Mientras algunos países se debaten entre volver a participar o mantener su boicot al Festival de Eurovisión por la presencia de Israel, el certamen europeo acaba de actualizar su reglamento oficial y una de las normas afecta directamente al próximo vencedor.
La Unión Europea de Radiodifusión (UER) recuerda que la organización de Eurovisión seguirá dependiendo de la televisión pública del país ganador de la última edición, pero, en el caso de que no pueda organizar el evento, o si las reglas no se lo permiten, la UER podrá designar a otra emisora participante para que lo haga en su lugar.
En este sentido, la UER ha añadido a sus bases que, entre una de esas circunstancias que pueden impedir que el país ganador sea el anfitrión se encuentran «un conflicto armado, una situación geopolítica delicada o cualquier otra situación que afecte materialmente la seguridad o la estabilidad de la región inmediata de una emisora participante». En este caso, «dicha emisora participante no podrá ser sede del próximo Festival de Eurovisión en caso de que su candidatura resulte ganadora».
Esta norma se ha introducido después de llevarse a cabo la revisión anual organizada por la UER, por la que se ha aprobado una serie de modificaciones y aclaraciones al reglamento del certamen que se celebrará en 2027 en Bulgaria, entre ellas la mayoría de edad para poder concursar desde la fecha del primer ensayo y la utilización de voces pregrabadas, aunque la voz principal debe ser el único elemento que interprete la melodía principal.
La reforma de la normativa responde a los problemas de logística e incertidumbre que han rodeado la elección de la ciudad anfitriona en las últimas ediciones. El antecedente directo se remonta a 2023, cuando la invasión rusa impidió que Ucrania, vencedora el año previo, albergara el certamen. En aquella ocasión, la BBC tomó el relevo en Liverpool en calidad de coorganizadora junto a la emisora ucraniana Suspilne.
El nuevo reglamento aclara también qué ocurrirá si la organización debe trasladarse a otra televisión pública. La cadena elegida como alternativa asumirá el 100% de los derechos y responsabilidades como anfitriona por derecho propio, sin tener que producir el evento en nombre de la emisora ganadora. De haber estado vigente este marco en 2023, la BBC habría actuado como organizadora única y no como representante de Suspilne.
La UER podrá dictaminar este cambio en cualquier momento, ya sea antes de la celebración de la Gran Final o inmediatamente después de anunciar al ganador. Por último, la organización subraya que esta medida es estrictamente logística, por lo que no alterará el resultado obtenido en el concurso ni impedirá que el país ganador participe en la siguiente edición.
En la práctica, el ajuste bloquea la posibilidad de que delegaciones como la israelí puedan acoger la cita eurovisiva en medio de cualquier conflicto, en este caso el de Gaza, aun cuando consiguieran el micrófono de cristal. Con todo, la actualización normativa no veta la participación del país ni contrarresta la dinámica de las últimas ediciones.
El nuevo reglamento permitirá a la organización trasladar el evento a otra emisora para evitar problemas de logística y estabilidad geopolítica
Mientras algunos países se debaten entre volver a participar o mantener su boicot al Festival de Eurovisión por la presencia de Israel, el certamen europeo acaba de actualizar su reglamento oficial y una de las normas afecta directamente al próximo vencedor.
La Unión Europea de Radiodifusión (UER) recuerda que la organización de Eurovisión seguirá dependiendo de la televisión pública del país ganador de la última edición, pero, en el caso de que no pueda organizar el evento, o si las reglas no se lo permiten, la UER podrá designar a otra emisora participante para que lo haga en su lugar.
En este sentido, la UER ha añadido a sus bases que, entre una de esas circunstancias que pueden impedir que el país ganador sea el anfitrión se encuentran «un conflicto armado, una situación geopolítica delicada o cualquier otra situación que afecte materialmente la seguridad o la estabilidad de la región inmediata de una emisora participante». En este caso, «dicha emisora participante no podrá ser sede del próximo Festival de Eurovisión en caso de que su candidatura resulte ganadora».
Esta norma se ha introducido después de llevarse a cabo la revisión anual organizada por la UER, por la que se ha aprobado una serie de modificaciones y aclaraciones al reglamento del certamen que se celebrará en 2027 en Bulgaria, entre ellas la mayoría de edad para poder concursar desde la fecha del primer ensayo y la utilización de voces pregrabadas, aunque la voz principal debe ser el único elemento que interprete la melodía principal.
La reforma de la normativa responde a los problemas de logística e incertidumbre que han rodeado la elección de la ciudad anfitriona en las últimas ediciones. El antecedente directo se remonta a 2023, cuando la invasión rusa impidió que Ucrania, vencedora el año previo, albergara el certamen. En aquella ocasión, la BBC tomó el relevo en Liverpool en calidad de coorganizadora junto a la emisora ucraniana Suspilne.
El nuevo reglamento aclara también qué ocurrirá si la organización debe trasladarse a otra televisión pública. La cadena elegida como alternativa asumirá el 100% de los derechos y responsabilidades como anfitriona por derecho propio, sin tener que producir el evento en nombre de la emisora ganadora. De haber estado vigente este marco en 2023, la BBC habría actuado como organizadora única y no como representante de Suspilne.
La UER podrá dictaminar este cambio en cualquier momento, ya sea antes de la celebración de la Gran Final o inmediatamente después de anunciar al ganador. Por último, la organización subraya que esta medida es estrictamente logística, por lo que no alterará el resultado obtenido en el concurso ni impedirá que el país ganador participe en la siguiente edición.
En la práctica, el ajuste bloquea la posibilidad de que delegaciones como la israelí puedan acoger la cita eurovisiva en medio de cualquier conflicto, en este caso el de Gaza, aun cuando consiguieran el micrófono de cristal. Con todo, la actualización normativa no veta la participación del país ni contrarresta la dinámica de las últimas ediciones.
Programación TV en La Razón
