Con el Real Madrid y las protestas arbitrales pasa a veces lo mismo que en la fábula de ‘Pedro y el lobo’. Tiende tanto a la sobreactuación el club blanco, especialmente a través de su televisión oficial, que pierde cuerpo la queja cuando es indubitadamente justificada. En esta ocasión, sin embargo, la sangre en el rostro de Kylian Mbappé sirve como prueba de una indignación lógica ante una decisión arbitral difícilmente comprensible. Con el Real Madrid y las protestas arbitrales pasa a veces lo mismo que en la fábula de ‘Pedro y el lobo’. Tiende tanto a la sobreactuación el club blanco, especialmente a través de su televisión oficial, que pierde cuerpo la queja cuando es indubitadamente justificada. En esta ocasión, sin embargo, la sangre en el rostro de Kylian Mbappé sirve como prueba de una indignación lógica ante una decisión arbitral difícilmente comprensible.
Con el Real Madrid y las protestas arbitrales pasa a veces lo mismo que en la fábula de ‘Pedro y el lobo’. Tiende tanto a la sobreactuación el club blanco, especialmente a través de su televisión oficial, que pierde cuerpo la queja cuando es indubitadamente justificada. En esta ocasión, sin embargo, la sangre en el rostro de Kylian Mbappé sirve como prueba de una indignación lógica ante una decisión arbitral difícilmente comprensible.
Corría el minuto 87 del Real Madrid-Girona cuando el delantero francés se sumergió en el área pequeña. Por el camino, se topó con Vitor Reis, quien al abrir los brazos para proteger su posición le propinó un codazo a Mbappé. El ’10’ blanco se fue al suelo y requirió atención sanitaria, dado que el golpe le provocó una brecha en la cara por la que sangró profusamente.
Javier Alberola Rojas, árbitro del encuentro, no castigó la acción. Desde el VAR, Daniel Trujillo Suárez, no consideró necesario intervenir pese a la contundencia de las imágenes. Los jugadores blancos, en el contexto de un triste empate que les descabalga un poco más de la pelea por el título, no entendían nada.
«Es penalti aquí y en la luna», dijo después Álvaro Arbeloa, que aprovechó su comparecencia para alimentar la teoría de la conspiración convertida en línea editorial del Real Madrid desde que arrancó el caso Negreira: «Es una más. Otra más. Otra semana más. Es lo que tenemos y es lo que hay».
«El Real Madrid sufrió una vez más un arbitraje lamentable en Liga», señalaban horas después en la televisión del club, contextualizando las imágenes del codazo de Reis a Mbappé con vídeos de «una lista larga de errores contra el Real Madrid». Las tomas del francés ensangrentado sobre el césped, por cierto, no formaron parte de la retransmisión televisiva.
Diario de Mallorca – Deportes
