La riqueza financiera de las familias españolas -la diferencia entre ahorros y deudas- aumentó un 9,3 % en el primer trimestre en comparación con el mismo periodo de 2025, a pesar de la inflación, con lo que pulverizó un nuevo récord y rozó los 2,66 billones de euros. Además, en porcentaje del PIB, la riqueza financiera neta -que se obtiene deduciendo los pasivos de los activos financieros- se situó a cierre de marzo en el 155,3% del PIB, lo que supone un aumento de cuatro décima respecto el primer trimestre de 2025. El Banco de España, en sus Cuentas Financieras de la economía española, constata que este avance se explica principalmente por las revalorizaciones de los activos, especialmente las participaciones en el capital y fondos de inversión.
Aunque en términos porcentuales se ha producido una moderación de la deuda de las familias hasta el 42,5% del PIB, valor mínimo desde finales de 1999, la deuda real de los hogares aumentó hasta 728.000 millones, 28.000 millones en el último año, un 4% más. En el caso de la deuda de las empresas, también ha caído a mínimos desde el año 2001, con una ratio que descendió al 62,5%, pero la deuda consolidada aumentó hasta los 1,070 billones en el primer trimestre de 2026, desde los 1,049 billones de marzo 2025, por la menor emisión de acciones no cotizadas y otras participaciones, que fue más que compensada con la evolución de las operaciones en el caso del resto de instrumentos.
Los activos financieros netos de los hogares -correspondiente con el dinero en efectivo, acciones, depósitos y valores en renta- aumentaron un 8,15% frente a un año antes, hasta los 3,46 billones, representando un 202,3% en relación con el producto interior bruto (PIB), mientras que la riqueza financiera neta, una vez descontadas las deudas, supuso el 155,3%, frente al 149,5% en promedio desde el 2022. Este avance de la riqueza neta se explica principalmente por las revalorizaciones de los activos, especialmente las participaciones en el capital y fondos de inversión. En cuanto a las transacciones netas, se observa un ligero aumento frente al promedio desde 2022.
Las operaciones acumuladas de cuatro trimestres de los activos financieros totales de los hogares registraron un aumento en el primer trimestre de 2026, situándose en 100.000 millones de euros, lo que representa un 5,8% del PIB, por encima del promedio de los últimos trimestres. Este aumento se explica por la mayor inversión en efectivo y depósitos y participaciones en fondos de inversión.
El grueso de los activos financieros de las familias se mantuvo en el efectivo y depósitos en cuenta, que suman el 33,3% del total, con un un ligero aumento de las participaciones en el capital y en los fondos de inversión, compensado con la evolución a la baja de efectivo y depósitos. Las participaciones en el capital sumaron el 32% y en en fondos de inversión, un 17,3%, y seguros y fondos de pensiones (11,5%).
En el caso de las empresas, las operaciones consolidadas en términos acumulados de los activos financieros totales de las empresas alcanzaron los 86.000 millones de euros en el primer trimestre de 2026, lo que representa un 5% del PIB, frente al 4,4% en promedio desde 2022. Aunque las inversiones continuaron concentrándose fundamentalmente en acciones no cotizadas y otras participaciones, el aumento observado en el trimestre se debió al crecimiento del efectivo y depósitos. En cuanto a los pasivos, las operaciones consolidadas totales en términos acumulados se situaron en el primer trimestre de 2026 en un 4,3% del PIB, frente al 2,7% promedio desde 2022, por una menor emisión de acciones no cotizadas y otras participaciones, que fue compensada con la evolución de las operaciones en el caso del resto de instrumentos.
El regulador bancario también ha analizado los activos de las Administraciones Públicas, cuyas operaciones consolidadas alcanzaron el 1,3% del PIB, nivel en línea con el promedio desde 2022, con transacciones de efectivo, depósitos y de otros activos. Las operaciones relacionadas con el pasivo se situaron en el 3,6% del PIB, por debajo del promedio desde 2022, debido a los valores representativos de deuda y los préstamos.
Los hogares acumulan un patrimonio financiero récord de 2,66 billones de euros, pero elevan su deuda a 728.000 millones, según el Banco de España
La riqueza financiera de las familias españolas -la diferencia entre ahorros y deudas- aumentó un 9,3 % en el primer trimestre en comparación con el mismo periodo de 2025, a pesar de la inflación, con lo que pulverizó un nuevo récord y rozó los 2,66 billones de euros. Además, en porcentaje del PIB, la riqueza financiera neta -que se obtiene deduciendo los pasivos de los activos financieros- se situó a cierre de marzo en el 155,3% del PIB, lo que supone un aumento de cuatro décima respecto el primer trimestre de 2025. El Banco de España, en sus Cuentas Financieras de la economía española, constata que este avance se explica principalmente por las revalorizaciones de los activos, especialmente las participaciones en el capital y fondos de inversión.
Aunque en términos porcentuales se ha producido una moderación de la deuda de las familias hasta el 42,5% del PIB, valor mínimo desde finales de 1999, la deuda real de los hogares aumentó hasta 728.000 millones, 28.000 millones en el último año, un 4% más. En el caso de la deuda de las empresas, también ha caído a mínimos desde el año 2001, con una ratio que descendió al 62,5%. La deuda consolidada aumentó hasta los 1,070 billones en el primer trimestre de 2026, desde los 1,049 billones de marzo 2025, por la menor emisión de acciones no cotizadas y otras participaciones, que fue más que compensada con la evolución de las operaciones en el caso del resto de instrumentos.
Los activos financieros netos de los hogares -correspondiente con el dinero en efectivo, acciones, depósitos y valores en renta- aumentaron un 8,15% frente a un año antes, hasta los 3,46 billones, representando un 202,3% en relación con el producto interior bruto (PIB), mientras que la riqueza financiera neta, una vez descontadas las deudas, supuso el 155,3%, frente al 149,5% en promedio desde el 2022. Este avance de la riqueza neta se explica principalmente por las revalorizaciones de los activos, especialmente las participaciones en el capital y fondos de inversión. En cuanto a las transacciones netas, se observa un ligero aumento frente al promedio desde 2022.
Las operaciones acumuladas de cuatro trimestres de los activos financieros totales de los hogares registraron un aumento en el primer trimestre de 2026, situándose en 100.000 millones de euros, lo que representa un 5,8% del PIB, por encima del promedio de los últimos trimestres. Este aumento se explica por la mayor inversión en efectivo y depósitos y participaciones en fondos de inversión.
El grueso de los activos financieros de las familias se mantuvo en el efectivo y depósitos en cuenta, que suman el 33,3% del total, con un un ligero aumento de las participaciones en el capital y en los fondos de inversión, compensado con la evolución a la baja de efectivo y depósitos. Las participaciones en el capital sumaron el 32% y en en fondos de inversión, un 17,3%, y seguros y fondos de pensiones (11,5%).
En el caso de las empresas, las operaciones consolidadas en términos acumulados de los activos financieros totales de las empresas alcanzaron los 86.000 millones de euros en el primer trimestre de 2026, lo que representa un 5% del PIB, frente al 4,4% en promedio desde 2022. Aunque las inversiones continuaron concentrándose fundamentalmente en acciones no cotizadas y otras participaciones, el aumento observado en el trimestre se debió al crecimiento del efectivo y depósitos. En cuanto a los pasivos, las operaciones consolidadas totales en términos acumulados se situaron en el primer trimestre de 2026 en un 4,3% del PIB, frente al 2,7% promedio desde 2022, por una menor emisión de acciones no cotizadas y otras participaciones, que fue compensada con la evolución de las operaciones en el caso del resto de instrumentos.
El regulador bancario también ha analizado los activos de las Administraciones Públicas, cuyas operaciones consolidadas alcanzaron el 1,3% del PIB, nivel en línea con el promedio desde 2022, con transacciones de efectivo, depósitos y de otros activos. Las operaciones relacionadas con el pasivo se situaron en el 3,6% del PIB, por debajo del promedio desde 2022, debido a los valores representativos de deuda y los préstamos.
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