El Roig Arena acge esta semana su primer gran y multitudinario acontecimiento deportivo: la Copa del Rey de Baloncesto. Ocho equipos se batirán del 19 al 22 de febrero en un pabellón que ya no es solo un lugar donde se juegan partidos, es el escenario (nunca mejor dicho por su vertiente de contenedor musical) donde el basket se vive, se escucha y se siente. El recinto sufragado por el empresario Juan Roig se ha convertido en uno de los grandes templos del baloncesto europeo, capaz de mirar a los ojos a los afamados recintos NBA. El Roig Arena acge esta semana su primer gran y multitudinario acontecimiento deportivo: la Copa del Rey de Baloncesto. Ocho equipos se batirán del 19 al 22 de febrero en un pabellón que ya no es solo un lugar donde se juegan partidos, es el escenario (nunca mejor dicho por su vertiente de contenedor musical) donde el basket se vive, se escucha y se siente. El recinto sufragado por el empresario Juan Roig se ha convertido en uno de los grandes templos del baloncesto europeo, capaz de mirar a los ojos a los afamados recintos NBA.
El Roig Arena acge esta semana su primer gran y multitudinario acontecimiento deportivo: la Copa del Rey de Baloncesto. Ocho equipos se batirán del 19 al 22 de febrero en un pabellón que ya no es solo un lugar donde se juegan partidos, es el escenario (nunca mejor dicho por su vertiente de contenedor musical) donde el basket se vive, se escucha y se siente. El recinto sufragado por el empresario Juan Roigse ha convertido en uno de los grandes templos del baloncesto europeo, capaz de mirar a los ojos a los afamados recintos NBA.
El coso valenciano tiene un aforo total de 15.600 espectadores para eventos deportivos, ampliable hasta a los 20.000 para conciertos. El arena valenciano responde a un diseño inspirado en el modelo NBA, pensado para acercar el juego al público y convertir cada partido en una experiencia total. La pista manda, pero la grada también acompaña. Los datos lo confirman. Desde su apertura, la asistencia media supera los 12.300 espectadores en los encuentros del Valencia Basket masculino, la asistencia más alta a nivel nacional, gracias a sus 11.500 abonados, 4.000 más que en el último año de la Fonteta. También ha crecido la afición femenina, que ronda los 4.000 espectadores habituales, muy por encima de los registros de temporadas anteriores (3.000).

En el Roig Arena, el baloncesto se juega desde las primeras filas hasta los anillos superiores. El pabellón ha incorporado nuevas formas de vivir el partido sin perder el pulso deportivo, conocido como ‘Hospitality’. Los palcos VIP conjugan la esencia de la canasta con la experiencia premium de catering. Y en los llamados bunkers, los aficionados pueden ver la entrada y salida de los jugadores del túnel de vestuarios desde una sala privada acristalada con sillones, y posteriormente presenciar el encuentro en localidades a pie de pista.
Aún más exclusiva es la Team Experience, una propuesta limitada a cinco asientos sobre el mismo parqué, junto a los banquillos. Desde ahí se escuchan las indicaciones del entrenador, se perciben los gestos de los jugadores y se entiende el baloncesto desde dentro, sin intermediarios.
El recinto también ofrece espacios lounge integrados en la dinámica del partido, donde el aficionado puede alternar el seguimiento del encuentro en su butaca habitual de abonado con zonas de descanso, al más puro estilo pub donde picar o tomar una copa. El Johnnie Walker Experience es el más amplio, con vistas a la cancha desde una barra con una cerveza fría.

Y es que el Roig Arena ofrece al aficionado una amplia oferta gastronómica antes, durante y después de los 40 minutos de juego, compuesta por el restaurante Poble Nou, el Ultramarinos Roig, y la zona de El Mercat. En el Poble Nou se puede degustar un arroz a leña y comprar una butaca para disfrutar de un Unicaja-Real Madrid en cuartos de final de la Copa del Rey, mientras que en el Ultramarinos Roig el espectador encontrará desde el tradicional bocata de blanco y negro con habas o de calamares hasta una coca típica de la Marina Alta o una tarta de chocolate con churros. Por último, el Mercat aglutina propuestas de marcas valencianas a base de hamburguesas, tortillas, hot dogs o bocadillos. También están repartidas por distintos espacios del arena barras con bebidas y snacks.
Y para vivir cada minuto al máximo, el Roig Arena sumerge al aficionado en una atmósfera de decibelios y mucha luz, concretamente más de 1.700 metros cuadrados de pantallas LED, donde, además de la U Televisiva y el ribbon perimetral (210 m²), destaca su videowall interior, que con 76 metros de largo y una superficie total de 500 m² lo convierten en el más grande de Europa.También resalta su marcador de 12 x 6 metros. Un gran espacio audiovisual que permite general contenido deportivo , de animación y de marca en cada partido. También esta tecnología se usa en los conciertos y grandes eventos. En su fachada exterior, el OJO del Roig Arena, una estructura de 48 metros de ancho por 10 de alto —casi 300 m²— construida con tecnología LED outdoor especialmente preparada para resistir entornos adversos, como zonas salinas o costeras.

Por otro lado, detrás de cada encuentro hay una maquinaria invisible que garantiza que todo funcione. En partidos normales (no declarados de alto riesgo, por ejemplo), el dispositivo de seguridad moviliza alrededor de medio centenar de vigilantes, apoyados por una treintena de auxiliares de información, además del refuerzo policial que despliegan Ayuntamiento y Gobierno. Cinco puertas regulan el acceso en los partidos del equipo masculino, permitiendo una entrada fluida antes del salto inicial. Mientras tanto, un equipo técnico de diez profesionales coordina el control tecnológico en pista y la producción audiovisual, piezas clave para mantener el ritmo del espectáculo y reforzar la conexión entre el juego y la grada.
Pero el gran recinto esconde también espacios solo para deportistas. El Roig Arena está diseñado para tener actividad los 365 días del año. De ahí que en su interior, además de la pista principal, el Valencia Basket disponga de otra con las medidas reglamentarias (incluso el parqué es de la pista donde se celebró la última Final Four al ser el mismo proveedor que ha instalado la pista principal) donde los equipos masculinos y femeninos pueden entrenar cuando el montaje de un concierto o gran evento impide el uso de la cancha principal. Además, el complejo dispone de un gran gimnasio con máquinas con la última tecnología, zonas de baño, de hidroterapia, salas de prensa y un espacio (parece un cine) para las sesiones de video.
Diario de Mallorca – Deportes
