Un día después de una pérdida de conocimiento en el trabajo, tras un electrocardiograma que no pintaba bien y varias pruebas en el hospital, el médico le dijo a María Lillo: “Deberías estar muerta. Te voy a poner un DAI [un desfibrilador implantable] y no vas a poder tener hijos”. Lo cuenta desde su casa de Valencia mientras está pendiente de Ona, su bebé de tres meses, y con un corazón latiendo en su pecho que era de otra persona.
Un estudio pionero en España muestra que con un buen seguimiento la gestación es posible y que, si hay complicaciones, estas son mínimas
Un día después de una pérdida de conocimiento en el trabajo, tras un electrocardiograma que no pintaba bien y varias pruebas en el hospital, el médico le dijo a María Lillo: “Deberías estar muerta. Te voy a poner un DAI [un desfibrilador implantable] y no vas a poder tener hijos”. Lo cuenta desde su casa de Valencia mientras está pendiente de Ona, su bebé de tres meses, y con un corazón latiendo en su pecho que era de otra persona.
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