Encuentro entre un ‘superdonante’ de sangre y quien más la necesita: «Si estoy vivo es por gente como tú»

Francisco del Amo es ‘campeón de Europa’ en donaciones de sangre, con 541 ‘pinchazos’ tras casi 50 años de solidaridad. Secundino Sacristán también bate récords, con más de 1.350 bolsas transfundidas por la grave enfermedad genética que padece. Ambos reivindican «un gesto que salva vidas» Leer Francisco del Amo es ‘campeón de Europa’ en donaciones de sangre, con 541 ‘pinchazos’ tras casi 50 años de solidaridad. Secundino Sacristán también bate récords, con más de 1.350 bolsas transfundidas por la grave enfermedad genética que padece. Ambos reivindican «un gesto que salva vidas» Leer  

Cuesta un poco que la aguja penetre en el brazo extendido de Francisco del Amo. No es extraño: sus venas acusan los casi 50 años de pinchazos frecuentes, esas vías de salida para los más de 324 litros de 0+ que ha regalado a lo largo de su vida. En este miércoles soleado que ya anuncia la primavera en Burgos, este ciudadrealeño de nacimiento alcanzará las 541 donaciones de sangre, una cifra récord que, no obstante, pretende seguir batiendo.

Cuando logró el número redondo del medio millar, en enero de 2024, la Federación Internacional de Organizaciones de Donantes de Sangre (FIODS/IFBDO) le reconoció como el campeón de Europa en donaciones. Y, de momento, no tiene ninguna intención de parar. «Mientras pueda, voy a seguir haciéndolo, porque este simple gesto salva vidas», proclama.

Lo sabe bien Secundino Sacristán, que, a su lado, no pierde detalle de todo el procedimiento que están llevando a cabo en el Centro de Donación del Hospital Divino Valles. Como Del Amo, él también es un hombre de récord. Pero a la inversa. Si Paco -como todo el mundo le llama- ha donado 541 veces, Secundino calcula que a lo largo de su vida ha recibido más de 1.350 bolsas de 300 ml sangre, unos 400 litros «sin los que ahora mismo no podría estar vivo» y que le convierten en una de las personas que más donaciones ha recibido en España.

La grave enfermedad genética que padece, una betatalasemia mayor que hace que su organismo no pueda producir suficiente hemoglobina, le exige someterse a continuas transfusiones para poder contar con los glóbulos rojos que necesita para vivir. Recibe sangre fresca -dos bolsas de A+- cada dos semanas o, como mucho, 21 días.

«Soy lo más parecido que existe a un vampiro», bromea. «Pero un vampiro que vive gracias a la solidaridad de los demás».

A sus 61 años, cree que es la persona de más edad que vive a día de hoy en España con su enfermedad. En la asociación ALHETA, que engloba a pacientes con hemoglobinopatías y talasemias y a la que pertenece, no tienen constancia de personas más mayores que él que tengan actualmente el trastorno.

En su memoria tiene grabado el momento en que recibió sangre por primera vez, cuando tenía solo 6 años. «Yo era un niño débil, que no crecía y jugaba al ajedrez porque al fútbol no podía… La primera vez que me transfundieron sangre noté mucho calor dentro de mí y muchísima fuerza. Tanta que, por primera vez en la vida, eché a correr al bajarme de la camilla. Nunca antes había sentido esa energía ni esas ganas de correr y saltar», rememora.

Francisco del Amo, durante la donación.
Francisco del Amo, durante la donación.PAULINO ORIBEARABA PRESS

Sigue notando hoy en día «ese revivir» con cada transfusión. «A la gente como yo nos pasa lo mismo que a las plantas, que están mustias y con las hojas caídas cuando necesitan agua y, en cambio, se enderezan y se yerguen cuando la reciben». El problema, lamenta, es que «ni es agua lo que necesitamos ni tampoco tenemos un grifo que nos lo proporcione. Lo que nosotros necesitamos es a otras personas».

Por eso, asegura, no tiene «suficientes palabras de agradecimiento» para reconocer y honrar gestos como el de Del Amo. «Si estoy vivo es por donantes como tú», le recuerda Secundino a Paco. Y, para remarcar sus palabras, le muestra una larga tira donde ha guardado las pulseras identificativas que le han colocado en el hospital en los últimos ocho años, cada vez que se ha sometido a una transfusión. «Todas gracias a un gesto solidario como este».

Le responde Paco, todavía con la vía puesta en el brazo: «Cuando sabes todo lo que significa una donación de sangre, resulta imposible no donar. Cuesta muy poco y se consigue mucho».

«Soy lo más parecido que existe a un vampiro. Pero un vampiro que vive gracias a la solidaridad de los demás»

Secundino Sacristán

Los 450 ml de sangre que se extraen habitualmente en una donación convencional pueden salvar hasta tres vidas ya que, tal y como explica Enric Casanovas, hematólogo del Banco de Sangre y Tejidos de Cataluña, cuando esa sangre llega al centro de transfusión se divide en tres componentes: glóbulos rojos, plasma y plaquetas que pueden administrarse a distintos enfermos en función de sus necesidades específicas.

A menudo, se piensa únicamente en la importancia de contar con donaciones de sangre para atender a los afectados por accidentes de tráfico o heridas abiertas, pero la realidad es que, como recuerda Casanovas, la sangre es necesaria para poder tratar múltiples enfermedades: desde trastornos hematológicos crónicos, como el que sufre Sacristán, al cáncer, pasando por múltiples intervenciones quirúrgicas.

Según datos de la Comunidad de Madrid, solo en la región se transfunden cada año cerca de 38.000 unidades de sangre en cirugías, otras 42.000 a pacientes oncohematológicos, 40.000 más en Medicina Interna, a las que se suman más de 30.000 en Urgencias u otras 9.000 en intervenciones dirigidas a niños

Un trasplante multiorgánico pediátrico puede requerir en torno a 24 donaciones. Una cirugía de columna alrededor de seis. En un parto complicado se pueden transfundir hasta 10 bolsas de sangre si hay una hemorragia masiva. Y para un tratamiento de leucemia se llegan a necesitar hasta 250 donaciones.

Con estos datos siempre en la cabeza, a Paco del Amo le molesta cuando alguien califica a los donantes como héroes. «Héroe es alguien que se juega la vida por defender o por salvar a alguien. Los donantes no nos jugamos nada. Con solo un pinchazo similar a la picadura de un mosquito podemos ayudar mucho. Sin embargo, solo un porcentaje bastante pequeño de las personas que pueden donar lo hacen», lamenta.

«Cuando sabes todo lo que significa una donación de sangre, resulta imposible no donar. Cuesta muy poco y se consigue mucho»

Francisco del Amo

Él mismo fue reticente al principio. La primera vez que donó, en septiembre de 1977, tenía 20 años y su madre le llevó «casi de las orejas», recuerda. «Ella era donante y me había pedido ya que la acompañara, pero yo siempre le daba largas y le decía que el próximo día. El caso es que insistió tanto que al final fui. Y así empecé. Que mi madre tuviera aquella sensibilidad en aquella época me hace estar muy orgulloso», dice Del Amo, que a sus 69 años preside la Hermandad de Donantes de Burgos y coordina la Federación de Castilla y León.

Secundino Sacristán, con las pulseras identificativas de cada transfusión.
Secundino Sacristán, con las pulseras identificativas de cada transfusión.PAULINO ORIBEARABA PRESS

Como Sacristán, dedica gran parte de su tiempo a promover la donación para aumentar las reservas de un recurso escaso que no puede fabricarse. «Solo el 4% de los posibles donantes da sangre», subraya. «Aún queda mucho por hacer».

Según datos del Ministerio de Sanidad, en 2024 donaron sangre 1.100.771 ciudadanos, el 17% de ellos por primera vez. El índice medio de donación en todo el país fue de 35,37 por cada 1.000 habitantes, con extremeños, castellanoleoneses y asturianos a la cabeza del ranking de donantes.

Los datos de Sanidad señalan que España es autosuficiente en componentes sanguíneos destinados a transfusión e indica que estas donaciones permitieron realizar, en el año 2023, un total de 1.740.025 transfusiones. No obstante, el organismo indica que sería necesario aumentar las donaciones, sobre todo de plasma. «Hay reservas, pero a nivel mundial se está observando un descenso de la cantidad de gente que dona», apunta Casanovas, quien hace hincapié en que «se están haciendo esfuerzos en este sentido para incorporar a las nuevas generaciones, a donantes jóvenes que tomen el testigo de las personas más mayores».

Es el principal objetivo al que apuntan las charlas de Sacristán y Del Amo. Desmontan bulos, aclaran conceptos y les explican lo básico, como que si eres mujer puedes donar sangre de manera convencional tres veces al año y si eres hombre, cuatro, con dos meses de intervalo entre sesiones. En algunos casos, en vez del procedimiento habitual también se puede optar por la donación solo de plasma, mediante aféresis, un procedimiento que consiste en extraer sangre, separar las células sanguíneas mediante un separador celular, retener el plasma y devolver el resto al donante por la misma vía.

Esta donación, que suele recoger volúmenes de 600 ml en lugar de los 450 habituales, puede repetirse cada 15 días y es el procedimiento al que se somete Del Amo desde mediados de los 90 y que, tras 40 minutos, acaba de terminar.

Cuando cae la última gota de sangre en el recipiente que recoge la donación, Paco y Secundino se dan un abrazo. Antes de irse apuntan solo un dato más: dos de cada 10 personas necesitarán una bolsa como esa en algún momento de su vida. «Puedes ser tú».

 Salud // elmundo

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