Existen detalles que pueden hacer sospechar a un trabajador de que su despido se está acercando. Puede ser detalles más sutiles, como el cambio repentino en el comportamiento de sus jefes o supervisores, o acciones más directas como pequeños cambios en las tareas asignadas. Sin embargo, existe una señal clara de que la empresa está preparando un despido, la acumulación de sanciones por escrito.
El principal peligro de estas amonestaciones viene cuando no están acompañadas de una reducción de sueldo o de algún otro cambio significativo en las condiciones del contrato del trabajador. Pues son consideradas como pequeñas advertencias, sin mayor importancia que la de mejorar el comportamiento. No obstante, estas sanciones pueden poner en riesgo tu puesto laboral si no tienes en cuenta algunos detalles.
Según asegura Juanma Lorente, abogado laboralista, en su cuenta de TikTok, es posible que la empresa «te esté despidiendo sin que te des cuenta» gracias a la acumulación de estas sanciones escritas. Todo gracias a la falta de reacción del empleado ya que «como no le duele el bolsillo» suele no prestarles la debida atención y presentar la demanda por inconformidad necesaria, lo que facilita la tramitación de un despido procedente y sin indemnización.
El silencio del trabajador puede interpretarse como si «estuviera de acuerdo» con la sanción
Puede ser que, por convenio, la compañía pueda presentar dichas amonestaciones por escrito, incluso en el caso de «sanciones graves«, explica en su vídeo. El grave error que cometen los trabajadores es relajarse al no recibir un mayor castigo que dicho documento disciplinario en el que se indica su mala conducta o forma de realizar sus tareas. Pues al no conllevar otra medida, el empleado suele «no hacer nada«, aunque no esté de acuerdo con la razón de la sanción.
Esta falta de respuesta le permite a la empresa que, en el caso de que se acumulen varias amonestaciones por escrito, pueda empezar a tramitar un despido procedente «a base, exclusivamente, de una reiteración de sanciones menos graves». Lo cual dejaría al empleado sin posibilidad de solicitar una indemnización. Todo debido a que el silencio del sancionado es interpretado como si este «estuviera de acuerdo con ellas«.
Por ello es muy importante que el empleado demande y/o exprese su disconformidad con el contenido presentado en cada uno de los documentos que reciba. Firmando ‘no conforme’ y acudiendo a un abogado especializado en derecho laboral en el caso de que la situación lo requiera.
La acumulación de sanciones escritas, aunque no supongan cambios en las condiciones laborales, puede facilitar un despido procedente y sin derecho a indemnización
Existen detalles que pueden hacer sospechar a un trabajador de que su despido se está acercando. Puede ser detalles más sutiles, como el cambio repentino en el comportamiento de sus jefes o supervisores, o acciones más directas como pequeños cambios en las tareas asignadas. Sin embargo, existe una señal clara de que la empresa está preparando un despido, la acumulación de sanciones por escrito.
El principal peligro de estas amonestaciones viene cuando no están acompañadas de una reducción de sueldo o de algún otro cambio significativo en las condiciones del contrato del trabajador. Pues son consideradas como pequeñas advertencias, sin mayor importancia que la de mejorar el comportamiento. No obstante, estas sanciones pueden poner en riesgo tu puesto laboral si no tienes en cuenta algunos detalles.
Según asegura Juanma Lorente, abogado laboralista, en su cuenta de TikTok, es posible que la empresa «te esté despidiendo sin que te des cuenta» gracias a la acumulación de estas sanciones escritas. Todo gracias a la falta de reacción del empleado ya que «como no le duele el bolsillo» suele no prestarles la debida atención y presentar la demanda por inconformidad necesaria, lo que facilita la tramitación de un despido procedente y sin indemnización.
Puede ser que, por convenio, la compañía pueda presentar dichas amonestaciones por escrito, incluso en el caso de «sanciones graves«, explica en su vídeo. El grave error que cometen los trabajadores es relajarse al no recibir un mayor castigo que dicho documento disciplinario en el que se indica su mala conducta o forma de realizar sus tareas. Pues al no conllevar otra medida, el empleado suele «no hacer nada«, aunque no esté de acuerdo con la razón de la sanción.
Esta falta de respuesta le permite a la empresa que, en el caso de que se acumulen varias amonestaciones por escrito, pueda empezar a tramitar un despido procedente «a base, exclusivamente, de una reiteración de sanciones menos graves». Lo cual dejaría al empleado sin posibilidad de solicitar una indemnización. Todo debido a que el silencio del sancionado es interpretado como si este «estuviera de acuerdo con ellas«.
Por ello es muy importante que el empleado demande y/o exprese su disconformidad con el contenido presentado en cada uno de los documentos que reciba. Firmando ‘no conforme’ y acudiendo a un abogado especializado en derecho laboral en el caso de que la situación lo requiera.
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