El director de Santalucía Espacio Futuro, Ángel Uzquiza, consideró que España se debe replantear la financiación del Estado del bienestar y, en particular, del sistema de pensiones para que sean sostenibles en el futuro. Pidió «rediseñar» el modelo «con nuevos agentes, creatividad y un poco de inteligencia».
Así lo señaló Uzquiza en el diálogo «La nueva inseguridad vital. Por qué el bienestar será más complejo en 2040», un encuentro organizado por Servimedia con el director general de la empresa de investigación de tendencias Vecdis, Lluis Quetglas; la divulgadora en redes sociales y especialista en psiquiatría, Rosa Molina, y el responsable de Santalucía Espacio Futuro, Gonzalo Arcones.
«El informe dice muy claro que el bienestar como lo conocemos a día de hoy no va a poder ser sostenible en los próximos 10 o 15 años. Y aquí yo creo que se están dando pasos muy pequeños», apuntó. «Los datos están clarísimos, o sea, esto no cuadra», sentenció.
Por ello, pidió «abrir la horquilla para introducir a más agentes, como las empresas además del Estado en el diseño del nuevo bienestar». «Nadie se está planteando todavía en este país cómo se va a diseñar eso. Pero tenemos que abrirnos a otros agentes y darle a la creatividad y un poco a la inteligencia para poder rediseñarlo», afirmó.
En esta línea, cuestionó que el aumento de la productividad pueda paliar el efecto del envejecimiento porque «en los últimos años, incluso incorporando el efecto de la inteligencia artificial, está muy lejos de paliar el efecto del envejecimiento poblacional».
En la misma línea, Quetglas coincidió en que este «es el gran reto que tenemos como Estado» porque a día de hoy hay 2,6 personas en edad de trabajar por cada mayor de 65 años y en 2050 se reducirá a 1,6. En consecuencia, la sostenibilidad de las pensiones y del Estado del bienestar está en riesgo en un horizonte de 10 o 15 años por lo que pidió que sea «el primer punto de la agenda política».
«Tenemos que ampliar la mirada con respecto a las pensiones», apuntó Quetglas, antes de recordar que bajo el sistema actual de protección pública España pasará del 12,7% del PIB en gasto en pensiones al 16%, cuatro puntos por encima de la media europea.
Además, indicó que, si a las pensiones le sumamos el gasto en sanidad y dependencia vinculado al envejecimiento, «hablamos del 25% del PIB, es decir, más de la mitad del presupuesto público destinado al envejecimiento».
A este respecto, explicó que el sistema de bienestar se diseña con una lógica de crecimiento demográfico ilimitado en el que la pirámide siempre va a ser más amplia en la base que en la cúspide. «La realidad es que esto ya ha saltado por los aires y a peor va a ir en las próximas décadas», alertó.
Por todo ello, pidió pensar en la vida laboral efectiva de las personas. Lo que no solo significa ampliar edades de jubilación, significa pensar también en fórmulas híbridas de jubilación, así como invertir en empleabilidad y ‘reskilling’ del talento senior.
Otra línea de trabajo fundamental referida por Quetglas es la diversificación de las fórmulas de financiación para que dejen de depender del pilar público y tenga más peso el pilar empresarial y el pilar individual. Para ello, pidió políticas que lo incentiven en lugar de que pongan topes.
Por último, comentó que hay que ver el envejecimiento no solo como un pasivo que se va incrementando, sino hacerlo como un nuevo activo porque las personas mayores tienen el 40% de la riqueza en España. «Esto genera un mercado enorme», concluyó
Si a las pensiones le sumamos el gasto en sanidad y dependencia vinculado al envejecimiento, «hablamos del 25% del PIB, es decir, más de la mitad del presupuesto público destinado al envejecimiento». advierte el director de Santalucía Espacio Futuro, Ángel Uzquiza
El director de Santalucía Espacio Futuro, Ángel Uzquiza, consideró que España se debe replantear la financiación del Estado del bienestar y, en particular, del sistema de pensiones para que sean sostenibles en el futuro. Pidió «rediseñar» el modelo «con nuevos agentes, creatividad y un poco de inteligencia».
Así lo señaló Uzquiza en el diálogo «La nueva inseguridad vital. Por qué el bienestar será más complejo en 2040», un encuentro organizado por Servimedia con el director general de la empresa de investigación de tendencias Vecdis, Lluis Quetglas; la divulgadora en redes sociales y especialista en psiquiatría, Rosa Molina, y el responsable de Santalucía Espacio Futuro, Gonzalo Arcones.
«El informe dice muy claro que el bienestar como lo conocemos a día de hoy no va a poder ser sostenible en los próximos 10 o 15 años. Y aquí yo creo que se están dando pasos muy pequeños», apuntó. «Los datos están clarísimos, o sea, esto no cuadra», sentenció.
Por ello, pidió «abrir la horquilla para introducir a más agentes, como las empresas además del Estado en el diseño del nuevo bienestar». «Nadie se está planteando todavía en este país cómo se va a diseñar eso. Pero tenemos que abrirnos a otros agentes y darle a la creatividad y un poco a la inteligencia para poder rediseñarlo», afirmó.
En esta línea, cuestionó que el aumento de la productividad pueda paliar el efecto del envejecimiento porque «en los últimos años, incluso incorporando el efecto de la inteligencia artificial, está muy lejos de paliar el efecto del envejecimiento poblacional».
En la misma línea, Quetglas coincidió en que este «es el gran reto que tenemos como Estado» porque a día de hoy hay 2,6 personas en edad de trabajar por cada mayor de 65 años y en 2050 se reducirá a 1,6. En consecuencia, la sostenibilidad de las pensiones y del Estado del bienestar está en riesgo en un horizonte de 10 o 15 años por lo que pidió que sea «el primer punto de la agenda política».
«Tenemos que ampliar la mirada con respecto a las pensiones», apuntó Quetglas, antes de recordar que bajo el sistema actual de protección pública España pasará del 12,7% del PIB en gasto en pensiones al 16%, cuatro puntos por encima de la media europea.
Además, indicó que, si a las pensiones le sumamos el gasto en sanidad y dependencia vinculado al envejecimiento, «hablamos del 25% del PIB, es decir, más de la mitad del presupuesto público destinado al envejecimiento».
A este respecto, explicó que el sistema de bienestar se diseña con una lógica de crecimiento demográfico ilimitado en el que la pirámide siempre va a ser más amplia en la base que en la cúspide. «La realidad es que esto ya ha saltado por los aires y a peor va a ir en las próximas décadas», alertó.
Por todo ello, pidió pensar en la vida laboral efectiva de las personas. Lo que no solo significa ampliar edades de jubilación, significa pensar también en fórmulas híbridas de jubilación, así como invertir en empleabilidad y ‘reskilling’ del talento senior.
Otra línea de trabajo fundamental referida por Quetglas es la diversificación de las fórmulas de financiación para que dejen de depender del pilar público y tenga más peso el pilar empresarial y el pilar individual. Para ello, pidió políticas que lo incentiven en lugar de que pongan topes.
Por último, comentó que hay que ver el envejecimiento no solo como un pasivo que se va incrementando, sino hacerlo como un nuevo activo porque las personas mayores tienen el 40% de la riqueza en España. «Esto genera un mercado enorme», concluyó
Noticias de Economía Nacional e Internacional en La Razón
