Representantes del Gobierno de Estados Unidos negocian con el Gobierno interino de Venezuela para hacerse con una participación significativa en el sector petrolero de ese país sudamericano, según se ha filtrado a varios medios estadounidenses. Una de las opciones que se barajan, según la agencia de noticias Bloomberg, es el arrendamiento de extensos campos de petróleo durante un siglo.
Entre las posibles opciones se encuentra el arrendamiento de varios pozos de crudo durante un siglo, según Bloomberg
Representantes del Gobierno de Estados Unidos negocian con el Gobierno interino de Venezuela para hacerse con una participación significativa en el sector petrolero de ese país sudamericano, según se ha filtrado a varios medios estadounidenses. Una de las opciones que se barajan, según la agencia de noticias Bloomberg, es el arrendamiento de extensos campos de petróleo durante un siglo.
De salir adelante, el acuerdo consolidaría la influencia del gigante norteamericano en la nación que ha convertido en un cuasiprotectorado —y que cuenta con las mayores reservas probadas del mundo—, durante el futuro previsible.
El portal de noticias Axios, el primero en informar sobre el posible acuerdo, cita a dos altos cargos de la Administración para apuntar que las conversaciones giran en torno a una docena de campos petroleros, que acumulan cerca de 90.000 millones de barriles de reservas demostradas, casi una tercera parte del total de Venezuela, unos 300.000 millones de barriles.
Esos terrenos habían estado durante el mandato de Nicolás Maduro en manos de jerarcas y personas afines al régimen, así como intereses previamente controlados por China.
Según las fuentes que cita Axios, a cambio de ceder una participación a Estados Unidos, el gobierno provisional de Venezuela se beneficiaría de que empresas privadas, incluidas compañías estadounidenses, modernizaran y explotaran esos campos, que al producir más petróleo generarían más ingresos para el país.
Las negociaciones, que han estado encabezadas por el secretario de Estado, Marco Rubio, y la presidenta interina venezolana, Delcy Rodríguez, aún están en curso y los términos del acuerdo resultante aún pueden cambiar antes de darlas por cerradas.
El gobierno estadounidense considera que un acuerdo podría anunciarse relativamente pronto, según los medios estadounidenses. Axios apunta que el secretario de Energía, Chris Wright, se ha estado planteando un posible viaje a Venezuela la semana próxima, mientras su departamento estudia cómo las empresas estadounidenses pueden aumentar su producción.
“El presidente Trump está cerca de garantizar el futuro de la energía estadounidense durante generaciones, no solo en Estados Unidos sino en el continente”, ha declarado a Axios uno de los funcionarios estadounidenses con los que ha hablado.
El posible acuerdo representaría un nivel de intervención de Estados Unidos en la economía de otro país solo comparable en la era actual al acometido en el Irak que invadió hace dos décadas. Pero encaja dentro de la llamada Doctrina Donroe que ha proclamado la actual Administración, y que busca extender y ampliar la influencia de Washington en América Latina, especialmente en su industria energética y otros sectores económicos que Estados Unidos considera estratégicos.
Las conversaciones se desarrollan después de que Washington flexibilizara las sanciones para permitir que las empresas y contratistas petroleros estadounidenses pudieran operar en Venezuela, cuyo sector energético -el motor económico del país- había visto su producción disminuir gradualmente debido a la crisis económica de la nación y la falta de inversión en infraestructura.
Las filtraciones de este jueves han remecido al sector petrolero venezolano, que recibe las noticias de su propio futuro de la prensa y los contactos antes que del propio Gobierno de Delcy Rodríguez. A las novedades anunciadas por Axios, se ha sumado otra noticia de Bloomberg que asegura que Venezuela está estudiando salir la OPEC (Organización de Países Exportadores de Petróleo) que ayudó a fundar en 1960. El movimiento, una vez más, se interpreta como una forma de facilitar los planes de Washington.
La eventual apertura masiva de los pozos al capital privado es vista como un giro positivo en un sector cautivo por la petrolera estatal PDVSA, que arrastra años de ineficiencia y corrupción. Pero la intervención tan agresiva y opaca de los Estados Unidos está generando un malestar indisimulado entre varios sectores económicos y políticos.
Este mismo jueves, The Washington Post publicó un extenso reportaje dedicado al empresario venezolano Alejandro Betancourt, pieza clave para entender los tratos entre el Gobierno de Delcy Rodríguez y Washington en materia petrolera. Betancourt —quien enfrenta investigaciones abiertas en Suiza y España por lavado de dinero proveniente de un supuesto desfalco multimillonario a PDVSA— estaría ayudando a Washington a desbloquear cuellos de botella y facilitar la entrada de petroleras estadounidenses en Venezuela. Para lograrlo, altos funcionarios de la Administración Trump no solo le otorgaron un papel de mediador en las sombras, sino que, como detalla el Post, intervinieron directamente ante la fiscalía suiza para que levantara la orden de extradición y las restricciones de viaje que pesaban sobre él. Desde finales de junio, Betancourt ha viajado con frecuencia desde Reino Unido, donde reside, hacia Venezuela, con escalas en Estados Unidos.
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