investigador amateur –también valen sexagenarias aficionadas a la escritura–, acaba por reunir a los implicados en la misma sala y encontrar al culpable deduciendo lo sucedido. Efectivamente, hablamos de Agatha Christie. Netflix acaba de estrenar la miniserie de tres episodios «Agatha Christie: las siete esferas», adaptación de la obra de la autora de 1929 «The Seven Dials Mystery», escrita por Chris Chibnall («Broadchurch») y dirigida por Chris Sweeney («The Tourist»).

La trama es muy parecida a la del libro original. En la casa de campo citada, Chimneys, se celebra la fiesta anual, llena de lujo, invitados prominentes de la sociedad, jóvenes herederos, máscaras, alcohol y negocios. Entre todo ello, nuestra protagonista, Lady Eileen Brent, conocida por todos como «Bundle» (Mia McKenna-Bruce), que departe con la dueña de la mansión, su madre, Lady Caterham (Helen Bonham Carter), sus amigos Jimmy Thesiger (Edward Bluemel), Roonie Devereux (Nabhaan Rizwan) y Bill Eversleight (Hughie O’Donell), además de con su amor de toda la vida, Gerry Wade (Corey Mylchreest). Pero al día siguiente este último no baja a desayunar, ni siquiera con siete despertadores sonando unidos sobre la repisa de su habitación, deliberadamente colocados. Lo sucedido, junto a los sentimientos de fatalidad por la muerte de su amado, convierten a Bundle en la cabeza pensante que quiere empezar a atar cabos de forma amateur, gracias a su trato con todos los invitados y ayuda del servicio (destacable el mayordomo Tredwell, interpretado por Guy Siner). Pero nos falta un inspector, en este caso el aparentemente capaz y misterioso superintendente Battle (Martin Freeman). Todo en él nos será ajeno, hasta que Lady Bundle meta las narices en investigaciones ajenas. Mezclada con la trama homicida y demás sospechas, esta historia es la más política y una de las más desconocidas de Christie, lo que ha permitido una actualización de la trama para acercar al espectador. El personaje de George Lomax, interpretado por Alex McQueen, desvela una narración paralela que incluye la seguridad nacional de Reino Unido y a un científico, el doctor Cyril Matip (Nyasha Hatendi), y un descubrimiento que podría cambiar el mundo en su época. En el fondo y entremezclado, la existencia de una organización que guarda o usa los secretos de la alta sociedad de Inglaterra con fines desconocidos.

La idea de usar una heroína tan desconocida como Bundle aporta una nota de frescura a una historia que, en estructura, es muy similar a cualquiera de las de la escritora inglesa, pero que aquí se distancia con ligereza. Desde luego, la joven tiene corriendo por sus venas muchos de los detalles que podemos observar en Poirot o Miss Marple, incluida la irreverencia, saberse el más listo de la sala y desafiar a las autoridades. Como contrapunto, el bonachón, sagaz, callado y con la capacidad suficiente de sorpresa, superintendente Battle. Ni siquiera Freeman marca diferencia, puesto que su personaje está más orientado a lo que oculta la serie hasta el último minuto que en hacernos una caracterización lejos de Watson, por ejemplo.

Quizá tenga que ver con la cantidad de versiones existentes de los textos de Christie, o con que haya adaptaciones tan redondas que no permitan ninguna más que tenga aristas, pero «Las siete esferas» es menos de lo que uno espera. Es más ambiciosa pero menos efectiva, más coral pero menos aprovechada de la oscuridad de cada personaje implicado y más espectacular pero menos realista. La historia funciona mientras se investiga el asesinato y se recolectan las piezas del rompecabezas, con cacerías, intrigas y líos de faldas, somníferos y salones, pero cuando intenta trabajar otros terrenos, pierde fuerza y se diluye. Y gran parte de la culpa la tiene que la serie no sea un fin en sí mismo, sino el comienzo de más temporadas de la detective Bundle a bordo de un barco mucho más grande que, al principio, solo parecía el título del libro. La serie de «Las siete esferas» es de Agatha Christie, pero menos.

Christie, reina de las adaptaciones televisivas

►Para recuperar a Christie –que nunca se perdió (o sí)– uno puede desempolvar la colección de bolsillo con todas sus obras, o más fácilmente, recurrir al medio televisivo. La autora británica tiene más de 60 adaptaciones al cine y cientos de episodios para la TV, gracias a sus detectives icónicos como Poirot y Miss Marple. En la pequeña pantalla se calcula que acumula más de 500 episodios sumando miniseries, tv movies y episodios unitarios en sagas principales. La curiosidad es que de su dilatada obra, solo cuatro no han sido adaptadas a la pantalla: «Postern of Fate», «Destination Unknown», «Passenger to Frankfurt» y «Death Comes as the End».

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