El Valencia Basket y el Real Madrid protagonizaron la gran final de la Minicopa Endesa en un escenario espectacular como el Roig Arena, que presentó un ambiente increíble con la ciudad volcada y numerosas aficiones desplazadas para vivir una jornada única de baloncesto formativo. El conjunto taronja regresaba a una final veinte años después de la disputada en la temporada 2005-06, en un duelo que reeditaría el enfrentamiento de la fase de grupos, donde ambos equipos se jugaron el liderato del Grupo A. El Valencia Basket y el Real Madrid protagonizaron la gran final de la Minicopa Endesa en un escenario espectacular como el Roig Arena, que presentó un ambiente increíble con la ciudad volcada y numerosas aficiones desplazadas para vivir una jornada única de baloncesto formativo. El conjunto taronja regresaba a una final veinte años después de la disputada en la temporada 2005-06, en un duelo que reeditaría el enfrentamiento de la fase de grupos, donde ambos equipos se jugaron el liderato del Grupo A.
El Valencia Basket y el Real Madrid protagonizaron la gran final de la Minicopa Endesa en un escenario espectacular como el Roig Arena, que presentó un ambiente increíble con la ciudad volcada y numerosas aficiones desplazadas para vivir una jornada única de baloncesto formativo. El conjunto taronja regresaba a una final veinte años después de la disputada en la temporada 2005-06, en un duelo que reeditaría el enfrentamiento de la fase de grupos, donde ambos equipos se jugaron el liderato del Grupo A.

La animación constante de una txaranga y una grada entregada acompañaron un partido especial que se disputó con el quinteto inicial formado por Nathan Furnemont (1,75), Samuel Cabello (1,81), Promise Amandi (1,85), Nikita Zamiatin (1,87) y Patrick Eke (1,93). El encuentro finalizó con un marcador de 77-93 .
La final comenzó con la primera posesión para el Real Madrid, que no tardó en golpear con un triple de Manuel Fernández (0-3, 9:30). La respuesta del Valencia Basket llegó de inmediato con un acierto exterior de Nikita Zamiatin (1,87), pero el conjunto madrileño mantuvo el control en los primeros minutos gracias al protagonismo ofensivo de Mason Broyles, que encadenó varias acciones de mérito para abrir brecha en el marcador (6-15).

Samuel Cabello (1,81) recortó con un triple que encendió a la grada del Roig Arena, aunque Traore respondió con un 2+1 que devolvía la iniciativa a los visitantes. Broyles continuaba inspirado y, junto a Fernández, ampliaba la ventaja hasta obligar al tiempo muerto del banquillo taronja (6-18, 5:31). Fue entonces cuando Valencia Basket reaccionó con carácter: Promise Amandi (1,85) sacó un 2+1 que dio energía al equipo y Albert Monsonis (1,64) repitió la fórmula poco después para mantener vivas las opciones locales.
En el tramo final del cuarto, los taronja crecieron impulsados por su afición. Oliwier Czarnecki (2,04) sumó en la pintura, Monsonis anotó desde el tiro libre y Nathan Furnemont (1,75) clavó un triple que reducía la diferencia a solo cuatro puntos. Una nueva canasta de Monsonis confirmó la reacción y permitió que el primer periodo se cerrara con un 21-27 que dejaba la final completamente abierta.
El segundo cuarto comenzó con un ritmo frenético y alternativas constantes en el marcador. El Real Madrid encontraba puntos con Paniagua, pero el Valencia Basket reaccionaba de la mano de Promise Amandi (1,85), que encadenó un triple y dos tiros libres para acercar a los locales (27-33, 8:00). Nikita Zamiatin (1,87) aportó con una canasta tras tocar en el tablero y el propio Amandi culminó la reacción empatando el partido (33-33, 6:23), desatando el entusiasmo en el Roig Arena.

Traore volvió a adelantar a los visitantes con su potencia física, pero Valencia Basket se mantenía firme. Con el marcador en 36-38 mediado el cuarto, Broyles sostenía al conjunto madrileño, mientras Albert Monsonis (1,64) hacía estallar la grada con un triple majestuoso que colocaba el 39-40 y obligaba al tiempo muerto visitante. Poco después, Cristian Negoita (2,00) culminaba la remontada poniendo por primera vez por delante a los taronja (41-40), y Patrick Eke (1,93) ampliaba la ventaja con otra acción interior (43-40).
El intercambio de golpes continuó hasta los últimos minutos, con un Real Madrid que reaccionó para recuperar la iniciativa antes del descanso. El segundo cuarto terminó con 43-51, dejando la final completamente abierta para la segunda mitad.
El tercer cuarto comenzó con una canasta de dos puntos de Patrick Eke que acercaba momentáneamente al Valencia Basket, aunque Traoré respondió desde la línea de tiros libres para ampliar la ventaja visitante (48-53). La tensión iba en aumento, pero Nathan Furnemont no se dejó llevar por los nervios y anotó con sangre fría para el 50-54 (7:05). Nikita Zamiatin encestó desde el triple, aunque Idemudia devolvió inmediatamente el acierto exterior para los madrileños (53-58). Con el marcador 53-62 (5:44), Carlos Albert solicitó tiempo muerto buscando frenar la dinámica del Real Madrid.

El conjunto taronja no perdió la confianza y continuó intentando lanzamientos lejanos, pero la mala fortuna se cebó con ellos cuando el aro escupió dos triples consecutivos, primero de Amandi y después de Furnemont (53-63, 3:47). Traoré mostró entonces su dominio físico con varias acciones de mérito, incluido un mate que culminó su gran tercer periodo. La falta de acierto penalizó a Valencia, e Idemudia, de nuevo desde el perímetro, terminó de ampliar la diferencia antes del final del cuarto, al que se llegó con un marcador de 53-73.
El cansancio aparecía cada vez de forma más notoria sobre los jugadores de Valencia Basket, que tiraban de corazón con la ilusión de un grupo de amigos y compañeros que, 20 años después, hicieron historia. Idemudia anotaría un triple para Real Madrid (55-80), y Furnemont respondería también desde el perímetro (59-85). Los taronja pelearían al final con canastas de Amandi, Eke o Monsonis, pero no pudieron sobreponerse a la contundencia de los visitantes.
El resultado final fue de 77-93. El Roig Arena presentó una entrada de 7.143 aficionados, la segunda mejor marca de asistencia en un partido de la Minicopa Endesa, solo superada por los 8.630 registrados en Badalona en 2023. El próximo año, València volvería a ser sede de la Copa y de la Minicopa, con anfitrión y campeón ya clasificados directamente.
Diario de Mallorca – Deportes
