El banquillo. Otra vez el banquillo, por una cosa o por otra, restó más que sumó. Demichelis se vio obligado ayer, tal y como explico él mismo, a realizar algunos cambios durante el partido que le hicieron modificar un sistema y un plan que le estaba saliendo a la perfección. El banquillo. Otra vez el banquillo, por una cosa o por otra, restó más que sumó. Demichelis se vio obligado ayer, tal y como explico él mismo, a realizar algunos cambios durante el partido que le hicieron modificar un sistema y un plan que le estaba saliendo a la perfección.
El banquillo. Otra vez el banquillo, por una cosa o por otra, restó más que sumó. Demichelis se vio obligado ayer, tal y como explico él mismo, a realizar algunos cambios durante el partido que le hicieron modificar un sistema y un plan que le estaba saliendo a la perfección.
Primero fueron la molestias físicas de Pablo Torre, quien estaba siendo uno de los mejores del partido, las que provocaron que el cántabro tuviera que ser sustituido antes del primer cuarto de hora del segundo tiempo. El que entró en su lugar fue un intermitente Sergi Darder. El centrocampista de Artà asisitió a Muriqi en el 0-2, pero su impacto en el juego fue mucho menor que el que tuvo Pablo Torre, que fue la varita que guió al Mallorca en la primera mitad. Los bermellones echaron en falta a un futbolista al que no le ardiera la pelota, pero Darder -que debería ser esa pieza- estuvo desdibujado en los últimos minutos y perdió muchos balones que un jugador como él no debería perder.
La expulsión de Jan Virgili también condicionó mucho el plan del técnico argentino. Ante un Osasuna que se estaba volcando con el 0-2 en contra, Demichelis no se achantó y sacó al extremo catalán por Morlanes. La premisa estaba clara: Virgili tenía que ser el encargado de aprovechar los huecos que iba a dejar el conjunto rojillo en defensa. De hecho, el extremo estuvo cerca de marcar el 0-3, pero tras aquella acción vio una tarjeta roja que deja cierta duda, ya que el de Vilassar de Mar apenas rozó a Raúl Moro. Fuera expulsión o no, el Mallorca se quedó sin nadie que amenazase al espacio al contrataque.
Por otra parte, David López y Mateu Morey, aunque poco pudieron hacer, salieron en la foto de los dos goles de Osasuna. Y Antonio Sánchez, que tuvo el 2-3 en sus botas pero lo desperdició de manera incomprensible, tampoco salió con la intensidad que requería la situación. Haya el entrenador que haya dirigiendo, se ve a leguas que a este equipo le falta fondo de armario. Y eso es responsabilidad de la dirección deportiva.
Diario de Mallorca – Deportes
