Sin Tomas Satoransky, Jan Vesely ni Will Clyburn, la visita a Zaragoza complicaba el panorama para un Barça que no marcha boyante y le convertía en una presa asequible incluso para el Casademont, que sólo había ganado un partido de los últimos once disputados y un pírrico porcentaje de victorias en casa del 30%. La debilidad del cuadro aragonés era mayor, como menor era su calidad colectiva, y sólo pudo llevar al cuadro azulgrana al límite. A esforzarse hasta el último minuto (86-92). Sin Tomas Satoransky, Jan Vesely ni Will Clyburn, la visita a Zaragoza complicaba el panorama para un Barça que no marcha boyante y le convertía en una presa asequible incluso para el Casademont, que sólo había ganado un partido de los últimos once disputados y un pírrico porcentaje de victorias en casa del 30%. La debilidad del cuadro aragonés era mayor, como menor era su calidad colectiva, y sólo pudo llevar al cuadro azulgrana al límite. A esforzarse hasta el último minuto (86-92).
Sin Tomas Satoransky, Jan Vesely ni Will Clyburn, la visita a Zaragoza complicaba el panorama para un Barça que no marcha boyante y le convertía en una presa asequible incluso para el Casademont, que sólo había ganado un partido de los últimos once disputados y un pírrico porcentaje de victorias en casa del 30%. La debilidad del cuadro aragonés era mayor, como menor era su calidad colectiva, y sólo pudo llevar al cuadro azulgrana al límite. A esforzarse hasta el último minuto (86-92).
El quinteto inicial del Barça reflejó las penurias del equipo, y también la idea de Xavi Pascual de no arriesgar en una vulgar salida de la Liga cuando el martes hay un compromiso europeo crucial en el Palau ante el Panathinaikos. Por mucho que fuera un pabellón maldito en el que no se ganaba desde 2022. Hasta el joven Nikolai Kusturica apareció pronto y dispuso de más tiempo que nunca antes del descanso.

El Zaragoza no anotó ninguna canasta de dos en el primer cuarto, pero clavó siete triples y, sin embargo, no lo cerró con ventaja. El Barça, a pesar de sus carencias, tuvo más manos en más facetas. La segunda unidad, en esta ocasión, la formaban Dario Brizuela, Kevin Punter y Tornike Shengelia, y el equipo se disparó en el marcador hasta los 11 puntos de ventaja (27-38) que logró mantener hasta el borde del descanso (41-50).
Dubljevic y Yusta disfrutaron de la laxitud defensiva de Willy Hernagómez y Fall y acumularon seis de los primeros diez triples aragoneses, mientras el Barça se conformaba con la mitad. Hasta que Punter se lo tomó mal y empezó a enchufar desde lejos. Yusta terminó con 32 puntos y Dubljevic con 18. Ni Hernangómez ni Fall aparecieron en el último cuarto.
El Zaragoza estaba exigido a apretar en su parcela tras los 50 puntos encajados en el primer tiempo, y esa mayor severidad le permitió acercarse en el marcador con una proximidad (54-56) y una prontitud (m. 25) que regeneró la ilusión local de mantener la insólita racha de triunfos sobre el Barça, que caía el Príncipe Felipe desde 2022. El 66-72 con que se abrió el último cuarto dejaba abiertas todas las posibilidades, como se comprobó con el 73-72 tras 1.47 de juego.
La reacción del Barça fue inmediata, y Brizuela, Norris y Marcos abrieron una brecha (73-78) que supieron mantener hasta el final. A Punter (22 puntos) se le había apagado la luz pero Norris, que acabó jugando de ‘cinco’, y Parra aportaron el plus de garra imprescindible para que el equipo no sucumbiera por quinta vez seguida en Zaragoza.
Diario de Mallorca – Deportes
