Inglaterra sobrevivió a la noche más eléctrica del Mundial (2-3) con un doblete de Bellingham en dos minutos y un penalti de Kane, resistió con diez tras la roja de Quansah y apagó, entre relámpagos reales y figurados, el eterno sueño mexicano de los cuartos de final. Inglaterra sobrevivió a la noche más eléctrica del Mundial (2-3) con un doblete de Bellingham en dos minutos y un penalti de Kane, resistió con diez tras la roja de Quansah y apagó, entre relámpagos reales y figurados, el eterno sueño mexicano de los cuartos de final.
Inglaterra sobrevivió a la noche más eléctrica del Mundial (2-3) con un doblete de Bellingham en dos minutos y un penalti de Kane, resistió con diez tras la roja de Quansah y apagó, entre relámpagos reales y figurados, el eterno sueño mexicano de los cuartos de final.
Primero fue el cielo. Antes de que rodara el balón, una tormenta con aparato eléctrico obligó a retrasar una hora el inicio del partido, como si la Ciudad de México quisiera avisar de que la despedida del Azteca —último partido mundialista en el viejo coliseo antes de que el torneo emigre definitivamente a Estados Unidos— no iba a ser un trámite. No lo fue. Fue una función de casi tres horas, con dos penaltis, una expulsión, once minutos de agonía añadida y un estadio que pasó del ensordecimiento a la resignación, ese estado de ánimo que México conoce demasiado bien cuando se acerca al quinto partido. Los cuartos, esa frontera que la Tri solo cruzó en 1970 y 1986, siempre en casa, volvieron a quedarse al otro lado. Esta vez también en casa. Esta vez por dos minutos malditos.

Porque el partido lo estaba jugando México. Lo mecía Gilberto Mora con la insolencia de sus 17 años, lo empujaba Raúl Jiménez, que ya había obligado a Pickford a una estirada prodigiosa en el minuto 15, y lo sostenía la grada, que había convertido el Azteca en una olla. México llegaba invicto, con pleno de victorias y con Raúl Rangel todavía imbatido, el único portero del torneo, junto a Unai Simón, que no conocía el gol en contra. Todo eso se desmoronó entre el 36 y el 38. Primero Saka se marchó por la derecha y colgó un centro que Jude Bellingham cabeceó junto al palo; después Kane, escorado, sirvió en bandeja el segundo y el propio Bellingham lo empujó a placer. Dos llegadas, dos goles, un doblete del madridista y el silencio más espeso que se recuerda en Santa Úrsula.
México, sin embargo, no se dejó enterrar. Antes del descanso, una falta botada por Alvarado rebotó en la barrera y Julián Quiñones la reventó por alto: su cuarto gol en el Mundial, los mismos que el Matador Hernández en el 86, y el 1-2 que devolvió la fe. Pudo llegar el empate en el añadido, cuando Montes se quedó solo ante la portería y fue Bellingham, otra vez él, quien apareció para salvar sobre la línea la que habría sido la jugada del torneo.

La reanudación amontonó los acontecimientos como la tormenta había amontonado los nubarrones. Quansah vio la roja en el 54 tras revisión del VAR e Inglaterra se quedó con diez con toda la segunda parte por delante. El Azteca olió la sangre, pero el fútbol es un deporte cruel: en la siguiente sacudida, Rangel derribó a un rival dentro del área y Harry Kane, con la frialdad de un notario, firmó el 1-3 desde los once metros. México respondió con la misma moneda: el VAR cazó un pisotón de Kane sobre Gutiérrez —riguroso, todo hay que decirlo— y Jiménez engañó al portero para el 2-3 en el 69, con veinte minutos y un hombre de más para creer.
Lo que siguió fue un asedio sin arquitectura. Centros de Gallardo, remates de Jiménez, disparos de Álvarez y de Fidalgo, once minutos de añadido y un Pickford imperial, mientras Kane se retiraba lesionado y Tuchel amontonaba centrales. Faghani pitó el final en el 90+13 y el Azteca, que había empezado la noche entre relámpagos, la terminó a oscuras. Inglaterra, que solo había ganado a México en un Mundial una vez, en Wembley 66 con gol de Bobby Charlton, se cita ahora en cuartos con la Noruega de Haaland, verdugo de Brasil. México se queda, otra vez, con la pregunta de siempre y una certeza nueva: jugó el mejor partido del Mundial y lo perdió.
Fuente: Sport
Diario de Mallorca – Deportes
