El Congo supera ya los 800 casos y las 190 muertes por ébola y alertan de que la falta de agua y saneamiento podrían ocultar la magnitud real del brote

El virus del ébola se transmite por contacto directo con fluidos corporales de personas o animales infectados y causa fiebre hemorrágica grave, vómitos, diarrea y hemorragias internas. Actualmente, a letalidad se sitúa en un 23,8% Leer El virus del ébola se transmite por contacto directo con fluidos corporales de personas o animales infectados y causa fiebre hemorrágica grave, vómitos, diarrea y hemorragias internas. Actualmente, a letalidad se sitúa en un 23,8% Leer  

La República Democrática del Congo (RDC) elevó este lunes a 808 los casos confirmados en el brote de ébola declarado el pasado 15 de mayo en el este del país, incluyendo 192 muertos. Según informó a través de la red social X el Ministerio congoleño de Salud, 363 personas están «en aislamiento» y la letalidad se sitúa en un 23,8%, según el recuento de datos elaborado hasta este domingo.

Además, la falta de acceso a agua potable y a infraestructuras de saneamiento podría hacer que se esté «subestimando» la magnitud del brote de ébola, alertó este martes Oxfam Intermón. Solo uno de cada cinco centros médicos en la provincia de Ituri, epicentro del brote, dispone de suficiente agua potable, señaló la organización en un comunicado.

«El agua, la primera y más importante línea de defensa en cualquier emergencia de salud pública, simplemente no está disponible. Los mineros que trabajan en las zonas cercanas no tienen acceso a baños ni instalaciones para lavarse las manos», lamentó Manel Rebordosa, coordinador de respuesta de la ONG en Ituri.

Estos datos ponen en evidencia «una crisis más amplia en toda la provincia de Ituri: fuentes de agua contaminadas, infraestructura de lavado de manos colapsada y centros de salud que luchan por eliminar de forma segura los residuos infecciosos» y donde muchos trabajadores de primera línea «siguen careciendo de equipos de protección».

Según la ONG humanitaria, la tasa de rastreo de contactos se sitúa actualmente «muy por debajo» del 79% registrado un mes después de la declaración del brote de ébola que sacudió la misma zona entre 2018 y 2020.

«Un mes después del brote de 2018, el personal sanitario lograba tasas de rastreo de contactos en las que casi ocho de cada diez contactos conocidos eran supervisados», recordó Rebordosa, al atribuir la situación actual a «la retirada de la financiación estadounidense para la vigilancia epidemiológica» y «a graves déficits de financiación» en general.

El brote se declaró oficialmente el 15 de mayo en Ituri, fronteriza con Uganda y Sudán del Sur, pero se ha expandido a las también provincias orientales congoleñas de Kivu del Norte y Kivu del Sur.

La epidemia se ha propagado asimismo a Uganda, donde se han detectado hasta ahora 19 contagios, incluidos 14 casos que se consideran importados de la RDC y entre los que hay dos fallecimientos.

El brote se corresponde con la cepa de Bundibugyo del ébola, cuya tasa de letalidad oscila entre el 30% y el 50% y para la que no existe vacuna autorizada o tratamiento específico, según la Organización Mundial de la salud (OMS), que considera «alto» el riesgo del brote en África subsahariana y «bajo» a escala global.

El virus probablemente comenzó a circular en Ituri unos dos meses antes declararse el brote, según la OMS, que calificó este 17 de mayo la epidemia como «emergencia de salud pública de importancia internacional».

El virus del ébola se transmite por contacto directo con fluidos corporales de personas o animales infectados y causa fiebre hemorrágica grave, vómitos, diarrea y hemorragias internas.

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