La nueva Ley Antitabaco ya ha encendido todas las alarmas en la hostelería. El proyecto, aprobado este martes por el Consejo de Ministros, amplía los espacios libres de humo a las terrazas de bares y restaurantes, playas, piscinas públicas y vehículos de trabajo, entre otros lugares. Aunque la norma todavía deberá superar su tramitación parlamentaria en el Congreso y el Senado, las principales organizaciones empresariales del sector advierten de que su aplicación podría tener un importante impacto económico y operativo sobre algunas de las actividades más relevantes para la economía española.
Las asociaciones de hostelería sostienen que la prohibición de fumar en las terrazas afectará directamente a la actividad de miles de negocios. De hecho, SOS Hostelería cifra sus consecuencias en el cierre de más de 30.000 bares y la destrucción de 300.000 puestos de trabajo, al considerar que una parte importante de la clientela podría dejar de utilizar estos espacios.
La organización recuerda que las terrazas representan entre el 30% y el 50% de la facturación de muchos establecimientos y que aproximadamente la mitad de los negocios hosteleros dispone de mesas en la calle, por lo que cualquier limitación sobre su uso tendría un impacto directo en sus ingresos.
«La hostelería siempre paga las consecuencias de las normas de restricción de consumo que promueve el Gobierno. Los establecimientos han hecho inversiones importantes para trasladar a sus clientes a las terrazas para cumplir con la normativa antitabaco y ahora imponen otra norma que llevará a muchos bares al cierre«, asegura el presidente de SOS Hostelería, Rafael Asensio.
La hostelería rechaza la prohibición en las terrazas
Por su parte, el presidente de Hostelería de España, José Luis Álvarez Almeida, defiende que el sector comparte el objetivo de proteger la salud pública, pero considera que la vía elegida por el Gobierno no es la adecuada.
El dirigente empresarial sostiene que las terrazas son espacios abiertos y ventilados donde actualmente existe convivencia entre fumadores y no fumadores, por lo que prohibir fumar en ellas no reducirá el consumo de tabaco, sino que simplemente desplazará a los fumadores a otros lugares. A su juicio, además, la medida podría restar competitividad al turismo español frente a otros destinos europeos, ya que países como Francia han optado por excluir las terrazas de restricciones similares.
Estos argumentos coinciden con los resultados de una encuesta elaborada por Hostelería de España, según la cual siete de cada diez españoles consideran que las campañas de información y sensibilización son más eficaces para reducir el consumo de tabaco que las prohibiciones directas. Además, un 85,2% cree que los fumadores seguirían fumando en las inmediaciones de los establecimientos, lo que dificultaría la labor de los trabajadores.
Asimismo, el 57,4% advierte de un posible efecto rebote, leasladarse las reuniones de fumadores a espacios cerrados, como los domicilios, mientras que un 62,6% teme que la medida perjudique la imagen de España como destino turístico.
En este sentido, Almeida insiste en que la prohibición podría generar incertidumbre entre los cerca de 97 millones de turistas que visitaron España en 2025 y obligar a los trabajadores de la hostelería a asumir tareas de vigilancia ajenas a sus funciones, con el consiguiente riesgo de conflictos con la clientela.
«Las terrazas son un espacio clave para la vida social y económica del país, y cualquier decisión debe valorar con seriedad su impacto real en términos de empleo, actividad empresarial, competitividad turística y experiencia de los clientes», concluye Almeida.
La prohibición podría obligar a los trabajadores de la hostelería a asumir tareas de vigilancia ajenas a sus funciones
La nueva Ley Antitabaco ya ha encendido todas las alarmas en la hostelería. El proyecto, aprobado este martes por el Consejo de Ministros, amplía los espacios libres de humo a las terrazas de bares y restaurantes, playas, piscinas públicas y vehículos de trabajo, entre otros lugares. Aunque la norma todavía deberá superar su tramitación parlamentaria en el Congreso y el Senado, las principales organizaciones empresariales del sector advierten de que su aplicación podría tener un importante impacto económico y operativo sobre algunas de las actividades más relevantes para la economía española.
Las asociaciones de hostelería sostienen que la prohibición de fumar en las terrazas afectará directamente a la actividad de miles de negocios. De hecho, SOS Hostelería cifra sus consecuencias en el cierre de más de 30.000 bares y la destrucción de 300.000 puestos de trabajo, al considerar que una parte importante de la clientela podría dejar de utilizar estos espacios.
La organización recuerda que las terrazas representan entre el 30% y el 50% de la facturación de muchos establecimientos y que aproximadamente la mitad de los negocios hosteleros dispone de mesas en la calle, por lo que cualquier limitación sobre su uso tendría un impacto directo en sus ingresos.
«La hostelería siempre paga las consecuencias de las normas de restricción de consumo que promueve el Gobierno. Los establecimientos han hecho inversiones importantes para trasladar a sus clientes a las terrazas para cumplir con la normativa antitabaco y ahora imponen otra norma que llevará a muchos bares al cierre«, asegura el presidente de SOS Hostelería, Rafael Asensio.
Por su parte, el presidente de Hostelería de España, José Luis Álvarez Almeida, defiende que el sector comparte el objetivo de proteger la salud pública, pero considera que la vía elegida por el Gobierno no es la adecuada.
El dirigente empresarial sostiene que las terrazas son espacios abiertos y ventilados donde actualmente existe convivencia entre fumadores y no fumadores, por lo que prohibir fumar en ellas no reducirá el consumo de tabaco, sino que simplemente desplazará a los fumadores a otros lugares. A su juicio, además, la medida podría restar competitividad al turismo español frente a otros destinos europeos, ya que países como Francia han optado por excluir las terrazas de restricciones similares.
Estos argumentos coinciden con los resultados de una encuesta elaborada por Hostelería de España, según la cual siete de cada diez españoles consideran que las campañas de información y sensibilización son más eficaces para reducir el consumo de tabaco que las prohibiciones directas. Además, un 85,2% cree que los fumadores seguirían fumando en las inmediaciones de los establecimientos, lo que dificultaría la labor de los trabajadores.
Asimismo, el 57,4% advierte de un posible efecto rebote, leasladarse las reuniones de fumadores a espacios cerrados, como los domicilios, mientras que un 62,6% teme que la medida perjudique la imagen de España como destino turístico.
En este sentido, Almeida insiste en que la prohibición podría generar incertidumbre entre los cerca de 97 millones de turistas que visitaron España en 2025 y obligar a los trabajadores de la hostelería a asumir tareas de vigilancia ajenas a sus funciones, con el consiguiente riesgo de conflictos con la clientela.
«Las terrazas son un espacio clave para la vida social y económica del país, y cualquier decisión debe valorar con seriedad su impacto real en términos de empleo, actividad empresarial, competitividad turística y experiencia de los clientes», concluye Almeida.
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