Juanma Lorente, abogado laboralista: «Esta es la lista de permisos retribuidos que tienes en 2026 en tu trabajo, y todos son pagados»

Los permisos retribuidos permiten ausentarse del puesto sin perder el salario cuando se produce alguno de los supuestos previstos en la normativa. La remuneración se mantiene en casos concretos y con los límites establecidos para cada situación.

La lista incluye situaciones familiares, deberes personales y emergencias que impiden acudir al trabajo. La regla general exige avisar a la empresa y justificar el motivo. Ningún permiso debe pedirse de forma automática sin revisar sus condiciones.

Entre los supuestos más conocidos está el traslado del domicilio habitual, que da derecho a un día de ausencia retribuida. La mudanza tiene un mínimo legal concreto, aunque el convenio colectivo puede mejorar esa duración.

El abogado laboralista Juanma Lorente resume varios de estos derechos en un vídeo de TikTok. La lista estatal aparece en el artículo 37.3 del Estatuto de los Trabajadores, publicado en el Boletín Oficial del Estado.

Los supuestos personales y familiares

El Estatuto reconoce 15 días naturales por matrimonio o registro de pareja de hecho. También contempla cinco días por accidente o enfermedad graves, hospitalización o intervención quirúrgica sin hospitalización que requiera reposo domiciliario de familiares, pareja o convivientes en los supuestos previstos. El primer bloque cubre situaciones familiares relevantes y se conecta con otros derechos laborales.

En caso de fallecimiento del cónyuge, pareja de hecho o familiar hasta el segundo grado corresponden dos días, ampliables en otros dos si hay desplazamiento. La norma añade el tiempo indispensable para votar, acudir a exámenes prenatales, preparar el parto o realizar actos preparatorios para donar órganos o tejidos. Algunos permisos se calculan por el tiempo necesario, como sucede con determinadas prestaciones sociales.

En una mudanza, el permiso se limita a un día por el cambio del domicilio habitual. No se calcula por el número de cajas, la distancia entre las viviendas o el tiempo que dure el traslado. El derecho se vincula a la nueva residencia y la empresa puede pedir una prueba relacionada con ella, igual que en otras situaciones laborales.

Catástrofes y urgencias familiares

La normativa reconoce hasta cuatro días cuando no es posible llegar al centro o circular por las vías necesarias debido a recomendaciones, limitaciones o prohibiciones de las autoridades, o por un riesgo grave e inminente derivado de una catástrofe o fenómeno meteorológico. La protección climática cubre la imposibilidad de desplazarse y puede prolongarse mientras persista la situación. El convenio también puede mejorar otras condiciones sociales.

Existe además un permiso por fuerza mayor para atender imprevistos familiares urgentes relacionados con enfermedad o accidente, como recoger a un menor del colegio. Las horas retribuidas equivalen a cuatro días al año y pueden disfrutarse por horas, según el convenio o el acuerdo aplicable. La urgencia familiar permite usar el permiso por horas cuando la presencia inmediata resulta indispensable.

En todos los casos, la persona trabajadora debe comunicar la ausencia con la mayor antelación posible, salvo que la urgencia lo impida, y justificarla después cuando corresponda. El aviso y la prueba sostienen el derecho frente a posibles dudas sobre la falta.

La petición debe ajustarse al caso

El día previsto para la mudanza es el mínimo estatal, pero el convenio puede ampliar su duración o concretar la documentación que debe entregarse. Las condiciones pueden ser mejores según el sector y la empresa.

Antes de solicitar cualquier permiso conviene revisar el convenio colectivo y comunicar la fecha prevista. Para una mudanza pueden servir el contrato de alquiler, la escritura, el empadronamiento o una factura del traslado. La documentación debe guardar relación con el motivo.

La solicitud debería indicar el motivo, la fecha y la documentación disponible. Si hay dudas sobre la duración o el convenio aplicable, es preferible resolverlas antes de ausentarse. La planificación previa evita conflictos.

 El Estatuto de los Trabajadores reconoce una jornada de permiso cuando el empleado cambia su domicilio habitual, pero exige avisar y justificar la causa ante la empresa  

Los permisos retribuidos permiten ausentarse del puesto sin perder el salario cuando se produce alguno de los supuestos previstos en la normativa. La remuneración se mantiene en casos concretos y con los límites establecidos para cada situación.

La lista incluye situaciones familiares, deberes personales y emergencias que impiden acudir al trabajo. La regla general exige avisar a la empresa y justificar el motivo. Ningún permiso debe pedirse de forma automática sin revisar sus condiciones.

Entre los supuestos más conocidos está el traslado del domicilio habitual, que da derecho a un día de ausencia retribuida. La mudanza tiene un mínimo legal concreto, aunque el convenio colectivo puede mejorar esa duración.

El abogado laboralista Juanma Lorente resume varios de estos derechos en un vídeo de TikTok. La lista estatal aparece en el artículo 37.3 del Estatuto de los Trabajadores, publicado en el Boletín Oficial del Estado.

Los supuestos personales y familiares

El Estatuto reconoce 15 días naturales por matrimonio o registro de pareja de hecho. También contempla cinco días por accidente o enfermedad graves, hospitalización o intervención quirúrgica sin hospitalización que requiera reposo domiciliario de familiares, pareja o convivientes en los supuestos previstos. El primer bloque cubre situaciones familiares relevantes y se conecta con otros derechos laborales.

En caso de fallecimiento del cónyuge, pareja de hecho o familiar hasta el segundo grado corresponden dos días, ampliables en otros dos si hay desplazamiento. La norma añade el tiempo indispensable para votar, acudir a exámenes prenatales, preparar el parto o realizar actos preparatorios para donar órganos o tejidos. Algunos permisos se calculan por el tiempo necesario, como sucede con determinadas prestaciones sociales.

En una mudanza, el permiso se limita a un día por el cambio del domicilio habitual. No se calcula por el número de cajas, la distancia entre las viviendas o el tiempo que dure el traslado. El derecho se vincula a la nueva residencia y la empresa puede pedir una prueba relacionada con ella, igual que en otras situaciones laborales.

Catástrofes y urgencias familiares

La normativa reconoce hasta cuatro días cuando no es posible llegar al centro o circular por las vías necesarias debido a recomendaciones, limitaciones o prohibiciones de las autoridades, o por un riesgo grave e inminente derivado de una catástrofe o fenómeno meteorológico. La protección climática cubre la imposibilidad de desplazarse y puede prolongarse mientras persista la situación. El convenio también puede mejorar otras condiciones sociales.

Existe además un permiso por fuerza mayor para atender imprevistos familiares urgentes relacionados con enfermedad o accidente, como recoger a un menor del colegio. Las horas retribuidas equivalen a cuatro días al año y pueden disfrutarse por horas, según el convenio o el acuerdo aplicable. La urgencia familiar permite usar el permiso por horas cuando la presencia inmediata resulta indispensable.

En todos los casos, la persona trabajadora debe comunicar la ausencia con la mayor antelación posible, salvo que la urgencia lo impida, y justificarla después cuando corresponda. El aviso y la prueba sostienen el derecho frente a posibles dudas sobre la falta.

La petición debe ajustarse al caso

El día previsto para la mudanza es el mínimo estatal, pero el convenio puede ampliar su duración o concretar la documentación que debe entregarse. Las condiciones pueden ser mejores según el sector y la empresa.

Antes de solicitar cualquier permiso conviene revisar el convenio colectivo y comunicar la fecha prevista. Para una mudanza pueden servir el contrato de alquiler, la escritura, el empadronamiento o una factura del traslado. La documentación debe guardar relación con el motivo.

La solicitud debería indicar el motivo, la fecha y la documentación disponible. Si hay dudas sobre la duración o el convenio aplicable, es preferible resolverlas antes de ausentarse. La planificación previa evita conflictos.

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