El mes de junio ha concluido con una intensa ola de calor que ha dejado registros históricos en numerosos puntos de Europa. Ciudades como Berlín, Viena o Varsovia, poco acostumbradas a temperaturas tan elevadas, han superado los 40 grados, mientras que en España algunas zonas del norte, como Cantabria, han rozado los 44 grados.
Este episodio ha estado provocado por una masa de aire muy cálido procedente del Sáhara, que ha recorrido el continente de oeste a este. Los especialistas advierten de que este tipo de fenómenos extremos son cada vez más frecuentes e intensos. Desde World Weather Attribution (WWA) aseguran que “Un evento de esta magnitud en junio no habría sido posible sin el cambio climático”.
De acuerdo con la OMS, este episodio de «domo de calor» habría provocado más de 1300 muertes en Europa, una cifra que los expertos relacionan, en parte, con la escasa adaptación de varios países del centro del continente a temperaturas tan extremas. Sin embargo, además del impacto directo del calor, los científicos alertan de otra amenaza menos visible.
El mosquito tigre encuentra un entorno cada vez más favorable
El aumento de las temperaturas, unido a una mayor humedad, especialmente en las zonas costeras, está favoreciendo la expansión del Aedes albopictus, conocido popularmente como mosquito tigre. Este insecto puede transmitir enfermedades como el chikungunya, el zika o el dengue.
Estas patologías, tradicionalmente asociadas a regiones tropicales, representan un creciente desafío para la salud pública. Como ejemplo, en 2024 América del Sur registró su mayor brote de dengue en décadas, con más de 8 mil muertos.
Un informe de Lancet Countdown advierte de que el riesgo de aparición de estos virus en Europa ha aumentado cerca de un 300% durante la última década. El principal motivo es la expansión del mosquito tigre, que ya se considera una especie establecida en numerosas zonas del área mediterránea.
Según datos de la OMS recogidos en el informe, durante 2024 se notificaron 304 casos de dengue autóctono en Europa, frente a los 275 contabilizados en los 15 años anteriores.
Un riesgo creciente para la salud pública
En España, el mosquito tigre ya está presente en Andalucía, buena parte de la costa mediterránea y también en comunidades del interior como Madrid o Euskadi. Durante 2024 se detectaron más de 1 mil casos de dengue, aunque la mayoría correspondían a personas que habían contraído la enfermedad en países tropicales.
Entre los síntomas más habituales figuran la fiebre alta, el dolor de cabeza y los intensos dolores musculares, motivo por el que el dengue también recibe el nombre de fiebre “rompehuesos”.
Los especialistas advierten de que el cambio en las condiciones climáticas está favoreciendo no solo la expansión del mosquito tigre, sino también la supervivencia de otros organismos transmisores de enfermedades. Entre ellos se encuentran los responsables de la malaria, una enfermedad erradicada en España desde los años 60, pero que durante siglos causó miles de fallecimientos, entre ellos el del emperador Carlos V.
Los expertos consideran que este escenario plantea un nuevo desafío para los sistemas sanitarios europeos. Enfermedades que hace apenas 20 años se consideraban propias de otras regiones del mundo podrían aumentar su presencia en el continente a medida que Europa continúa calentándose. La barrera natural que suponían las bajas temperaturas está desapareciendo progresivamente, favoreciendo la aparición de enfermedades que hasta hace poco parecían muy lejanas.
El aumento de las temperaturas, unido a una mayor humedad, especialmente en las zonas costeras, está favoreciendo la expansión del Aedes albopictus, conocido popularmente como mosquito tigre
El mes de junio ha concluido con una intensa ola de calor que ha dejado registros históricos en numerosos puntos de Europa. Ciudades como Berlín, Viena o Varsovia, poco acostumbradas a temperaturas tan elevadas, han superado los 40 grados, mientras que en España algunas zonas del norte, como Cantabria, han rozado los 44 grados.
Este episodio ha estado provocado por una masa de aire muy cálido procedente del Sáhara, que ha recorrido el continente de oeste a este. Los especialistas advierten de que este tipo de fenómenos extremos son cada vez más frecuentes e intensos. Desde World Weather Attribution (WWA) aseguran que “Un evento de esta magnitud en junio no habría sido posible sin el cambio climático”.
De acuerdo con la OMS, este episodio de «domo de calor» habría provocado más de 1300 muertes en Europa, una cifra que los expertos relacionan, en parte, con la escasa adaptación de varios países del centro del continente a temperaturas tan extremas. Sin embargo, además del impacto directo del calor, los científicos alertan de otra amenaza menos visible.
El mosquito tigre encuentra un entorno cada vez más favorable
El aumento de las temperaturas, unido a una mayor humedad, especialmente en las zonas costeras, está favoreciendo la expansión del Aedes albopictus, conocido popularmente como mosquito tigre. Este insecto puede transmitir enfermedades como el chikungunya, el zika o el dengue.
Estas patologías, tradicionalmente asociadas a regiones tropicales, representan un creciente desafío para la salud pública. Como ejemplo, en 2024 América del Sur registró su mayor brote de dengue en décadas, con más de 8 mil muertos.
Un informe de Lancet Countdown advierte de que el riesgo de aparición de estos virus en Europa ha aumentado cerca de un 300% durante la última década. El principal motivo es la expansión del mosquito tigre, que ya se considera una especie establecida en numerosas zonas del área mediterránea.
Según datos de la OMS recogidos en el informe, durante 2024 se notificaron 304 casos de dengue autóctono en Europa, frente a los 275 contabilizados en los 15 años anteriores.
Un riesgo creciente para la salud pública
En España, el mosquito tigre ya está presente en Andalucía, buena parte de la costa mediterránea y también en comunidades del interior como Madrid o Euskadi. Durante 2024 se detectaron más de 1 mil casos de dengue, aunque la mayoría correspondían a personas que habían contraído la enfermedad en países tropicales.
Entre los síntomas más habituales figuran la fiebre alta, el dolor de cabeza y los intensos dolores musculares, motivo por el que el dengue también recibe el nombre de fiebre “rompehuesos”.
Los especialistas advierten de que el cambio en las condiciones climáticas está favoreciendo no solo la expansión del mosquito tigre, sino también la supervivencia de otros organismos transmisores de enfermedades. Entre ellos se encuentran los responsables de la malaria, una enfermedad erradicada en España desde los años 60, pero que durante siglos causó miles de fallecimientos, entre ellos el del emperador Carlos V.
Los expertos consideran que este escenario plantea un nuevo desafío para los sistemas sanitarios europeos. Enfermedades que hace apenas 20 años se consideraban propias de otras regiones del mundo podrían aumentar su presencia en el continente a medida que Europa continúa calentándose. La barrera natural que suponían las bajas temperaturas está desapareciendo progresivamente, favoreciendo la aparición de enfermedades que hasta hace poco parecían muy lejanas.
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