Las críticas obligan a rectificar a los gestores de una piscina natural que prohibían entrar a quien no hablara alemán

Balneario de Heidesee, es una imagen de su cuenta de Facebook.

Tras varios días recibiendo críticas, los responsables de una piscina natural cercana a Halle, la segunda ciudad más grande de Sajonia-Anhalt, en el este de Alemania, han rectificado su decisión inicial de no dejar entrar a quien no hablara alemán. El gestor de las instalaciones del balneario de Heidebad, a orillas del lago Heidesee, ha dado marcha atrás a su controvertida política de acceso —que había sido tachada de discriminatoria— y optará por colocar carteles informativos multilingües para garantizar que todo el mundo cumple las normas de baño.

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 Los responsables de la popular instalación, en el estado de Sajonia-Anhalt, alegaban que debían garantizar el cumplimiento de las normas para evitar accidentes, pero la medida levantó suspicacias en una zona con mucho peso de la ultraderecha  

Tras varios días recibiendo críticas, los responsables de una piscina natural cercana a Halle, la segunda ciudad más grande de Sajonia-Anhalt, en el este de Alemania, han rectificado su decisión inicial de no dejar entrar a quien no hablara alemán. El gestor de las instalaciones del balneario de Heidebad, a orillas del lago Heidesee, ha dado marcha atrás a su controvertida política de acceso —que había sido tachada de discriminatoria— y optará por colocar carteles informativos multilingües para garantizar que todo el mundo cumple las normas de baño.

El director de la piscina natural, Mathias Nobel, desató la polémica la semana pasada al informar de que solo quienes hablaran alemán lo suficientemente bien como para poder entender las normas podrían acceder al recinto del popular balneario. Nobel alegó que algunos visitantes ignoraban los anuncios por megafonía y que no entendían las instrucciones de los socorristas, lo que suponía un peligro. Su decisión se produjo en plena ola de calor, lo que avivó aún más las críticas y llevó al Ayuntamiento a intervenir para que diera marcha atrás.

A pesar de la avalancha de críticas, Nobel se mantuvo firme en su postura en un primer momento y alegó que él es el responsable de la piscina. “Si pasa algo, todos me señalarán a mí. Un muerto es un muerto”, declaró entonces al diario alemán Bild. “No se trata de exclusión ni de discriminación, sino de cumplir las normas para garantizar la seguridad de los habitantes de Halle y de nuestros visitantes”, se defendió. A través de un comunicado insistió después en que “se trata exclusivamente de proteger vidas humanas y evitar accidentes de baño”.

En todo Heidebad hay carteles que indican la profundidad del agua, las zonas para no nadadores, las normas de comportamiento y los posibles peligros, que hasta ahora estaban solo en alemán. A ello se suman las instrucciones del personal de salvamento y vigilancia, que según Nobel, están al límite.

Para intentar alcanzar una solución rápida, el alcalde de Halle, Alexander Vogt (indpendiente), se trasladó hasta la piscina natural acompañado de sus expertos, ya que el Ayuntamiento es el arrendador de las instalaciones. El resultado de la reunión fue derogar la norma. En los próximos días serán instalados nuevos carteles en numerosos idiomas y con pictogramas muy sencillos que puedan entender todos los bañistas, con independencia de su país de origen. Nobel afirmó que está ansioso por ver si estos avisos multilingües reducen el número de infracciones.

En el encuentro, el director dejó claro que “la piscina está abierta a todo el mundo, siempre que se respeten las normas”, y adelantó que en el futuro seguirá aplicando las normas vigentes “de forma muy rigurosa” con el objetivo de evitar que se produzcan situaciones como la vivida hace un par de semanas, cuando él mismo tuvo que salvar a un niño pequeño de una zona profunda del lago. Esto es lo que, según él, le había impulsado a tomar la polémica decisión.

“Hay que garantizar que se comprenda la información importante del reglamento de la piscina y de la instalación, así como las instrucciones de nuestro personal. Quien convierta esto en un debate sobre la nacionalidad o el dominio del alemán, no entiende el objetivo real”, declaró Nobel, que también es socorrista, en la cadena regional MDR. Fue allí donde anunció su decisión de limitar el acceso, puntualizando que se aplicaría caso por caso y se comprobaría en la entrada el dominio del alemán de cada persona preguntando, por ejemplo, qué edad tienen los niños. Él ha negado en todo momento las acusaciones de racismo y, en una entrevista con la revista alemana Focus, señaló que los alemanes también cometen infracciones. “Pero con ellos puedo comunicarme”, remarcó.

El 14% de los 243.000 habitantes de la ciudad de Halle son extranjeros. La medida había desatado preocupación por todo el país, también por el hecho de que el partido de ultraderecha Alternativa para Alemania (AfD) cuenta con mucho apoyo en la zona. En las pasadas elecciones generales de 2025 fue el partido más votado en Halle, con un 28,6% de las papeletas, un 13,1% más que en las anteriores.

También AfD fue el partido más votado en las municipales de 2024, en las que salió elegido como alcalde Vogt, que ha pasado por las filas de los socialdemócratas y conservadores antes de presentarse de manera independiente. A esto se suma que, según todos los sondeos, en los comicios regionales del próximo septiembre en Sajonia-Anhalt AfD obtendrá en torno a un 40% de apoyo, lo que le abriría las puertas del Gobierno. Se convertiría así en el primer estado federado con AfD en el poder.

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