No todo lo relacionado con el ‘nuevo’ Mundial de la FIFA era fantasía. Durante meses, muchos aficionados al deporte rey miraron con desconfianza la ampliación a 48 selecciones. Su argumento era que contar con más participantes iba a repercutir negativamente en el nivel del torneo, ‘invitando’ a selecciones de bajo nivel a una fiesta demasiado grande para ellas. Sin embargo, las ‘cenicientas’ han demostrado que pegan buenos bofetones. No todo lo relacionado con el ‘nuevo’ Mundial de la FIFA era fantasía. Durante meses, muchos aficionados al deporte rey miraron con desconfianza la ampliación a 48 selecciones. Su argumento era que contar con más participantes iba a repercutir negativamente en el nivel del torneo, ‘invitando’ a selecciones de bajo nivel a una fiesta demasiado grande para ellas. Sin embargo, las ‘cenicientas’ han demostrado que pegan buenos bofetones.
No todo lo relacionado con el ‘nuevo’ Mundial de la FIFA era fantasía. Durante meses, muchos aficionados al deporte rey miraron con desconfianza la ampliación a 48 selecciones. Su argumento era que contar con más participantes iba a repercutir negativamente en el nivel del torneo, ‘invitando’ a selecciones de bajo nivel a una fiesta demasiado grande para ellas. Sin embargo, las ‘cenicientas’ han demostrado que pegan buenos bofetones.
Para muchos, el primer golpetazo fue el de Cabo Verde a España. Y aunque en cierta parte tienen razón, porque fue de una magnitud muy considerable, la revolución de las ‘cenicientas’ llegó mucho antes. El primer sorpresón de este Mundial se lo adjudicó la Qatar de Julen Lopetegui.

Un 32% de posesión y solo 6 tiros en todo el partido bastaron para rascar el primer punto en la historia del torneo ante la dominante Suiza de Murat Yakin, que retuvo el balón el 68% del tiempo y buscó la portería de Abunada hasta en 26 ocasiones. Así es el fútbol. Un cabezazo de Khoukhi en el 90+4’, que posteriormente la FIFA determinó como autogol de Miro Muheim, defensa helvético, hizo estallar el Levi’s Stadium de Santa Clara para cerrar un partido en el que, por cierto, Suiza solo pudo marcar desde el punto de penalti.
El 2-0 de Australia a la Turquía de Güler, Yildiz o Calhanoglu, resultado realmente sorprendente, fue el aperitivo del ‘bombazo’ del Mundial: el 0-0 entre España y Cabo Verde. Vozinha, portero de los Tiburones Azules, se convirtió en leyenda a sus 40 años con siete paradas que contribuyeron a firmar una gesta impresionante.

La Roja, por su parte, no mostró verticalidad (tuvo el 74% de la posesión, pero pocos envíos fueron realmente punzantes) y exhibió una falta de desborde y acierto que necesitará corregir para poder hacer grandes cosas en un Mundial que se presentaba ilusionante. De 27 disparos, solo 7 fueron a puerta.
También se abonó a las sorpresas el Egipto de Salah, empatando ante Bélgica, y Arabia Saudí, que, aunque no firmó un golpe de efecto tan impactante como el de Qatar 2022, cuando ganó a Argentina en el debut, logró hacer sufrir a una Uruguay que no pasó del empate.

La última sorpresa se produjo en Houston. Portugal empató en su debut contra RD Congo en un partido muy gris de Cristiano Ronaldo. Un punto de oro para el cuadro africano y unas tablas que generan dudas en el combinado luso.
Aún quedan dos jornadas por jugar en una fase de grupos que seguro tendrá muchas sorpresas más guardadas y que, una vez más, está demostrando que el ranking FIFA sirve de poco. Se juega en el césped, y las ‘cenicientas’ están demostrando que no quieren irse de la fiesta a las doce.
Diario de Mallorca – Deportes
