España y 11 países anuncian restricciones contra productos de los asentamientos israelíes en Cisjordania

Once países europeos —entre ellos España— y Canadá han anunciado este martes su intención de imponer restricciones o directamente vetar los productos procedentes de los asentamientos israelíes en el territorio ocupado de Cisjordania, donde la creación y el crecimiento de las colonias y la violencia de ultranacionalistas radicales contra palestinos ha aumentando en los últimos tres años a un ritmo sin precedentes.

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 El Reino Unido acusa a Israel de “mirar hacia otro lado” ante la “limpieza étnica” perpetrada por “terroristas colonizadores” y Netanyahu responde con el cierre del consulado británico en Jerusalén Este  

Once países europeos —entre ellos España— y Canadá han anunciado este martes su intención de imponer restricciones o directamente vetar los productos procedentes de los asentamientos israelíes en el territorio ocupado de Cisjordania, donde la creación y el crecimiento de las colonias y la violencia de ultranacionalistas radicales contra palestinos ha aumentando en los últimos tres años a un ritmo sin precedentes.

El ministro israelí de Exteriores, Gideon Saar, ha centrado sus críticas en Londres y ha anunciado represalias contra el país: cerrará el consulado británico en Jerusalén Este, impedirá la entrada al país de 12 “representantes electos y ciudadanos”, expulsará al Reino Unido del Centro de Coordinación Civil y Militar multinacional que supervisa el alto el fuego en Gaza y le impedirá entrenar en Cisjordania a las fuerzas de seguridad de la Autoridad Nacional Palestina.

Francia, Reino Unido, España, Dinamarca, Finlandia, Irlanda, Islandia, Noruega, Portugal, Polonia, Suecia y Canadá firman una declaración conjunta que tiene por fin aumentar la presión diplomática sobre el Ejecutivo de Benjamín Netanyahu. En ella explican que estudian adoptar medidas nacionales, respaldar restricciones a escala europea o aplicar otras medidas dentro de sus respectivos procedimientos internos.

Francia, el Reino Unido y Canadá han acordado, específicamente, dejar de comprar productos a los asentamientos israelíes —ilegales según el derecho internacional—, aunque todavía no han establecido un calendario para aplicar la medida.

“Francia va a poner fin a su comercio con los asentamientos israelíes en Palestina junto a otros 11 países”, ha escrito el ministro de Exteriores francés, Jean-Noël Barrot, en la red social X. “¿Por qué hacemos esto? Porque Cisjordania está cerca de una explosión, hay una expansión frenética de las colonias, una ola de violencia contra los palestinos por parte de colonos extremistas, actos de terror denunciados por las propias autoridades israelíes”.

En el documento, se explica que “el presidente de la República Francesa, Emmanuel Macron, el primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham, y el primer ministro de Canadá, Mark Carney, coincidieron en la necesidad de adoptar medidas para evitar que la situación siga deteriorándose”.

Barrot fue más allá en sus explicaciones en X: “Esta situación representa una grave afrenta a la dignidad del pueblo palestino. Hipoteca la seguridad de Israel, a la que Francia está inquebrantablemente comprometida. Compromete la solución de dos Estados, única alternativa al estado de guerra permanente”.

“Es importante remarcar que esta decisión es conforme al derecho internacional: las colonias son ilegales, pero no es un boicot al Estado de Israel, que continúa siendo un socio comercial y económico. Seguiremos oponiéndonos a intentos internacionales de boicot a Israel”, subrayan fuentes diplomáticas francesas.

En Londres, en una intervención ante el Parlamento británico, el ministro de Exteriores, Ed Miliband, ha recalcado el “profundo sentido de vergüenza ante lo que ocurre en Palestina”, acusando incluso a Israel de “mirar hacia otro lado” ante la “limpieza étnica” perpetrada por “terroristas colonizadores”.

Tras reconocer que las autoridades británicas no habían hecho lo suficiente, Miliband ha dicho que estas sanciones reflejan en la práctica la posición británica: “No creo que nuestros ciudadanos quieran que apoyemos la ocupación aceptando en nuestras tiendas productos de los asentamientos”.

El ministro británico, quien se ha declarado un “judío orgulloso de serlo”, ha querido “dejar claro” que esta decisión “no es contra la gente de Israel, sino contra la conducta de su Gobierno”. “La posición oficial del Gobierno británico es que la ocupación es ilegal por la consolidación del control de Israel, por su intención de ampliar la soberanía permanente y por su agenda expansionista a través de los asentamientos ilegales”, ha apuntado Miliband.

El Reino Unido rechazará cualquier importación que “materialmente contribuya a la ocupación” y ha calificado la batería de sanciones de este martes como un “claro mensaje” al Gobierno de Netanyahu: “No consentiremos la destrucción de la solución de dos estados” ante el conflicto palestino. Por ello, junto al veto a productos procedentes de los territorios ocupados, el Reino Unido “tomará acciones” contra empresas e individuos que faciliten servicios para la expansión de los asentamientos, como la construcción o el asesoramiento financiero. “Haréis frente a todo el peso de las sanciones británicas”, ha advertido en el Parlamento, donde ha aclarado reiteradamente que este “pormenorizado régimen de sanciones” está planteado contra los asentamientos ilegales, “no contra Israel”.

Las aclaraciones no han evitado el enfado de Israel. Su ministro de Exteriores ha comparecido en rueda de prensa, en hebreo y en inglés, para anunciar las represalias contra Londres por haber “iniciado” el proceso, pero abierto a extenderlas al resto de países. Saar ha calificado la decisión de “interferencia inaceptable en el proceso electoral de un Estado soberano”, en referencia a los comicios que Israel celebra el próximo 27 de octubre.

“Quien opere contra Israel, Israel operará contra él y perderá su relevancia en la región”, ha asegurado. “El pueblo judío tiene derecho a vivir en cualquier parte de la Tierra de Israel [el término de origen bíblico que incluye al menos Israel y Palestina] no menos que los británicos en Gran Bretaña o los franceses en Francia”.

La decisión llega en un contexto de creciente tensión entre Israel y varios países europeos. A mediados de agosto, el Ejecutivo de Netanyahu anunció la aceleración de los planes para construir 1.200 viviendas en la zona estratégica denominada E1, en Cisjordania. En ese momento, varios países europeos, el Ejecutivo comunitario y Canadá mostraron su firme rechazo a estos planes que serían un obstáculo insalvable para la creación de un futuro Estado palestino.

El embajador estadounidense en Israel, Mike Huckabee, ha declarado a la BBC que las sanciones constituían una “discriminación contra el pueblo judío”. Advirtió que podrían llegar a limitar la capacidad del Reino Unido para hacer negocios en algunos Estados de EE UU que prohíben que las empresas que boicotean a Israel puedan optar a contratos con los gobiernos estatales, participar en procesos de contratación pública o recibir inversiones públicas.

Este martes, el presidente de Israel, Isaac Herzog, ha calificado las futuras restricciones al comercio con los asentamientos como “un grave fallo de cálculo” y el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, ha ido más allá incluso, al proponer a Netanyahu que reconozca las islas Malvinas, de titularidad británica, como territorio argentino ocupado.

Los firmantes señalan además, que están decididos a actuar en favor de una paz “justa y duradera” y a proteger las condiciones necesarias para alcanzar una solución basada en la coexistencia de dos Estados. “No consentiremos la destrucción de esa solución”, ha insistido Miliband. “Haréis frente a todo el peso de las sanciones británicas”.

Además, los países firmantes expresaron su preocupación por el aumento de la violencia ejercida por colonos israelíes contra palestinos y rechazaron cualquier medida que pueda conducir a la anexión de territorios palestinos o al desplazamiento forzoso de la población palestina.

La ONG Shalom Ajshav (Paz Ahora, en hebreo) ha calculado que solo en 2025, el Gobierno de Netanyahu aprobó el establecimiento de 54 nuevos asentamientos y promovió cerca de 28.000 viviendas, más del doble de los récords anuales anteriores. Más de medio millón de israelíes viven en estas colonias en Cisjordania, a los que se suman más de 200.000 que residen en la parte oriental de Jerusalén, según datos de Peace Now.

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