La OMS saca la tarjeta amarilla a España por la gestión del sarampión

Nuestro país ha perdido, junto a otros cinco países europeos, su estatus de nación libre de la enfermedad. El reciente brote de Alicante y la circulación de casos detectada en Madrid esta semana no auguran que la situación vaya a revertirse a corto plazo Leer Nuestro país ha perdido, junto a otros cinco países europeos, su estatus de nación libre de la enfermedad. El reciente brote de Alicante y la circulación de casos detectada en Madrid esta semana no auguran que la situación vaya a revertirse a corto plazo Leer  

Hace solo unos días la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció que España, junto a otros cinco países de la región europea, perdía su estatus de país libre de sarampión. Es el resultado de una evaluación basada en los datos de contagios durante el año 2024, pero los números no han mejorado a posteriori y el reciente brote en dos empresas de Alicante no augura una disminución para este año que apenas acaba de comenzar.

¿Qué ha sucedido para que en solo unos años el sarampión, una enfermedad en vías de eliminación, haya resurgido en todo el mundo? Hablamos de uno de los virus más contagiosos que existen, pero también de uno cuyo reservorio solo está en humanos y para el que existe una vacuna segura y eficaz con la que prevenir el contagio y sus posibles consecuencias. En este tiempo ninguna de estas máximas ha dejado de ser cierta así que solo se puede mirar hacia un culpable: el descenso de las coberturas vacunales.

La pandemia tuvo un efecto inmediato e innegable no solo en el retraso de campañas de vacunación, sino en la instalación de una cierta reticencia hacia las vacunas. Y todo ello se sumó a la desidia ante una amenaza que, con la cómoda distancia de quien ya no recuerda sus consecuencias, no parece ni tan importante ni tan urgente. Morir de éxito, dicen los expertos.

En lo que respecta a la situación específica de España, nuestro país se consideraba libre de sarampión desde el año 2017 y ahora toca trabajar en serio para volver a ese punto. «Este cambio de estatus no es una buena noticia», explica Antoni Trilla, epidemiólogo y catedrático de Medicina Preventiva de la Universidad de Barcelona, «nos han sacado una tarjeta amarilla de eliminación del sarampión«. Para el epidemiólogo está claro lo que subyace a ese cambio de estatus: «Tenemos un nivel de cobertura de vacunación bueno, pero quizá no óptimo, y esto ha posibilitado que tengamos transmisión del sarampión relativamente continuada, aunque también relativamente limitada, dentro del país.»

image
Sarampion 2026. Europa

Fernando Moraga-Llop, pediatra y portavoz de la Asociación Española de Vacunología (AEV) nos ayuda a comprender las estadísticas recientes de casos de sarampión en España: «los pocos casos que había en el 2014, 2015 y 2016 eran casos que estaban ligados a la importación«. En 2024 el número de casos confirmados asciende vertiginosamente de 14 (en 2023, aún bajo las secuelas de la pandemia) a 227. Entre ellos, de nuevo, muchos se relacionan con la importación: 53 casos de forma directa y 98 a partir de estos.

Pero el portavoz de la AEV llama nuestra atención sobre los 76 casos que, a día de hoy, aún figuran etiquetados como ‘de origen desconocido o en estudio‘. Hablamos de un 32,1% de los casos, todo un piloto encendido que anuncia una posible circulación endémica del virus, también a ojos de la OMS.

En 2025, y posteriormente a la evaluación de la OMS, los números empeoraron. De 227 pasamos a 397 casos, 194 de origen desconocido, casi la mitad (un 48,9%) de los casos confirmados. «Esto está indicando que el virus está circulando y que, por lo tanto, España ha pasado de ser un país libre de sarampión a un país endémico», explica Moraga-Llop.

Antoni Trilla añade otro punto a tener en cuenta, «llama la atención una frase que queda un poco oculta en las recomendaciones del comité, que viene a decir que para saber si tenemos o no transmisión interna es importante saber qué tipo de cepa o de variante circula». El epidemiólogo considera que quizá no se contaba con toda la información genética necesaria y se optó por considerar que había transmisión interna en algunos casos que quizá se podrían haber descartado.

Lo cierto es que en el escenario actual de reemergencia los casos importados seguirán siendo una realidad, y debemos hacerle frente. «El problema siempre es no estar vacunado«, advierte el portavoz de la AEV, «no es culpa ni de viajar al extranjero ni de ser inmigrante: si una persona viaja a Marruecos sin estar vacunada, puede volver con el sarampión; si una persona inmigrante no vacunada viene con el sarampión, puede provocar un brote o contagiar a otros». La consecuencia es la misma y el denominador común también: la falta de vacuna.

El sarampión lleva alejado de nuestro día a día hace mucho tiempo, de hecho para los nacidos a partir de los años 80 es probable que ni siquiera sea un recuerdo. Por eso conviene explicar que el sarampión es una enfermedad muy contagiosa, junto con la tosferina es una de las más transmisibles, y sus consecuencias no son menores. «Uno de cada mil infectados se muere de sarampión«, recuerda Trilla, «y eso es lo que la vacuna también reduce, además de las posibilidades de complicación como neumonías, gastroenteritis u otros problemas graves».

image
Sarampion 2026. Contagio

Debido a su alta transmisibilidad la cobertura vacunal necesaria para contenerla ha de ser también muy elevada, de un 95%. El porcentaje necesario para alcanzar la inmunidad de grupo varía con cada enfermedad, teniendo en cuenta su contagio y la efectividad de la vacuna. Afortunadamente la del sarampión (que en muchos países como España, forma parte de la triple vírica) no solo es segura, también es muy eficaz, un 93% en una primera dosis y entre un 97%-100% con la segunda. Eso significa que la población vacunada supone un auténtico escudo de contención, pero en ausencia de la inmunización cualquier persona susceptible se convertirá, casi con toda seguridad, en un nuevo caso.

Sarampion 2026. Interactivo

¿Qué debemos hacer para retomar el camino hacia la eliminación? El epidemiólogo Antoni Trilla fija varios objetivos:

Accesibilidad a la vacuna: es algo que se ha puesto encima de la mesa en los países de nuestro entorno con peores datos, como Reino Unido, en el que además funciona un sistema sanitario similar al nuestro. Es necesario acercar más la vacuna, hacer una buena campaña y facilitar el camino a quien puede estar interesado en poner su calendario al día.

Vigilancia epidemiológica y diagnóstico: Trilla advierte que los médicos y las enfermeras han de volver a pensar en el sarampión como una posibilidad, ya que, aunque a priori es una enfermedad fácil de diagnosticar, la falta de experiencia puede llevar a engaño o retrasar una acción que puede ser fundamental.
De igual modo el epidemiólogo considera que, con el número actual de casos, deberíamos tener capacidad para establecer correctamente los diagnósticos desde el punto de vista virológico, enviando las muestras a los laboratorios de referencia para hacer las tipificaciones.

Por último y no menos importante, hemos de mejorar la cobertura vacunal. «Estamos muy bien, por ejemplo, si nos comparamos con Rumanía», explica Fernando Moraga-Llop, «pero no tenemos una excelencia». El pediatra recuerda que si bien la cobertura para la primera dosis es de un 97,3%, la segunda no llega al 95% requerido (93,7%) y en cualquier caso hablamos de medias nacionales: varias comunidades autónomas se encuentran en porcentajes algo más preocupantes.

image
Sarampion 2026. Cobertura

¿A qué se debe este descenso? Los dos expertos coinciden en que la población inmigrante en líneas generales acoge sin reticencias la puesta al día de sus calendarios de vacunación. «Lo importante es que los niños, en cuanto lleguen, entren en contacto con el sistema sanitario», explica Trilla, «y que les expliquen bien que las vacunas aquí funcionan, que son seguras y que tienen derecho a todas las vacunaciones y existen pautas para ponerles al día aunque solo se hayan puesto dos de las 12 o 13 que se tendrían que haber puesto».

Otro ‘sospechoso habitual’ son los antivacunas, pero de nuevo los expertos coinciden en que, aunque hacen mucho ruido, no son tan numerosos ni la explicación a este descenso en las coberturas en nuestro país. Lo que sí que han aumentado sin embargo son las dudas o el miedo a reacciones adversas, posturas que normalmente se reflejan, según explica Moraga-Llop, en demoras en las dosis o incluso en la solicitud de vacunar contra cada virus de forma independiente, algo que en España no es posible ya que el sarampión, por ejemplo, forma parte de la triple vírica, que vacuna también contra la rubéola y la parotiditis.

La clave está quizá, en grupos más reducidos y focalizados, ya sea una comunidad escolar o un grupo familiar sin un asentamiento estable. «Sería muy bueno conocer las coberturas por zonas, por distritos o grupos», reclama el portavoz de la AEV, «hemos de aumentar la cobertura de vacunación, pero incidir con estrategias vacunales específicas a los colectivos de alto riesgo».

Además de esto hay otros dos frentes abiertos: uno es el del posible adelanto de la segunda dosis, ya que el contacto con el sistema sanitario se va perdiendo a medida que los niños crecen, y de ahí que las primeras dosis alcancen una mayor cobertura. Y el otro se dirige a los adultos, se estima que los nacidos antes del 78 pasaron por el sarampión en su infancia pero a partir de ahí comenzaron las campañas de vacunación y en algunos casos existen dudas de si se pusieron una o las dos dosis, o incluso de si es posible haber perdido algo de inmunidad. «Si hay dudas se aconseja revacunar o poner una segunda dosis«, explica Trilla, «que es lo que quizá también puede ser un agujero en el momento en que haya una cierta propagación».

¿Podremos erradicar el sarampión? Tenemos todos los elementos necesarios, pero falta que el esfuerzo sea conjunto. Eso sí, la recompensa merece la pena. Moraga-Llop recuerda que el Programa Ampliado de Inmunización (PAI), que celebró su cincuenta aniversario en 2024, ha evitado más de 150 millones de muertes por enfermedades prevenibles por vacunas, 93 millones solo por el sarampión.

 Salud // elmundo

Más Noticias