El ‘efecto rebote’ de las ‘apps’ para dormir: cuando monitorizar el sueño puede generar más estrés

Un estudio noruego advierte de que medir el descanso con ‘apps’ puede ser contraproducente, especialmente para las personas que tienen insomnio, a las que les provoca más ansiedad. Los investigadores aconsejan apagar la aplicación durante la noche o desactivar las notificaciones Leer Un estudio noruego advierte de que medir el descanso con ‘apps’ puede ser contraproducente, especialmente para las personas que tienen insomnio, a las que les provoca más ansiedad. Los investigadores aconsejan apagar la aplicación durante la noche o desactivar las notificaciones Leer  

El creciente interés por la salud del descanso ha provocado que aumenten las aplicaciones que monitorizan el sueño y el número de personas que las usan para registrar cómo duermen. Medimos las calorías que ingerimos, los pasos que damos y las horas que dormimos pero, ¿estamos seguros de que esas apps hacen una foto precisa del sueño? Y, más importante aún, ¿podrían ser incluso contraproducentes para el descanso? Científicos de la Universidad de Bergen (Noruega) que estudian el uso de aplicaciones para dormir han encontrado una especie de ‘efecto rebote‘: aunque las apps han ayudado a algunas personas, aquellos que reportan insomnio experimentan efectos más negativos al suponerles una fuente de estrés adicional.

«El rápido desarrollo de la tecnología de las aplicaciones para dormir exige que la comunidad científica se mantenga al día con los avances tecnológicos», considera Håkon Lundekvam Berge, primer autor del artículo que se publica en Frontiers in Psychology. «Descubrimos que los adultos jóvenes se veían más afectados por la información que recibían de estas aplicaciones. Reportaban mayores beneficios percibidos, pero también más preocupaciones y estrés».

«También descubrimos que las personas con síntomas de insomnio eran más susceptibles a los efectos negativos. En este grupo, la información de las aplicaciones para dormir tenía más probabilidades de causar estrés y preocupación», añade el segundo autor, Karl Erik Lundekvam.

Cada aplicación es un mundo, pero habitualmente suelen medir el tiempo que uno tarda en dormirse, cuánto tiempo se duerme y lo reparador (o no) que es el descanso. Al ser recientes, falta investigación para comprobar realmente su precisión, pero este trabajo señala que las pocas evidencias que hay por el momento indican que estas aplicaciones han mostrado una precisión deficiente en relación con la experiencia subjetiva del sueño y la polisomnografía, esta última considerada el método de referencia para el diagnóstico del sueño. Además, esto se extiende no solo a las mediciones del ciclo sueño-vigilia y las fases del sueño, sino también a la identificación de eventos relacionados con el sueño, como las anomalías respiratorias (como los ronquidos o la apnea). Los expertos creen también que una monitorización excesiva podría provocar ortosomnia (una obsesión con dormir bien).

La investigación se hizo encuestando a 1.002 adultos, a los que preguntaron por el uso que hacían de las aplicaciones para dormir, su salud actual respecto al sueño y si habían experimentado efectos positivos o negativos concretos derivados del uso de esas aplicaciones. Casi la mitad (46%) afirmó haber usado aplicaciones para medir su sueño, siendo las mujeres y los menores de 50 años los usuarios más frecuentes. Hombres y mujeres respondieron de forma similar a las aplicaciones, pero sí hay diferencias por edades: los más jóvenes comunicaron efectos más pronunciados que las personas mayores.

En general, se informó de más efectos positivos que negativos: el 15% considera que las apps mejoraron su sueño y solo un 2,3% notificó un empeoramiento. Entre los beneficios destacados por los participantes destaca el aprendizaje sobre los propios patrones de descanso (48%), mientras que el efecto negativo más común fue una mayor preocupación por el sueño (para el 17% de los participantes). Las personas con síntomas de insomnio fueron más propensas a reportar efectos negativos derivados del uso de estas apps. Para estas personas ver una puntuación baja en la pantalla o ver en la aplicación que su sueño no ha sido reparador no solo no sirve como motivación, sino que alimenta un ciclo de preocupación y ansiedad que empeora el problema de base.

«Las personas que presentan síntomas de insomnio pueden ser más vulnerables a las críticas negativas, lo que podría agravar la ansiedad o el estrés relacionados con el sueño«, subraya Lundekvam Berge. «Es fundamental conocer estas tendencias antes de usar este tipo de aplicaciones».

Los investigadores señalan como limitaciones de su estudio que al tratarse de mediciones autoinformadas no siempre son precisas y los participantes fueron seleccionados de un grupo que se ofreció voluntario, lo que podría indicar que ya tenían un interés particular en el sueño y podrían responder de forma diferente a las apps.

En cualquier caso, los expertos recalcan que estas herramientas deben ser un complemento y no un ‘juez’ de nuestra salud. «Recomendamos a quienes se estresan más al usar apps para dormir que se informen sobre las métricas que utilizan y su precisión», aconseja Lundekvam. «Si esto no les tranquiliza, deberían considerar apagar la aplicación durante la noche o desactivar las notificaciones. Animamos a los usuarios a usar los comentarios como motivación para crear hábitos de sueño saludables. Por ejemplo, reducir el tiempo frente a la pantalla antes de acostarse».

«También recomendamos escuchar a nuestro cuerpo e irnos a la cama cuando realmente sintamos cansancio», añade Lundekvam Berge. «La cama y el dormitorio deben asociarse con el sueño, y acostarse antes de que el cuerpo esté listo para dormir hará que permanezcamos despiertos, lo que puede agravar aún más nuestros problemas de sueño. Es mucho más beneficioso irse a la cama cuando realmente necesitamos dormir«.

 Salud // elmundo

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