La Unión Europea está dispuesta a rebajar sus normativas climáticas para que las empresas tecnológicas puedan agilizar el despliegue de centros de datos para inteligencia artificial. La Unión Europea está dispuesta a rebajar sus normativas climáticas para que las empresas tecnológicas puedan agilizar el despliegue de centros de datos para inteligencia artificial.
La Unión Europea está dispuesta a rebajar sus normativas climáticas para que las empresas tecnológicas puedan agilizar el despliegue de centros de datos para inteligencia artificial.
Un borrador al que ha tenido acceso el Financial Times abre la puerta a suavizar significativamente los planes a la creación de un sistema para calificar estas infraestructuras computacionales en función de su consumo de energía y agua, un factor que despierta cada vez más recelos sociales, así como a facilitar que puedan contrarrestar el impacto climático de los data centers que funcionan con gas.
En marzo, los Estados miembros de la UE propusieron que los centros de datos solo pudiesen compensar sus emisiones de combustibles fósiles invirtiendo en certificados de energía limpia procedentes de proyectos que hubieran generado electricidad en el mismo momento y lugar.
Gigantes tecnológicos como Amazon Web Services o Microsoft presionaron a la Comisión Europea para que eliminara varios requisitos, alegando que podrían disparar sus costes. Ambas compañías, también Google y Meta, recurren a las inversiones en energía limpia para «compensar» su creciente consumo de combustibles fósiles como el gas, en auge la creciente demanda energética de la IA.

El último borrador, del 30 de junio, establece que las compañías también podrán compensar sus emisiones con certificados de energía nuclear, informa el Financial Times. Los 27 debatirán este jueves si consolidan esta controvertida propuesta, que aún no es definitiva.
Expertos consultados por el medio británico advierten que esos certificados tienen un impacto muy limitado en la reducción de las emisiones y que «si los centros de datos no se alimentan de nuevas energías renovables locales que se adapten en tiempo real a su consumo energético, aumentarán la demanda de gas importado, cuyo precio es volátil».
El Periódico de Aragón – Tecnología
