Julen Álvarez, tras una grave lesión medular, compite en tenis y esquí: «Quiero llegar a los Juegos Paralímpicos»

Julen Álvarez (Llanes, Asturias, 2005) era una persona activa hasta que una tarde su vida cambió para siempre. Un accidente de moto en 2022, del que apenas tiene recuerdo, le provocó una grave lesión medular que le dejó sin movilidad ni sensibilidad en sus piernas. Lejos de hundirse, el asturiano ha salido adelante y es un ejemplo de superación para muchos. Tras varios meses de recuperación, Álvarez vuelve a disfrutar de su mayor pasión: el deporte, y sueña en grande: «Mi objetivo a largo plazo es llegar a los Juegos Paralímpicos con algún deporte». Julen Álvarez (Llanes, Asturias, 2005) era una persona activa hasta que una tarde su vida cambió para siempre. Un accidente de moto en 2022, del que apenas tiene recuerdo, le provocó una grave lesión medular que le dejó sin movilidad ni sensibilidad en sus piernas. Lejos de hundirse, el asturiano ha salido adelante y es un ejemplo de superación para muchos. Tras varios meses de recuperación, Álvarez vuelve a disfrutar de su mayor pasión: el deporte, y sueña en grande: «Mi objetivo a largo plazo es llegar a los Juegos Paralímpicos con algún deporte».  

Julen Álvarez (Llanes, Asturias, 2005) era una persona activa hasta que una tarde su vida cambió para siempre. Un accidente de moto en 2022, del que apenas tiene recuerdo, le provocó una grave lesión medular que le dejó sin movilidad ni sensibilidad en sus piernas. Lejos de hundirse, el asturiano ha salido adelante y es un ejemplo de superación para muchos. Tras varios meses de recuperación, Álvarez vuelve a disfrutar de su mayor pasión: el deporte, y sueña en grande: «Mi objetivo a largo plazo es llegar a los Juegos Paralímpicoscon algún deporte».

Desde pequeño, Álvarez probó en varias disciplinas y una de las que más destacaba era el fútbol, donde incluso llegó a jugar en la selección asturiana. Sin embargo, a los 17 años, cuando iba a ver a un amigo, se cayó de la moto y nunca más volvió a andar. «No me acuerdo de nada», comenta, pero de lo que es consciente es de que «ese día volví a nacer de nuevo porque aprendí a hacer todo desde cero». El accidente afectó de lleno a su médula espinal y las comunicaciones de su cerebro ya no llegan a las piernas. «Es como si cortas un cable, ya no llega la señal», explica.

De pronto, todas sus aspiraciones de vida parecía que se iban por la borda y él reconoce que fue un momento especialmente duro. «Se me vino el mundo abajo, pensaba que se me acababa la vida y que no iba a poder hacer nada. No sabía qué iba a ser de mí». Sin embargo, Álvarez se hizo fuerte y el proceso de recuperación fue más rápido de lo esperado. En apenas cuatro meses dejó atrás la UCI y el hospital para comenzar una nueva etapa, en la que su fortaleza mental y el deporte serían claves para salir adelante.

Gracias a su insistencia, durante la etapa de rehabilitación pudo probar la natación, aunque no fue lo suyo. Tampoco el remo, debido a que, por culpa de su lesión, no tiene control de tronco y sufría un mayor desgaste en otras extremidades. La idea era tener pequeños propósitos con los que ir siendo feliz. «Tener objetivos en la vida es imprescindible porque me permitieron seguir motivado y poder salir del accidente», destaca. Hasta que llegó el tenis, lo que más le gustó. «Me animé bastante rápido y mi primer año no salió tan mal como me podía imaginar». De hecho, Julen quedó segundo en el Campeonato de Asturias y consiguió varios trofeos.

Julen Álvarez, esquiando en Sierra Nevada.
Julen Álvarez, esquiando en Sierra Nevada.

Este año quiere «ir a más» con la raqueta, pero también se ha animado en el esquí, donde su mejora en poco tiempo ha sido exponencial. «Siempre me ha encantado ir en moto y esto es parecido. La velocidad me gusta mucho y ni lo pienso. Me olvido de todo», reconoce. Hace unos días estuvo en Sierra Nevada gracias a la Fundación También y, con la ayuda de una silla que va encajada encima del esquí –con dos estabilos para poder girar y apoyarse– pudo descender con velocidad por pistas azules e, incluso, rojas. «Estoy muy contento, quiero entrar en el equipo y empezar a competir», afirma.

Su pasión por los deportes va más allá de practicarlos, puesto que el llanisco siempre deseó que su formación estuviese orientada hacia esta faceta. Sin embargo, la lesión llegó en uno de los peores momentos para un estudiante. «Terminé Bachillerato y saqué la EBAU en el hospital». Álvarez quería estudiar el Grado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (CAFYD), pero en aquel momento no había en Asturias. «El deporte para mí lo es todo, pero no veía muy claro irme a León. Tras realizar otro grado alternativo, este curso pudo entrar en la carrera, disponible en Oviedo desde el pasado año. Y pensando en el futuro, los Juegos Paralímpicos son su gran objetivo. «Cuando se me mete una cosa en la cabeza no paro hasta conseguirla». Lo consiga o no, él ya ha ganado.

 Diario de Mallorca – Deportes

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