Uno de los puntos fuertes de una serie de televisión reside en la elección de los actores que darán vida a sus protagonistas, pues que los intérpretes consigan lograr que sus personajes parezcan estar hechos a su medida es siempre un sinónimo de éxito. ¿Qué sería de El Profesor de ‘La casa de papel’ sin Álvaro Morte o el icónico Juan Cuesta de ‘Aquí no hay quién viva’ interpretado por otro actor que no fuese José Luis Gil?
Estos supuestos estuvieron muy cerca de hacerse realidad, pues no siempre el actor elegido por la producción acaba dando vida al personaje para el que estaba pensado, ya sea porque el propio actor prefiere adentrarse en un proyecto distinto o porque el casting da un giro de guion. Una llamada no contestada, un problema de agenda o un ataque de dudas de una estrella consagrada pueden desviar el rumbo de la historia de la televisión.
El ejemplo más claro es el de la aclamada ficción creada por Álex Pina. Cuesta imaginar el fenómeno global de ‘La casa de papel’ sin la contención, la timidez y el icónico gesto con el que Álvaro Morte se ajustaba las gafas. Sin embargo, el cerebro del mayor atraco de la televisión patria no fue diseñado originalmente para él.
El papel le fue ofrecido formalmente a Javier Gutiérrez. El actor asturiano, uno de los nombres más cotizados de nuestro cine, tuvo que tomar una decisión salomónica. El calendario de rodaje de la serie de Antena 3 coincidía de lleno con el de ‘Campeones’, la película de Javier Fesser. Finalmente, el intérprete eligió el cine por una razón de peso: «Mi compromiso estaba por encima del trabajo. Tengo un hijo con una discapacidad y ‘Campeones’ tenía que hacerse sí o sí, independientemente de las críticas y la taquilla».
Algo similar ocurrió en la comunidad de vecinos más famosa de nuestra pantalla. Cuando Alberto y Laura Caballero preparaban ‘Aquí no hay quien viva’, el personaje de Juan Cuesta, «el presidente de esta nuestra comunidad», se diseñó con otros rostros de la comedia española en mente antes de que José Luis Gil lo hiciera suyo de forma indeleble. Uno de ellos, Pablo Carbonell, que tras ver el episodio piloto, pensó que había acertado en su elección de dirigir ‘Atún y chocolate’: «Dije ‘voy a ver qué es lo que me he perdido’ y el día que emitieron el primer ‘Aquí no hay quien viva’ lo vi y dije ‘menos mal, porque eso va a tener más poco recorrido».
Otro caso parecido sucedió con la familia de los Alcántara en ‘Cuéntame cómo pasó’, que se despidió tras más de dos décadas en antena, dejando a Antonio Alcántara como el «padre de España» y a su mujer Merche con el inconfundible rostro de Ana Duato. Sin embargo, la actriz desveló en una entrevista especial para RTVE Play que no siempre se había pensado en ella: «No pensé que podría llegar a interpretar a Merche. Se me quedaba grande». Sin ir más lejos, en un principio una de las opciones pasaba por ser «una prima del pueblo» que viniera a vivir a San Genaro con los Alcántara. En concreto Paquita, a la que después daría vida Ana Arias.
Fuera de nuestras fronteras, el caso de ‘Breaking Bad’ es ya una lección de historia televisiva. Los directivos de la cadena AMC no querían a Bryan Cranston para interpretar a Walter White; para ellos, solo era el cómico de ‘Malcolm, el de en medio’. Empeñados en buscar a una estrella, le ofrecieron el papel a Matthew Broderick y a John Cusack. Ambos lo rechazaron y gracias a ello, Cranston firmó una de las mejores interpretaciones de la historia.
Por su parte, ‘Juego de Tronos’ es el rey absoluto de las carambolas. Tamzin Merchant no solo fue elegida para ser Daenerys Targaryen, sino que llegó a rodar el episodio piloto original. Sin embargo, la actriz abandonó la serie por una mala experiencia en el rodaje, dejando paso a una por entonces desconocida Emilia Clarke. En la misma serie, Brian Cox rechazó un papel en los inicios del proyecto porque, según confesó años después, el dinero que pagaban al principio no era suficiente.
Javier Gutiérrez pudo ser El Profesor de ‘La casa de papel’ y Bryan Cranston casi se queda sin ser Walter White en ‘Breaking Bad’
Uno de los puntos fuertes de una serie de televisión reside en la elección de los actores que darán vida a sus protagonistas, pues que los intérpretes consigan lograr que sus personajes parezcan estar hechos a su medida es siempre un sinónimo de éxito. ¿Qué sería de El Profesor de ‘La casa de papel’ sin Álvaro Morte o el icónico Juan Cuesta de ‘Aquí no hay quién viva’ interpretado por otro actor que no fuese José Luis Gil?
Estos supuestos estuvieron muy cerca de hacerse realidad, pues no siempre el actor elegido por la producción acaba dando vida al personaje para el que estaba pensado, ya sea porque el propio actor prefiere adentrarse en un proyecto distinto o porque el casting da un giro de guion. Una llamada no contestada, un problema de agenda o un ataque de dudas de una estrella consagrada pueden desviar el rumbo de la historia de la televisión.
El ejemplo más claro es el de la aclamada ficción creada por Álex Pina. Cuesta imaginar el fenómeno global de ‘La casa de papel’ sin la contención, la timidez y el icónico gesto con el que Álvaro Morte se ajustaba las gafas. Sin embargo, el cerebro del mayor atraco de la televisión patria no fue diseñado originalmente para él.
El papel le fue ofrecido formalmente a Javier Gutiérrez. El actor asturiano, uno de los nombres más cotizados de nuestro cine, tuvo que tomar una decisión salomónica. El calendario de rodaje de la serie de Antena 3 coincidía de lleno con el de ‘Campeones’, la película de Javier Fesser. Finalmente, el intérprete eligió el cine por una razón de peso: «Mi compromiso estaba por encima del trabajo. Tengo un hijo con una discapacidad y ‘Campeones’ tenía que hacerse sí o sí, independientemente de las críticas y la taquilla».
Algo similar ocurrió en la comunidad de vecinos más famosa de nuestra pantalla. Cuando Alberto y Laura Caballero preparaban ‘Aquí no hay quien viva’, el personaje de Juan Cuesta, «el presidente de esta nuestra comunidad», se diseñó con otros rostros de la comedia española en mente antes de que José Luis Gil lo hiciera suyo de forma indeleble. Uno de ellos, Pablo Carbonell, que tras ver el episodio piloto, pensó que había acertado en su elección de dirigir ‘Atún y chocolate’: «Dije ‘voy a ver qué es lo que me he perdido’ y el día que emitieron el primer ‘Aquí no hay quien viva’ lo vi y dije ‘menos mal, porque eso va a tener más poco recorrido».
Otro caso parecido sucedió con la familia de los Alcántara en ‘Cuéntame cómo pasó’, que se despidió tras más de dos décadas en antena, dejando a Antonio Alcántara como el «padre de España» y a su mujer Merche con el inconfundible rostro de Ana Duato. Sin embargo, la actriz desveló en una entrevista especial para RTVE Play que no siempre se había pensado en ella: «No pensé que podría llegar a interpretar a Merche. Se me quedaba grande». Sin ir más lejos, en un principio una de las opciones pasaba por ser «una prima del pueblo» que viniera a vivir a San Genaro con los Alcántara. En concreto Paquita, a la que después daría vida Ana Arias.
Fuera de nuestras fronteras, el caso de ‘Breaking Bad’ es ya una lección de historia televisiva. Los directivos de la cadena AMC no querían a Bryan Cranston para interpretar a Walter White; para ellos, solo era el cómico de ‘Malcolm, el de en medio’. Empeñados en buscar a una estrella, le ofrecieron el papel a Matthew Broderick y a John Cusack. Ambos lo rechazaron y gracias a ello, Cranston firmó una de las mejores interpretaciones de la historia.
Por su parte, ‘Juego de Tronos’ es el rey absoluto de las carambolas. Tamzin Merchant no solo fue elegida para ser Daenerys Targaryen, sino que llegó a rodar el episodio piloto original. Sin embargo, la actriz abandonó la serie por una mala experiencia en el rodaje, dejando paso a una por entonces desconocida Emilia Clarke. En la misma serie, Brian Cox rechazó un papel en los inicios del proyecto porque, según confesó años después, el dinero que pagaban al principio no era suficiente.
Programación TV en La Razón
