La cadena de suministro global comienza a tensarse por el conflicto de Oriente Medio. Y cuando esto ocurre, nada bueno suele traer porque las mercancías o no llegan o lo hacen más tarde y más caras, alimentando con ello a la temida inflación.
Tras suspender su actividad en el estrecho de Ormuz, por el que transita el 20% del petróleo mundial, las principales navieras del mundo han comenzado además a paralizar también sus rutas en los países de la zona, lo que sin duda provocará estos retrasos y disrupciones en los suministros.
Maersk, una de las más grandes del mundo, ha sumado hoy cancelaciones adicionales a las que ya anunció el miércoles. Si entonces la compañía decretó la suspensión inmediata del transporte de mercancías en Emiratos Árabes Unidos, Omán (excepto el puerto de Salalah), Irak, Kuwait, Catar, Baréin y los puertos saudíes de Dammam y Jubail, hoy ha anunciado también la suspensión temporal de otras dos importantes servicios, el FM1 (que conecta el Lejano Oriente con Oriente Medio) y el ME11 (que conecta Oriente Medio con Europa).
Además, Maersk ha informado de que su servicio ME1 que va desde Medio Oriente hasta el norte de Europa interrumpirá temporalmente sus escalas en Jebel Ali (Emiratos Árabes Unidos), aunque mantendrá las de India y Omán.
Maersk ha tomado esta decisión tras su última evaluación de riesgos y revisión operativa y considerando la escalada del conflicto que afecta la seguridad de la navegación en la región del Golfo, según ha informado a través de un comunicado.
La danesa no es la única naviera que está suspendiendo y reestructurando sus rutas por el conflicto. La mayor del mundo por capacidad, MSC, ha informado de que toda la carga destinada a puertos del Golfo será descargada en el puerto seguro más cercano mediante una declaración de «end of voyage», una decisión que también se aplicará a contenedores vacíos liberados para exportación hacia dichos destinos. La medida implicará un recargo obligatorio de 800 dólares por contenedor para cubrir los costos de desvío. Paralelamente, también ha comunicado la aplicación de un «recargo de guerra» para cargas que se movilicen desde el subcontinente indio y los países del Golfo hacia África y las islas del Océano Índico.
El precio de los fletes sube un 3,7% en la última semana
La china Cosco Shipping también ha paralizado con efecto inmediato nuevas reservas de carga hacia y desde Emiratos Árabes Unidos -con excepción de Fujairah y Khor Fakkan-, Catar, Baréin, Irak, Arabia Saudí -salvo Yeda- y Kuwait. Una política que también han seguido Ocean Network Express (ONE) y Hapag-Lloyd.
China se encuentra en una situación especialmente comprometida dado que gran parte del petróleo que consume lo importa de Irán. Por este motivo, el máximo órgano de planificación económica del país, la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma (CNDR), ha reclamado a las principales refinerías del país que suspendan sus exportaciones de gasolina y diésel ante la incertidumbre sobre la llegada de crudo de Oriente Medio tras los ataques de EE UU e Israel a Irán y las represalias de Teherán.
La situación de tensión en el comercio se está empezando a trasladar a los costes del transporte marítimo. En concreto, el índice compuesto del precio de los fletes que calcula Drewry ha crecido el 3,7% en la primera semana del mes y se sitúa en 1.958 dólares por un contenedor de 40 pies (feu). En algunos casos, las subidas son ya más pronunciadas. Con un valor de 1.489,19 dólares, los fletes desde Shanghái suben ya un 11,71% respecto a la semana anterior.
La consultora británica ha advertido, además, de que «si persiste el cierre de Ormuz, el incremento de precios del combustible, los ‘premiums’ por riesgo de guerra de las aseguradoras y las disrupciones operativas podrían afectar a los precios del transporte y llevar al alza las tarifas del contenedor”, avisa la consultora londinense.
La compañía danesa también ha dejado de operar temporalmente el que une el Lejano Oriente con Oriente Medio. MSC empieza a aplicar un «recargo de guerra» para algunas rutas
La cadena de suministro global comienza a tensarse por el conflicto de Oriente Medio. Y cuando esto ocurre, nada bueno suele traer porque las mercancías o no llegan o lo hacen más tarde y más caras, alimentando con ello a la temida inflación.
Tras suspender su actividad en el estrecho de Ormuz, por el que transita el 20% del petróleo mundial, las principales navieras del mundo han comenzado además a paralizar también sus rutas en los países de la zona, lo que sin duda provocará estos retrasos y disrupciones en los suministros.
Maersk, una de las más grandes del mundo, ha sumado hoy cancelaciones adicionales a las que ya anunció el miércoles. Si entonces la compañía decretó la suspensión inmediata del transporte de mercancías en Emiratos Árabes Unidos, Omán (excepto el puerto de Salalah), Irak, Kuwait, Catar, Baréin y los puertos saudíes de Dammam y Jubail, hoy ha anunciado también la suspensión temporal de otras dos importantes servicios, el FM1 (que conecta el Lejano Oriente con Oriente Medio) y el ME11 (que conecta Oriente Medio con Europa).
Además, Maersk ha informado de que su servicio ME1 que va desde Medio Oriente hasta el norte de Europa interrumpirá temporalmente sus escalas en Jebel Ali (Emiratos Árabes Unidos), aunque mantendrá las de India y Omán.
Maersk ha tomado esta decisión tras su última evaluación de riesgos y revisión operativa y considerando la escalada del conflicto que afecta la seguridad de la navegación en la región del Golfo, según ha informado a través de un comunicado.
La danesa no es la única naviera que está suspendiendo y reestructurando sus rutas por el conflicto. La mayor del mundo por capacidad, MSC, ha informado de que toda la carga destinada a puertos del Golfo será descargada en el puerto seguro más cercano mediante una declaración de «end of voyage», una decisión que también se aplicará a contenedores vacíos liberados para exportación hacia dichos destinos. La medida implicará un recargo obligatorio de 800 dólares por contenedor para cubrir los costos de desvío. Paralelamente, también ha comunicado la aplicación de un «recargo de guerra» para cargas que se movilicen desde el subcontinente indio y los países del Golfo hacia África y las islas del Océano Índico.
El precio de los fletes sube un 3,7% en la última semana
La china Cosco Shipping también ha paralizado con efecto inmediato nuevas reservas de carga hacia y desde Emiratos Árabes Unidos -con excepción de Fujairah y Khor Fakkan-, Catar, Baréin, Irak, Arabia Saudí -salvo Yeda- y Kuwait. Una política que también han seguido Ocean Network Express (ONE) y Hapag-Lloyd.
China se encuentra en una situación especialmente comprometida dado que gran parte del petróleo que consume lo importa de Irán. Por este motivo, el máximo órgano de planificación económica del país, la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma (CNDR), ha reclamado a las principales refinerías del país que suspendan sus exportaciones de gasolina y diésel ante la incertidumbre sobre la llegada de crudo de Oriente Medio tras los ataques de EE UU e Israel a Irán y las represalias de Teherán.
La situación de tensión en el comercio se está empezando a trasladar a los costes del transporte marítimo. En concreto, el índice compuesto del precio de los fletes que calcula Drewry ha crecido el 3,7% en la primera semana del mes y se sitúa en 1.958 dólares por un contenedor de 40 pies (feu). En algunos casos, las subidas son ya más pronunciadas. Con un valor de 1.489,19 dólares, los fletes desde Shanghái suben ya un 11,71% respecto a la semana anterior.
La consultora británica ha advertido, además, de que «si persiste el cierre de Ormuz, el incremento de precios del combustible, los ‘premiums’ por riesgo de guerra de las aseguradoras y las disrupciones operativas podrían afectar a los precios del transporte y llevar al alza las tarifas del contenedor”, avisa la consultora londinense.
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