El año 2025 cerró con unos niveles de inflación en España superiores a los recomendados por las autoridades europeas y muy por encima de lo marcado por el Ban co Central Europeo (BCE), del 2%. Los precios subieron un 2,9% en el mes de diciembre en tasa interanual, una décima por debajo de la tasa de noviembre gracias a la moderación del precio de los carburantes, que bajaron más que en el mismo periodo de hace un año. Sin embargo, la cesta de la compra sigue dando disgustos a los bolsillos de los hogares y los alimentos volvieron a subir por el «efecto Navidad», para situarse en el 3%, dos décimas más que el mes anterior, principalmente por el efecto base en los aceites. Este comportamiento se debió a la subida de los precios de las legumbres y hortalizas y de los aceites, frente a la bajada de hace 12 meses. Por tanto, la inflación general cerró el año en una media del 2,7%, que marca el límite de subida de las pensiones la frontera de negociación de los convenios colectivos.
A esta mínima moderación también influyó el segmento de ocio y cultura, que situó su variación anual en el 0,5%, lo que supuso siete décimas por debajo de la del mes pasado, por el respiro en los precios de los paquetes turísticos, cuya subida fue menor que en diciembre del año anterior; y a los precios de los servicios recreativos y deportivos, que bajaron mientras que en el mismo mes de 2024 subieron.
Pero lo más preocupante fue la tasa anual de los alimentos, que aumentó dos décimas. Un comportamiento se debió, principalmente, al despegue de algunos productos básicos, como los huevos (31,3%), la carne de vacuno (17,2%), el café (16,3%), el chocolate (12,7%), el cacao y el chocolate en polvo (12%). También destacaron las subidas de otros aceites comestibles (9,7%); de los despojos alimentarios (7,8%); de la carne de ovino y caprino (7,4%); de las legumbres y hortalizas frescas (7,3%) y los frutos secos (7%). Solo el grupo del café, cacao e infusiones experimentó una subida global del 13,9%. Especial impacto tuvo el incremento del gasto en la recogida de basuras (30,3%) por el golpe fiscal recibido por la imposición del nuevo impuesto, seguido del transporte combinado de pasajeros (26,7%), pese a las rebajas gubernamentales.
También tuvieron que afrontar las familias en 2025 el incremento de la factura de la electricidad, que cerró diciembre con un precio un 12,6% más caro que en el mismo mes de 2024, incremento por encima del 11,9% de noviembre. La luz no baja en términos interanuales desde febrero de 2024. Solo en el último mes, el coste se elevó una 2%. En cuanto al gas natural, registró un encarecimiento de un 0,2% en tasa anual –más moderado que el 1,7% de noviembre– y suma seis meses seguidos de ascensos. Por su parte, los carburantes de automoción acabaron el año con ligeros abaratamientos. El gasóleo bajó la persiana al 2025 con una bajada del 1,1% sobre diciembre de 2024, rompiendo con tres meses anteriores al alza, y el coste de la gasolina cayó un 3,5%, alcanzando 11 meses de descensos.
Sin embargo, para el Ministerio de Economía, la inflación «continúa moderándose respecto al promedio de 2024 y sigue siendo inferior a las subidas salariales, lo que permite ganancias de poder adquisitivo», pese a que cerró con la misma tasa que en 2024 (2,9%) y que el abaratamiento de algunos productos se haya producido en productos muy concretos, como el aceite de oliva (-31,6%), el butano y el propano (-6,9%), los equipos audiovisuales (-6%), los juegos y aficiones (-5,7%), el azúcar
(-5,5%) y los equipos de telefonía móvil (-5,3%). En concreto, de las 199 clases de productos analizados por el INE, 151 elevaron sus precios en 2025, mientras que solo 42 se rebajaron y seis los mantuvieron sin cambios. Es decir, que más del 75% de los productos analizados subió en 2025.
Por ello, no comparte el optimismo del Gobierno ni el sindicato UGT, que ayer que los precios están «castigando a muchos hogares, sobre todo a los de rentas más bajas», pues se han encarecido «notablemente bienes y servicios que cubren necesidades vitales de las familias», como los alimentos y la energía, situación que «solo se ha amortiguado parcialmente por el empuje de la negociación colectiva.
Una situación muy negativa para España, ya que la tasa de inflación interanual de la eurozona se mantuvo en el 2,1% el pasado mes de noviembre –el último mes contabilizado–, próxima a ese objetivo de estabilidad a medio plazo del 2% fijado por el BCE. Para el conjunto de la Unión Europea, la tasa de inflación interanual e fue del 2,4%, una décima inferior a la subida del coste de la vida en octubre entre los Veintisiete, según Eurostat. Esto significa que los precios en España están ocho décimas por encima del IPC de la eurozona, en línea con la subida del mes anterior. Con este dato, las familias y empresas españolas sufren la inflación más elevada de las cuatro grandes economías del euro (Alemania, Francia, Italia y España). En concreto, la inflación de Alemania se sitúa en el 2,6%, la de Francia en el 0,8% y la de Italia en el 1,1%, lejos del golpe inflacionario patrio.
De las 199 clases de productos analizados por el INE, 151 son más caros. La inflación alcanza en diciembre en el 2,9% y España cierra 2025 con la inflación más elevada de las cuatro grandes economías de la Unión Europea
El año 2025 cerró con unos niveles de inflación en España superiores a los recomendados por las autoridades europeas y muy por encima de lo marcado por el Ban co Central Europeo (BCE), del 2%. Los precios subieron un 2,9% en el mes de diciembre en tasa interanual, una décima por debajo de la tasa de noviembre gracias a la moderación del precio de los carburantes, que bajaron más que en el mismo periodo de hace un año. Sin embargo, la cesta de la compra sigue dando disgustos a los bolsillos de los hogares y los alimentos volvieron a subir por el «efecto Navidad», para situarse en el 3%, dos décimas más que el mes anterior, principalmente por el efecto base en los aceites. Este comportamiento se debió a la subida de los precios de las legumbres y hortalizas y de los aceites, frente a la bajada de hace 12 meses. Por tanto, la inflación general cerró el año en una media del 2,7%, que marca el límite de subida de las pensiones la frontera de negociación de los convenios colectivos.
A esta mínima moderación también influyó el segmento de ocio y cultura, que situó su variación anual en el 0,5%, lo que supuso siete décimas por debajo de la del mes pasado, por el respiro en los precios de los paquetes turísticos, cuya subida fue menor que en diciembre del año anterior; y a los precios de los servicios recreativos y deportivos, que bajaron mientras que en el mismo mes de 2024 subieron.
Pero lo más preocupante fue la tasa anual de los alimentos, que aumentó dos décimas. Un comportamiento se debió, principalmente, al despegue de algunos productos básicos, como los huevos (31,3%), la carne de vacuno (17,2%), el café (16,3%), el chocolate (12,7%), el cacao y el chocolate en polvo (12%). También destacaron las subidas de otros aceites comestibles (9,7%); de los despojos alimentarios (7,8%); de la carne de ovino y caprino (7,4%); de las legumbres y hortalizas frescas (7,3%) y los frutos secos (7%). Solo el grupo del café, cacao e infusiones experimentó una subida global del 13,9%. Especial impacto tuvo el incremento del gasto en la recogida de basuras (30,3%) por el golpe fiscal recibido por la imposición del nuevo impuesto, seguido del transporte combinado de pasajeros (26,7%), pese a las rebajas gubernamentales.
También tuvieron que afrontar las familias en 2025 el incremento de la factura de la electricidad, que cerró diciembre con un precio un 12,6% más caro que en el mismo mes de 2024, incremento por encima del 11,9% de noviembre. La luz no baja en términos interanuales desde febrero de 2024. Solo en el último mes, el coste se elevó una 2%. En cuanto al gas natural, registró un encarecimiento de un 0,2% en tasa anual –más moderado que el 1,7% de noviembre– y suma seis meses seguidos de ascensos. Por su parte, los carburantes de automoción acabaron el año con ligeros abaratamientos. El gasóleo bajó la persiana al 2025 con una bajada del 1,1% sobre diciembre de 2024, rompiendo con tres meses anteriores al alza, y el coste de la gasolina cayó un 3,5%, alcanzando 11 meses de descensos.
Sin embargo, para el Ministerio de Economía, la inflación «continúa moderándose respecto al promedio de 2024 y sigue siendo inferior a las subidas salariales, lo que permite ganancias de poder adquisitivo», pese a que cerró con la misma tasa que en 2024 (2,9%) y que el abaratamiento de algunos productos se haya producido en productos muy concretos, como el aceite de oliva (-31,6%), el butano y el propano (-6,9%), los equipos audiovisuales (-6%), los juegos y aficiones (-5,7%), el azúcar
(-5,5%) y los equipos de telefonía móvil (-5,3%). En concreto, de las 199 clases de productos analizados por el INE, 151 elevaron sus precios en 2025, mientras que solo 42 se rebajaron y seis los mantuvieron sin cambios. Es decir, que más del 75% de los productos analizados subió en 2025.
Por ello, no comparte el optimismo del Gobierno ni el sindicato UGT, que ayer que los precios están «castigando a muchos hogares, sobre todo a los de rentas más bajas», pues se han encarecido «notablemente bienes y servicios que cubren necesidades vitales de las familias», como los alimentos y la energía, situación que «solo se ha amortiguado parcialmente por el empuje de la negociación colectiva.
Una situación muy negativa para España, ya que la tasa de inflación interanual de la eurozona se mantuvo en el 2,1% el pasado mes de noviembre –el último mes contabilizado–, próxima a ese objetivo de estabilidad a medio plazo del 2% fijado por el BCE. Para el conjunto de la Unión Europea, la tasa de inflación interanual e fue del 2,4%, una décima inferior a la subida del coste de la vida en octubre entre los Veintisiete, según Eurostat. Esto significa que los precios en España están ocho décimas por encima del IPC de la eurozona, en línea con la subida del mes anterior. Con este dato, las familias y empresas españolas sufren la inflación más elevada de las cuatro grandes economías del euro (Alemania, Francia, Italia y España). En concreto, la inflación de Alemania se sitúa en el 2,6%, la de Francia en el 0,8% y la de Italia en el 1,1%, lejos del golpe inflacionario patrio.
Noticias de Economía Nacional e Internacional en La Razón
