Representantes de Estados Unidos e Irán se reunirán el próximo viernes en Estambul con el objetivo de atajar la escalada bélica provocada por las amenazas de Donald Trump de lanzar un ataque sobre la República Islámica, justificado unos días por el programa nuclear iraní y otros por la represión de las protestas de inicios de año, que ha dejado miles de muertos. La cita, que se ve como una última oportunidad de evitar un conflicto que podrían incendiar -aún más- Oriente Próximo, ha sido organizada por mediación de Turquía, Qatar y Egipto, según medios estadounidenses.
El presidente Pezeshkian instruye a su ministro de Exteriores a que negocie siempre que no haya amenazas ni “expectativas irracionales”. Trump advierte de que, si no hay acuerdo, “ocurrirán cosas malas”
Representantes de Estados Unidos e Irán se reunirán el próximo viernes en Estambul con el objetivo de atajar la escalada bélica provocada por las amenazas de Donald Trump de lanzar un ataque sobre la República Islámica, justificado unos días por el programa nuclear iraní y otros por la represión de las protestas de inicios de año, que ha dejado miles de muertos. La cita, que se ve como una última oportunidad de evitar un conflicto que podrían incendiar -aún más- Oriente Próximo, ha sido organizada por mediación de Turquía, Qatar y Egipto, según medios estadounidenses.
“Dadas las peticiones de Gobiernos amigos en la región y en respuesta a la propuesta negociadora del presidente de Estados Unidos, he dado instrucciones a mi ministro de Asuntos Exteriores para que celebre negociaciones justas y equitativas, guiadas por los principios de dignidad, prudencia y conveniencia, siempre que exista un entorno adecuado, libre de amenazas y expectativas irrazonables”, anunció el presidente iraní, Masud Pezeshkian, este martes en un mensaje en la red social X.
Aunque ningún Gobierno ha confirmado dónde ni cuando se celebrarán las reuniones, fuentes diplomáticas turcas dieron a entender a EL PAÍS que, a falta de confirmar los detalles, se celebrarán en los próximos días en Turquía. Según The New York Times, Axios y otros medios estadounidenses tendrán lugar el viernes en Estambul. En ellas participarán el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi y el enviado especial de EEUU para Oriente Próximo Steve Witkoff, así como el yerno de Trump, Jared Kushner. También se espera la participación de representantes de Turquía, Qatar, Egipto, Arabia Saudí y Omán en las conversaciones.
La cita ha estado precedida de conversaciones a varias bandas. Witkoff viajó este martes a Israel para entrevistarse con el primer ministro Benjamín Netanyahu y, tras pasar el miércoles por Abu Dabi para participar en las negociaciones entre Ucrania y Rusia, tiene previsto tratar la cuestión iraní el jueves en Doha con las autoridades cataríes. Por su parte, Araghchi se reunió el pasado viernes en Estambul con su homólogo turco, Hakan Fidan, y con el presidente Recep Tayyip Erdogan; a la vez, el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, Ali Larijani, hacía lo propio con el presidente ruso, Vladimir Putin, en Moscú. Una de las exigencias de Washington es que Irán se deshaga del uranio altamente enriquecido que posee (que sirve para fabricar armas nucleares y no como combustible energético), enviándolo a un tercer país, algo que ya se había propuesto en varias tentativas de acuerdo en 2010, pero no fructificó. En las últimas semanas se han valorado Turquía y Rusia como eventual destino de este inventario nuclear.
En Estambul, Araghchi subrayó que su país está a favor de alcanzar un acuerdo sobre la cuestión nuclear que lleve a Irán a no tener armas atómicas, sin embargo es reacio a aceptar las otras dos exigencias de EEUU: deshacerse de los misiles de mayor alcance para no poder amenazar a Israel y dejar de dar apoyo a grupos armados pro-iraníes de la región como Hezbolá en Líbano o los hutíes de Yemen.
El lunes, Trump se mostró esperanzado de que se logrará un acuerdo, o si no “ocurrirán cosas malas”, advirtió. “Tenemos barcos dirigiéndose a Irán ahora mismo, de los grandes, los más grandes y mejores”, dijo el presidente estadounidense en referencia al despliegue de parte de su flota alrededor de Irán.


No es la primera vez que Witkoff y Araghchi se encuentran cara a cara ya que entre abril y junio del año pasado mantuvieron negociaciones sobre la cuestión nuclear bajo mediación de Omán, e incluso, en palabras de Trump, se acercaron a un acuerdo. Sin embargo, las negociaciones se rompieron cuando Israel atacó Irán y Estados Unidos se apuntó al bombardeo.
Las protestas que se iniciaron a finales de diciembre en Irán y que fueron brutalmente reprimidas por el régimen de los ayatolás (con entre 6.000 y 20.000 muertos -según diversas fuentes- y más de 50.000 detenidos) han servido de nueva justificación a Trump para incrementar la presión. A inicios de enero, pidió a los manifestantes que siguieran protestando y tomasen las instituciones, prometiendo que “la ayuda está en camino”; aunque, al cabo de unos días, se echó atrás y dijo que no bombardearía Irán, ya que el régimen había suspendido la ejecución de 800 detenidos, una aseveración desmentida por las autoridades iraníes. Pese a ello, a finales del mes pasado, volvió a la carga, esta vez con la argumentación del programa nuclear -que decía haber destruido en los ataques de junio-, si bien varios países de la región en cuyos gobiernos confía -como Turquía y Arabia Saudí- parecen haberle convencido de dar una oportunidad a la diplomacia.
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