La falta de oferta y la fuerte demanda siguen presionando los precios de la vivienda con fuerza. Hasta el punto de que, el año pasado, registraron su mayor subida de siempre, un 12,7%, superando niveles de la burbuja inmobiliaria, según recoge el Índice de Precios de Vivienda (IPV) del Instituto Nacional de Estadística (INE) publicado este viernes.
Con la subida del pasado ejercicio, el precio de la vivienda libre encadena 12 años consecutivos de incrementos. El de 2025 ha sido el más alto de la serie, que se inicia en 2007, y ha más que triplicado, por ejemplo, el experimentado en 2023, que fue del 4%.
Por tipo de vivienda, el precio de la nueva subió una media del 11,3%, también su mayor alza desde 2007, cuando aumentó un 11,9%. Con este incremento, también suma 12 años de incrementos La vivienda usada se disparó un 12,9%, también su mayor alza desde 2007, cuando creció un 8,2%, y suma igualmente 12 ejercicios escalando.
El hecho de que sea la vivienda usada suba más que la nueva tiene que ver con que esta última «ya partía de precios más altos, por lo que su capacidad de subida es menor. Aun así, estamos hablando de aumentos muy elevados en ambos segmentos», según explica Ricard Garriga, consejero delegado y cofundador de la fintech hipotecaria Trioteca,
El incremento tan desaforado de los precios están empezando a encender las alarmas en el sector. Desde la Federación de Asociaciones de Empresas Inmobiliarias (Fadei), patronal del sector inmobiliario profesional en España, advierten de que «todos los macroindicadores sobre el comportamiento del mercado de la vivienda en 2025 han dejado claro que estamos en una situación de alta tensión debido a una descompensación clara entre oferta y demanda que ya ha llegado a su límite».
Miguel Ángel Gómez Huecas, presidente de Fadei, asegura que “no podemos seguir así”. “Hasta que las diferentes administraciones públicas no apliquen medidas urgentes para aumentar la oferta residencial, la escalada de precios no va a parar, pues la población va a seguir creciendo de forma exponencial en los próximos años y acabaremos instalándonos paulatinamente en un modelo residencial de infraviviendas, algo que es absolutamente inaceptable en cualquier país que pretenda considerarse desarrollado”.
«Si no se ponen más viviendas en el mercado, la presión seguirá ahí y los precios continuarán subiendo», coincide en avisar Ricardo Gulias, consejero delegado de RN Tu Solución Hipotecaria.
Ferran Font, jefe de Estudios y portavoz de Pisos.com, considera que a corto plazo, es difícil anticipar un cambio de tendencia, ya que no parece que en los próximos meses variaciones significativas en los factores que están empujando los precios, una demanda cada vez más activa, una oferta incapaz de responder al ritmo necesario y un contexto de tipos de interés que se va moderando progresivamente.
Conflicto de Oriente Medio
Garriga es algo menos pesimista y cree que en los próximos meses los precios podrían moderar sus subidas, que no bajar. “Ya estamos viendo cómo algunos bancos empiezan a subir ligeramente los precios de las hipotecas fijas respecto a los que teníamos en febrero”, explica Garriga. Si esta tendencia continúa, añade, podría haber movimientos en la política monetaria del Banco Central Europeo antes del verano. “Si las hipotecas fijas se encarecen, es probable que las compraventas se desaceleren. Eso no significa que los precios vayan a bajar, pero sí que es posible que suban menos que ese 12,9% que hemos visto en 2025”, concluye.
En parecidos términos se expresa María Matos, jefa de Estudios y portavoz de Fotocasa, que introduce la cuestión del conflicto de Oriente Medio como factor que puede condicionar el mercado en los meses venideros. “El estallido del conflicto entre Irán, Israel y Estados Unidos podría alterar el equilibrio económico internacional si provoca tensiones en los mercados energéticos. Sabemos que, históricamente, cuando la energía se encarece, la inflación vuelve a repuntar y si eso sucede, el BCE podría adoptar una política monetaria más restrictiva. Si los tipos de interés comenzasen a subir, el encarecimiento del crédito podría moderar el volumen de hipotecas concedidas y llegar a frenar parte de la demanda de compra, especialmente la más dependiente de financiación. Esto podría traducirse en una desaceleración del ritmo de crecimiento del precio de la vivienda. Sin embargo, mientras la falta de oferta siga siendo tan acusada, es poco probable que el mercado experimente ajustes abultados en los precios”, concluye.
Acumula ya 12 años consecutivos de incrementos tras dispararse un 12,7%
La falta de oferta y la fuerte demanda siguen presionando los precios de la vivienda con fuerza. Hasta el punto de que, el año pasado, registraron su mayor subida de siempre, un 12,7%, superando niveles de la burbuja inmobiliaria, según recoge el Índice de Precios de Vivienda (IPV) del Instituto Nacional de Estadística (INE) publicado este viernes.
Con la subida del pasado ejercicio, el precio de la vivienda libre encadena 12 años consecutivos de incrementos. El de 2025 ha sido el más alto de la serie, que se inicia en 2007, y ha más que triplicado, por ejemplo, el experimentado en 2023, que fue del 4%.
Por tipo de vivienda, el precio de la nueva subió una media del 11,3%, también su mayor alza desde 2007, cuando aumentó un 11,9%. Con este incremento, también suma 12 años de incrementos La vivienda usada se disparó un 12,9%, también su mayor alza desde 2007, cuando creció un 8,2%, y suma igualmente 12 ejercicios escalando.
El hecho de que sea la vivienda usada suba más que la nueva tiene que ver con que esta última «ya partía de precios más altos, por lo que su capacidad de subida es menor. Aun así, estamos hablando de aumentos muy elevados en ambos segmentos», según explica Ricard Garriga, consejero delegado y cofundador de la fintech hipotecaria Trioteca,
El incremento tan desaforado de los precios están empezando a encender las alarmas en el sector. Desde la Federación de Asociaciones de Empresas Inmobiliarias (Fadei), patronal del sector inmobiliario profesional en España, advierten de que «todos los macroindicadores sobre el comportamiento del mercado de la vivienda en 2025 han dejado claro que estamos en una situación de alta tensión debido a una descompensación clara entre oferta y demanda que ya ha llegado a su límite».
Miguel Ángel Gómez Huecas, presidente de Fadei, asegura que “no podemos seguir así”. “Hasta que las diferentes administraciones públicas no apliquen medidas urgentes para aumentar la oferta residencial, la escalada de precios no va a parar, pues la población va a seguir creciendo de forma exponencial en los próximos años y acabaremos instalándonos paulatinamente en un modelo residencial de infraviviendas, algo que es absolutamente inaceptable en cualquier país que pretenda considerarse desarrollado”.
«Si no se ponen más viviendas en el mercado, la presión seguirá ahí y los precios continuarán subiendo», coincide en avisar Ricardo Gulias, consejero delegado de RN Tu Solución Hipotecaria.
Ferran Font, jefe de Estudios y portavoz de Pisos.com, considera que a corto plazo, es difícil anticipar un cambio de tendencia, ya que no parece que en los próximos meses variaciones significativas en los factores que están empujando los precios, una demanda cada vez más activa, una oferta incapaz de responder al ritmo necesario y un contexto de tipos de interés que se va moderando progresivamente.
Garriga es algo menos pesimista y cree que en los próximos meses los precios podrían moderar sus subidas, que no bajar. “Ya estamos viendo cómo algunos bancos empiezan a subir ligeramente los precios de las hipotecas fijas respecto a los que teníamos en febrero”, explica Garriga. Si esta tendencia continúa, añade, podría haber movimientos en la política monetaria del Banco Central Europeo antes del verano. “Si las hipotecas fijas se encarecen, es probable que las compraventas se desaceleren. Eso no significa que los precios vayan a bajar, pero sí que es posible que suban menos que ese 12,9% que hemos visto en 2025”, concluye.
En parecidos términos se expresa María Matos, jefa de Estudios y portavoz de Fotocasa, que introduce la cuestión del conflicto de Oriente Medio como factor que puede condicionar el mercado en los meses venideros. “El estallido del conflicto entre Irán, Israel y Estados Unidos podría alterar el equilibrio económico internacional si provoca tensiones en los mercados energéticos. Sabemos que, históricamente, cuando la energía se encarece, la inflación vuelve a repuntar y si eso sucede, el BCE podría adoptar una política monetaria más restrictiva. Si los tipos de interés comenzasen a subir, el encarecimiento del crédito podría moderar el volumen de hipotecas concedidas y llegar a frenar parte de la demanda de compra, especialmente la más dependiente de financiación. Esto podría traducirse en una desaceleración del ritmo de crecimiento del precio de la vivienda. Sin embargo, mientras la falta de oferta siga siendo tan acusada, es poco probable que el mercado experimente ajustes abultados en los precios”, concluye.
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