La participación en las presidenciales en Portugal alcanza ya el 21,18%, superior a la de 2021

A los portugueses les interesan más las elecciones legislativas que las presidenciales. Al menos, así ha sido hasta este domingo, cuando once millones de electores pueden votar al sustituto de Marcelo Rebelo de Sousa como jefe del Estado en unas elecciones reñidas y repletas de singularidades históricas. Hasta las 12.00 (una hora más en la España peninsular), la participación era del 21,18%, frente al 17% que se registró en 2021.

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 Once candidatos concurren a las elecciones más inciertas de la democracia, con un dirigente de ultraderecha como favorito para pasar a la segunda vuelta  

A los portugueses les interesan más las elecciones legislativas que las presidenciales. Al menos, así ha sido hasta este domingo, cuando once millones de electores pueden votar al sustituto de Marcelo Rebelo de Sousa como jefe del Estado en unas elecciones reñidas y repletas de singularidades históricas. Hasta las 12.00 (una hora más en la España peninsular), la participación era del 21,18%, frente al 17% que se registró en 2021.

En las diez ocasiones anteriores que han ido a las urnas para elegir al jefe del Estado, la abstención ha superado a veces el 50% y alcanzó su mayor pico en 2021 (el 60,8%), cuando Marcelo Rebelo de Sousa ganó su segundo mandato.

A aquella desmovilización ayudó que los socialistas no apoyaron a ninguno de los suyos y apostaran por la continuidad de Rebelo de Sousa, una estrategia de António Costa, entonces primer ministro y líder del Partido Socialista, para mantener engrasada su relación con el presidente de la República, pese a tratarse de alguien procedente del Partido Social Demócrata (PSD, centro derecha).

Tras la caída de la dictadura con la Revolución de los Claveles, los portugueses han elegido en las urnas a cinco presidentes de la República. El primero decidido por sufragio fue el militar António Ramalho Eanes, que permaneció al frente del Estado hasta 1985. Cuarenta años después, otro militar, el almirante en la reserva Henrique Gouveia e Melo, vuelve a tener opciones de convertirse en inquilino del palacio de Belém, sede oficial de la presidencia. Aunque los sondeos han mostrado un deterioro en las simpatías de los votantes, Gouveia e Melo es uno de los cinco aspirantes que se destaca con algunas opciones de pasar a la segunda vuelta del 8 de febrero.

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Los portugueses votan entre 11 candidatos, entre los cuales solo figura una mujer, la excoordinadora del Bloco de Esquerda, Catarina Martins. Ni ella ni otros dos representantes de la izquierda (Partido Comunista y Livre) que compiten superan el 5% en los sondeos, lo que ha llevado al socialista António José Seguro a apelar al voto útil para pasar a la segunda ronda.

Seguro, retirado de la política desde hace una década cuando fue derrotado en unas primarias por António Costa en una batalla que sigue supurando, es una de las sorpresas de la campaña. Nadie confiaba en el tirón de su candidatura, ni siquiera entre muchos de los suyos, pero ha logrado imponerse como un candidato sin estridencias y previsible, que figura entre los favoritos para pasar a la segunda vuelta.

El tercero mejor situado en los últimos sondeos es el liberal João Cotrim de Figueiredo. Otra sorpresa. Eurodiputado y antiguo líder de Iniciativa Liberal, un partido fundado en 2017, Cotrim ha escalado desde el pelotón de cola hasta las primeras posiciones con una campaña muy dinámica en redes sociales. Algunos errores de los últimos días, sin embargo, le podrían pasar factura. Anunció que apoyaría al candidato ultra, André Ventura, en una hipotética segunda vuelta frente al socialista Seguro, aunque luego se retractó: “No sé dónde tenía la cabeza”.

Además, salió a la luz una denuncia de una antigua asesora suya por acoso sexual, negado por él y por su partido, pero con testimonios en prensa que prueban que la víctima ya relató su caso en 2024 a las autoras de la obra #MeToo Um Segredo Muito Público— Assédio Sexual em Portugal durante la Feria del Libro de Lisboa.

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André Ventura, que fundó Chega en 2019, es el favorito para pasar a la segunda vuelta, con un 24% de apoyo en las encuestas. Ha hecho una campaña más comedida de las que suele hacer en legislativas, aunque sin renunciar a sus ataques contra minorías e inmigrantes. Fue condenado por un juzgado a retirar vallas publicitarias de su campaña con el lema “Los gitanos tienen que cumplir la ley” por fomentar “la intolerancia, la segregación, la discriminación y, en el fondo, el odio”.

Ventura, que recibió casi medio millón de votos cuando se presentó a las presidenciales de 2021, confía en seguir agrandando su espacio electoral, que no ha dejado de crecer en los seis años de vida de su partido. En las elecciones legislativas de 2025, donde también era candidato a primer ministro, recibió 1,4 millones de votos y adelantó al Partido Socialista.

Si el espacio de la izquierda se ha dividido en cuatro candidaturas, el de la derecha lo ha hecho en tres. Además de Ventura y Cotrim de Figueiredo, se presenta con el apoyo del PSD, Luís Marques Mendes. Antiguo comentador en televisión y ex líder del partido, cuenta con el apoyo del primer ministro Luís Montenegro, que le ha arropado en algunos actos. Arrancó la carrera con la vitola de favorito, pero la ofensiva de otros candidatos contra él por sus negocios privados ha dañado sus perspectivas. Esta noche se sabrá si la herida ha sido o no mortal.

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