La dictadura comunista es el único bloqueo que tiene Cuba

La economía cubana
no está hundida por un supuesto “bloqueo”, sino por un régimen
comunista que une terror político, ruina económica y propaganda
sistemática para ocultar su propio fracaso.

La dictadura asesina
ha impuesto un modelo parasitario que usa la pobreza para hacerse la
víctima y enriquecer a los líderes del régimen.

Cuba produce 45.000
barriles al día de petróleo y recibe más de 50.000 barriles
diarios gratis de México y Venezuela. Esto es mucho más que la
demanda interna. ¿Por qué se ha quedado Cuba sin fuel? La dictadura
revende ese crudo y se queda los dólares, atesorando más de $18.000
millones robados a los cubanos en cuentas en el extranjero, como
refleja el Miami Herald.

El único bloqueo
que tiene Cuba es el de la dictadura sobre su pueblo.

La dictadura usa la
represión, el chivatazo y el miedo como instrumentos de control, con
detenciones arbitrarias, ruina por discrepancia política,
persecución de disidentes y limitación sistemática de los derechos
básicos. La izquierda caviar se calla ante la represión y asalto
sistemático a los derechos humanos.

El régimen, que
vive en el lujo y la comodidad, impone restricciones a la importación
de alimentos y medicinas, limitaciones al uso de internet y
prohibiciones a la posibilidad de viajar.

El hecho de que la
dictadura levante “temporalmente” las restricciones a la entrada
de alimentos y medicinas del exterior demuestra que el
desabastecimiento es una decisión política interna, no el resultado
de una asfixia exterior.

La casta
privilegiada del castrismo vive del empobrecimiento masivo de los
ciudadanos usando a su país como una cárcel y un sistema de
extorsión y robo. Si realmente se creyesen que su pueblo quiere ese
modelo, permitirían salir y regresar libremente a los cubanos, en
lugar de retenerlos como rehenes económicos y políticos.

Filtraciones de
documentos internos de GAESA, el conglomerado controlado por las
Fuerzas Armadas de la dictadura, muestran que sus empresas (Gaviota,
Almest, CIMEX, etc.) manejan activos y liquidez de miles de millones
de dólares en cuentas en el exterior o en divisas. La cifra más
conservadora estimada es superior a las reservas internacionales de
pa
íses
como Panam
á
o Uruguay. Parte de estos fondos se canaliza a través del Banco
Financiero Internacional y de entidades como RAFIN S.A., que operan
como “paralelo” al sistema presupuestario ordinario y sin control
civil efectivo.

Las filtraciones de
los Panama Papers documentan al menos una veintena de entidades y
personas vinculadas al Estado cubano usando sociedades offshore para
operaciones comerciales y financieras opacas.

Lo que hay en la isla es un embargo muy limitado sobre partidas vinculadas a fines militares

El régimen ha
construido hacia el exterior el relato de una sanidad pública
“modélica”, que muchos en la izquierda caviar repiten sin cesar.
Cuba no ·exporta médicos”, sino agentes de espionaje y expertos
en tortura como sus “avispas negras”. El sistema sanitario cubano
es fallido y ruinoso, y solo ofrece atención de calidad a la élite
del partido y a extranjeros con divisas.

En Cuba existe un
auténtico apartheid sanitario. Los cubanos sufren carencias
materiales, falta de medicamentos y hospitales en condiciones
deplorables, mientras se exhiben vitrinas para delegaciones políticas
y turistas.

Lejos del mantra de
la “desnutrición infantil cero”, los datos de Unicef muestran
simplemente una reducción del peso inferior al normal hasta en torno
al 4%, cifra que no implica erradicación y que ya ha sido superada
por países como Chile, con niveles cercanos al 1%. La mortalidad
infantil real en Cuba aproximadamente dobla la cifra oficial (11,16
frente a 5,79 por mil nacidos vivos), situándose por detrás de
países latinoamericanos con menos propaganda y más apertura, como
Chile o Costa Rica.

La “sanidad
gratuita más cara del mundo”, como la denominan los propios
cubanos, se paga con racionamiento, colas interminables y ausencia de
alternativas.

El relato del
bloqueo pretende atribuir a Estados Unidos la responsabilidad de la
miseria cubana, mientras el propio régimen presume de grandes
acuerdos comerciales con medio mundo
. El comercio exterior de Cuba
ronda el 27% del PIB, apenas algo por debajo de Brasil (32%), con
unas exportaciones en torno al 14,5% del PIB frente al 16% de Brasil.
Estados Unidos, lejos de “bloquear” la isla, es el noveno socio
comercial de Cuba y supone alrededor del 3% de sus importaciones.

Cuba mantiene más
de 27 tratados bilaterales con más de 90 países
y exporta
principalmente a Canadá (22%), China (21%), Venezuela (13%), España
(11%), Holanda (7%), además de Alemania, Bélgica, Suiza, Chipre y
Francia. Las exportaciones de alimentos y productos agrícolas desde
Estados Unidos hacia Cuba han crecido cada año, incluido 2025. Cuba
comercia con Venezuela (incluyendo crudo regalado), China, España,
Rusia, México, Italia, Argentina, Brasil, Estados Unidos y Alemania,
entre otros. Para ser un “bloqueo”, la lista de proveedores y
socios es enorme.

Cuba produce 45.000
barriles al día de petróleo y no tiene gasolina, tiene más de 27
tratados comerciales y recibe miles de millones de apoyo financiero
de China, Rusia, la UE, condonaciones constantes de deuda
y petróleo
gratis de México y Venezuela, y el país está en la miseria.

La izquierda quiere
que confundas un embargo con un bloqueo. Lo que hay en Cuba es un
embargo muy limitado sobre partidas vinculadas a fines militares
,
cuyo origen ni siquiera es la revolución castrista: se empezó a
implementar en 1958, con Batista, para restringir la venta de armas.
El embargo a exportaciones de 1960 no incluyó alimentos ni medicinas
y, desde el año 2000, no existe ningún tipo de embargo
estadounidense sobre alimentos o productos farmacéuticos.
Más de 90
multinacionales norteamericanas exportan a Cuba desde 2001 y
alrededor de 60 empresas estadounidenses operan directamente en la
isla desde 2014. Estados Unidos es el principal proveedor de
alimentos y productos agrícolas a Cuba (unos 220,5 millones de
dólares), además de suministrar medicamentos y productos médicos
por unos 275,9 millones.

Las remesas
procedentes de Estados Unidos, estimadas en unos 3.500 millones de
dólares en 2017, son la mayor fuente de divisas de la dictadura. El
régimen exprime esas remesas a través de monopolios estatales y
tipos de cambio confiscatorios, transformando la ayuda del exilio en
combustible para la maquinaria del partido.

Lo que ha hundido a
Cuba no es la falta de recursos, sino un sistema comunista incapaz de
generar prosperidad ni siquiera cuando recibe flujos masivos de
financiación
. Entre 1960 y 1990, la isla obtuvo de la Unión
Soviética más de 65.000 millones de dólares
, equivalentes a seis
Planes Marshall, sin que ello se tradujera en mejoras de
productividad ni en un patrón de crecimiento sostenible. La
dictadura cubana ha repetido el patrón con las ayudas de China,
Rusia, la UE y Venezuela, convirtiendo cada rescate en más
despilfarro y más control social.

Solo con el programa
de médicos cubanos en Venezuela (Misión Barrio Adentro), el régimen
recibió unos 120.000 millones de dólares en 16 años, según cifras
oficiales reconocidas por Nicolás Maduro y confirmadas por
responsables de las misiones cubanas. A ello se suman ingresos por
otras misiones, triangulaciones en importación de alimentos, ventas
de plantas eléctricas y hasta la comercialización de millones de
bombillas. China ha condonado a Cuba cerca de 5.000 millones de
dólares de deuda en los últimos 18 años, casi la mitad de toda la
deuda que ha perdonado a sus socios comerciales. Rusia ha perdonado
en torno al 90% de la deuda cubana (unos 25.800 millones de dólares
en 2014) y ha canalizado donaciones adicionales cercanas a los 10.000
millones.

Entre 2011 y 2014,
México, Japón, China y Rusia eximieron a Cuba del pago de unos
40.000 millones de dólares, cifra equivalente a la mitad del PIB
actual de la isla, mientras que el Club de París condonó otros
8.500 millones en 2015.

En conjunto, Rusia,
China, Venezuela y los principales socios comerciales han
proporcionado a la dictadura cubana más de 200.000 millones de
dólares en ayudas y donaciones solo en los últimos 16 años
, mucho
más de lo que cualquier país latinoamericano ha recibido del FMI.
Esa montaña de recursos se ha esfumado en un mar de ineficiencia,
corrupción y aparato represivo, sin traducirse en bienestar para la
población.

La dictadura cubana
es un sistema parasitario de expolio y robo que usa al pueblo como
rehén y al país como cárcel. La libertad avanza y el fin de la
dictadura asesina está cerca.

 El régimen ha impuesto un modelo parasitario que usa la pobreza para hacerse la víctima y enriquecer a sus líderes    

La economía cubana no está hundida por un supuesto “bloqueo”, sino por un régimen comunista que une terror político, ruina económica y propaganda sistemática para ocultar su propio fracaso.

La dictadura asesina ha impuesto un modelo parasitario que usa la pobreza para hacerse la víctima y enriquecer a los líderes del régimen.

Cuba produce 45.000 barriles al día de petróleo y recibe más de 50.000 barriles diarios gratis de México y Venezuela. Esto es mucho más que la demanda interna. ¿Por qué se ha quedado Cuba sin fuel? La dictadura revende ese crudo y se queda los dólares, atesorando más de $18.000 millones robados a los cubanos en cuentas en el extranjero, como refleja el Miami Herald.

El único bloqueo que tiene Cuba es el de la dictadura sobre su pueblo.

Cuba pierde el turismo canadiense por el asedio de EEUU, que deja en coma un sector clave

La dictadura usa la represión, el chivatazo y el miedo como instrumentos de control, con detenciones arbitrarias, ruina por discrepancia política, persecución de disidentes y limitación sistemática de los derechos básicos. La izquierda caviar se calla ante la represión y asalto sistemático a los derechos humanos.

El régimen, que vive en el lujo y la comodidad, impone restricciones a la importación de alimentos y medicinas, limitaciones al uso de internet y prohibiciones a la posibilidad de viajar.

El hecho de que la dictadura levante “temporalmente” las restricciones a la entrada de alimentos y medicinas del exterior demuestra que el desabastecimiento es una decisión política interna, no el resultado de una asfixia exterior.

La casta privilegiada del castrismo vive del empobrecimiento masivo de los ciudadanos usando a su país como una cárcel y un sistema de extorsión y robo. Si realmente se creyesen que su pueblo quiere ese modelo, permitirían salir y regresar libremente a los cubanos, en lugar de retenerlos como rehenes económicos y políticos.

Filtraciones de documentos internos de GAESA, el conglomerado controlado por las Fuerzas Armadas de la dictadura, muestran que sus empresas (Gaviota, Almest, CIMEX, etc.) manejan activos y liquidez de miles de millones de dólares en cuentas en el exterior o en divisas. La cifra más conservadora estimada es superior a las reservas internacionales de países como Panamá o Uruguay. Parte de estos fondos se canaliza a través del Banco Financiero Internacional y de entidades como RAFIN S.A., que operan como “paralelo” al sistema presupuestario ordinario y sin control civil efectivo.

Las filtraciones de los Panama Papers documentan al menos una veintena de entidades y personas vinculadas al Estado cubano usando sociedades offshore para operaciones comerciales y financieras opacas.

Lo que hay en la isla es un embargo muy limitado sobre partidas vinculadas a fines militares

El régimen ha construido hacia el exterior el relato de una sanidad pública “modélica”, que muchos en la izquierda caviar repiten sin cesar. Cuba no ·exporta médicos”, sino agentes de espionaje y expertos en tortura como sus “avispas negras”. El sistema sanitario cubano es fallido y ruinoso, y solo ofrece atención de calidad a la élite del partido y a extranjeros con divisas.

En Cuba existe un auténtico apartheid sanitario. Los cubanos sufren carencias materiales, falta de medicamentos y hospitales en condiciones deplorables, mientras se exhiben vitrinas para delegaciones políticas y turistas.

Lejos del mantra de la “desnutrición infantil cero”, los datos de Unicef muestran simplemente una reducción del peso inferior al normal hasta en torno al 4%, cifra que no implica erradicación y que ya ha sido superada por países como Chile, con niveles cercanos al 1%. La mortalidad infantil real en Cuba aproximadamente dobla la cifra oficial (11,16 frente a 5,79 por mil nacidos vivos), situándose por detrás de países latinoamericanos con menos propaganda y más apertura, como Chile o Costa Rica.

La “sanidad gratuita más cara del mundo”, como la denominan los propios cubanos, se paga con racionamiento, colas interminables y ausencia de alternativas.

El relato del bloqueo pretende atribuir a Estados Unidos la responsabilidad de la miseria cubana, mientras el propio régimen presume de grandes acuerdos comerciales con medio mundo. El comercio exterior de Cuba ronda el 27% del PIB, apenas algo por debajo de Brasil (32%), con unas exportaciones en torno al 14,5% del PIB frente al 16% de Brasil. Estados Unidos, lejos de “bloquear” la isla, es el noveno socio comercial de Cuba y supone alrededor del 3% de sus importaciones.

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Cuba mantiene más de 27 tratados bilaterales con más de 90 países y exporta principalmente a Canadá (22%), China (21%), Venezuela (13%), España (11%), Holanda (7%), además de Alemania, Bélgica, Suiza, Chipre y Francia. Las exportaciones de alimentos y productos agrícolas desde Estados Unidos hacia Cuba han crecido cada año, incluido 2025. Cuba comercia con Venezuela (incluyendo crudo regalado), China, España, Rusia, México, Italia, Argentina, Brasil, Estados Unidos y Alemania, entre otros. Para ser un “bloqueo”, la lista de proveedores y socios es enorme.

Cuba produce 45.000 barriles al día de petróleo y no tiene gasolina, tiene más de 27 tratados comerciales y recibe miles de millones de apoyo financiero de China, Rusia, la UE, condonaciones constantes de deuda y petróleo gratis de México y Venezuela, y el país está en la miseria.

La izquierda quiere que confundas un embargo con un bloqueo. Lo que hay en Cuba es un embargo muy limitado sobre partidas vinculadas a fines militares, cuyo origen ni siquiera es la revolución castrista: se empezó a implementar en 1958, con Batista, para restringir la venta de armas. El embargo a exportaciones de 1960 no incluyó alimentos ni medicinas y, desde el año 2000, no existe ningún tipo de embargo estadounidense sobre alimentos o productos farmacéuticos. Más de 90 multinacionales norteamericanas exportan a Cuba desde 2001 y alrededor de 60 empresas estadounidenses operan directamente en la isla desde 2014. Estados Unidos es el principal proveedor de alimentos y productos agrícolas a Cuba (unos 220,5 millones de dólares), además de suministrar medicamentos y productos médicos por unos 275,9 millones.

Las remesas procedentes de Estados Unidos, estimadas en unos 3.500 millones de dólares en 2017, son la mayor fuente de divisas de la dictadura. El régimen exprime esas remesas a través de monopolios estatales y tipos de cambio confiscatorios, transformando la ayuda del exilio en combustible para la maquinaria del partido.

Lo que ha hundido a Cuba no es la falta de recursos, sino un sistema comunista incapaz de generar prosperidad ni siquiera cuando recibe flujos masivos de financiación. Entre 1960 y 1990, la isla obtuvo de la Unión Soviética más de 65.000 millones de dólares, equivalentes a seis Planes Marshall, sin que ello se tradujera en mejoras de productividad ni en un patrón de crecimiento sostenible. La dictadura cubana ha repetido el patrón con las ayudas de China, Rusia, la UE y Venezuela, convirtiendo cada rescate en más despilfarro y más control social.

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Solo con el programa de médicos cubanos en Venezuela (Misión Barrio Adentro), el régimen recibió unos 120.000 millones de dólares en 16 años, según cifras oficiales reconocidas por Nicolás Maduro y confirmadas por responsables de las misiones cubanas. A ello se suman ingresos por otras misiones, triangulaciones en importación de alimentos, ventas de plantas eléctricas y hasta la comercialización de millones de bombillas. China ha condonado a Cuba cerca de 5.000 millones de dólares de deuda en los últimos 18 años, casi la mitad de toda la deuda que ha perdonado a sus socios comerciales. Rusia ha perdonado en torno al 90% de la deuda cubana (unos 25.800 millones de dólares en 2014) y ha canalizado donaciones adicionales cercanas a los 10.000 millones.

Entre 2011 y 2014, México, Japón, China y Rusia eximieron a Cuba del pago de unos 40.000 millones de dólares, cifra equivalente a la mitad del PIB actual de la isla, mientras que el Club de París condonó otros 8.500 millones en 2015.

En conjunto, Rusia, China, Venezuela y los principales socios comerciales han proporcionado a la dictadura cubana más de 200.000 millones de dólares en ayudas y donaciones solo en los últimos 16 años, mucho más de lo que cualquier país latinoamericano ha recibido del FMI. Esa montaña de recursos se ha esfumado en un mar de ineficiencia, corrupción y aparato represivo, sin traducirse en bienestar para la población.

La dictadura cubana es un sistema parasitario de expolio y robo que usa al pueblo como rehén y al país como cárcel. La libertad avanza y el fin de la dictadura asesina está cerca.

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