Acaba de aterrizar en el organismo que representa a la sanidad privada de nuestro país. Sobre la mesa tiene el anteproyecto de la gestión de la sanidad pública: «Evitemos las posiciones ideológicas en la legislación» Leer Acaba de aterrizar en el organismo que representa a la sanidad privada de nuestro país. Sobre la mesa tiene el anteproyecto de la gestión de la sanidad pública: «Evitemos las posiciones ideológicas en la legislación» Leer
La Fundación IDIS representa en nuestro país a todo el espectro de la sanidad privada, tanto empresas aseguradoras como hospitalarias, y Fernando Campos es su nuevo presidente desde hace unos meses. Con más de 20 años en el sector, y como CEO de DKV, asume la presidencia con el objetivo de acelerar la transformación digital del sector. Recoge el legado de Iñaki Peralta y es la primera vez que se sienta ante un medio para repasar la actualidad.
Además de los proyectos del organismo, sobre la mesa está el Anteproyecto de Ley de Gestión Pública e Integridad del Sistema Nacional de Salud (SNS) que Mónica García llevó al Consejo de Ministros hace casi un mes. El miércoles terminó el plazo de alegaciones en audiencia pública y ellos han mandado un exhaustivo informe. «Pedimos que el proceso legislativo sea participativo, que se escuche al sector y se base en datos objetivos, dejando de lado las ideologías». Por eso, la prudencia domina la entrevista y evita señalar con nombre y apellidos.
- Desde IDIS, ¿qué habéis incluido en este plazo?
- Creo que, salvo dos o tres puntos, hemos aportado alegaciones a casi todo. En resumen, creemos que cualquier reforma debe guiarse por el beneficio del paciente y la mejora del sistema, evitando posicionamientos ideológicos.
- ¿Y en concreto?
- Consideramos que limitar la colaboración público-privada sin un análisis riguroso de coste-eficiencia podría tener consecuencias graves, como el aumento de las listas de espera y una peor accesibilidad, ya que el sistema público por sí solo no puede absorber la creciente demanda. Defendemos un marco donde la transparencia y la rendición de cuentas sean principios fundamentales, y que no se cierren las puertas a modelos de colaboración público-privada que ya funcionan. Esta colaboración no es excepcional, sino estructural, y su supresión o minimización iría en contra de los intereses de los pacientes. La sanidad pública por sí sola no puede absorber la demanda creciente (el 25% de la población española tiene seguro de salud).
- ¿Han mantenido contacto y reuniones con el ministerio que dirige Mónica García?
- No. Por eso, lamentamos que, por el momento, no haya habido una mesa de diálogo formal. Nuestra aportación es o será a través de las alegaciones.
- Dado que la sanidad del siglo XX (cuando se elaboró la ley que hasta hoy regula las condiciones de la colaboración público-privada y que la nueva norma busca derogar) ha cambiado, ¿qué debería incluir una nueva normativa?
- Debería incluir todos los conciertos ordinarios, los singulares, el mutualismo administrativo, las concesiones y otras formas que puedan surgir en el futuro, como la colaboración en la utilización de tecnología o personal. Hay que adaptarse a las necesidades de la sanidad del siglo XXI. Pero también debe conservar lo que funciona, aquellos modelos de gestión de colaboración público-privada que ya demuestran su eficacia. La evolución de los modelos existentes, como el mutualismo administrativo, debería basarse en la medición y en criterios de calidad.
«Pedimos que el proceso legislativo sea participativo, que se escuche al sector y se base en datos objetivos, dejando de lado las ideologías»
- ¿Cuáles son las formas de colaboración público-privada asentadas en nuestro país que funcionan?
- Como mencionaba antes, tenemos el mutualismo administrativo, pero también la gestión de los centros hospitalarios, así como conciertos concretos de servicios y procesos de pruebas e intervenciones. Hay un gran abanico que permite adaptarse a cada situación.
- ¿Cuál es el papel de IDIS en este proceso?
- Defendemos la cohesión, transformación e integración del sector, buscando que la sanidad privada complemente a la pública para construir un futuro sostenible. Es un gran un error confrontar ambos sistemas. La sanidad pública sin la privada no podría existir, y la privada sin la pública sería un animal totalmente distinto. Nos posicionamos como un garante del modelo de la utilización de los recursos públicos y privados en beneficio del paciente, impulsando la sostenibilidad, transparencia y calidad asistencial. Y esto último nos preocupa bastante. Por eso, enemistar, no complementarse, no integrarse… creemos que es erróneo y conduce a un modelo peor del que tenemos. En la actualidad, vemos que la colaboración y el trabajo conjunto de los diferentes estamentos sociales y administrativos es necesario.
- En ese peor modelo no sé si se ha cuantificado la inversión económica requerida al prescindir de servicios hasta ahora prestados por la privada. ¿Cómo impacta eso en la sostenibilidad del SNS?
- El principal punto de dolor que tienen ahora los sistemas de salud públicos y privados de cualquier país del mundo es el tema de la inflación médica, la necesidad de inversión, el coste que tienen los nuevos fármacos, las nuevas tecnologías, toda la disrupción y la inversión que hay que hacer en datos y en inteligencia artificial, etcétera. Eso no lo puede sostener ningún sistema público de manera independiente.
- En el anteproyecto se subraya la defensa de la transparencia y rendición de cuentas, que también defienden ustedes. Aquí comparten enfoque, ¿cierto?
- Sí, pero esto debe hacerse sin ideología. Apoyamos que se mida y se rindan cuentas, pero sin cerrar la puerta a modelos que ya funcionan.
- ¿Qué aporta la privada al ámbito general de la sanidad?.
- Tenemos un claro papel como agente dinamizador y difusor de innovaciones en prevención, medicina preventiva y predictiva. En el ámbito de la digitalización y la inteligencia artificial, consideramos que la sanidad privada, por su capacidad de inversión, agilidad y mejor manejo de datos, está en una posición ventajosa para liderar y complementar a la pública, que podría tener dificultades para mantener el ritmo de avance.
- ¿Qué proyectos podrían ayudar a la pública?
- Acabamos de presentar NexoIA, un proyecto de inteligencia artificial de dos años (hasta 2028) para resolver «puntos de dolor» en la sanidad española, como las listas de espera y la escasez de profesionales.
- ¿Qué buscan con esta iniciativa?
- Estamos en la fase de arranque, pero nos va a ayudar a identificar los fallos del sistema y los márgenes de mejora. De momento, solo se va a implementar en la sanidad privada, aunque hay centros incluidos en los modelos de colaboración público-privada que podrían incluirse. La idea es construir soluciones para especialidades o procesos concretos. Ha tenido un éxito absoluto en la respuesta del sector privado, con todos los players del ecosistema (aseguradoras, grupos hospitalarios, industria farmacéutica, colegios profesionales, etc.).
- Tiene dos años y medio de legislatura por delante, ¿qué espera dejar de legado?
- Además de un salto de calidad en la digitalización, quiero reforzar la voz colectiva del sector y asegurar que los datos y resultados de nuestro impacto lleguen a la sociedad y administraciones bajo el lema «Una nueva salud es cosa de todos».
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