Eitan Horn pasó 737 días secuestrado por Hamás en los túneles de Gaza, un cautiverio que define sin rodeos como «infrahumano». Sin luz natural, sin referencias del día o la noche y sometido a violencia física, mental y sexual, describe en ‘Espejo Público’ que fue un encierro marcado por el miedo permanente a ser ejecutado en cualquier momento. «Nos corrían por los túneles o nos dejaban tirados en el suelo durante horas y días. El maltrato mental era 24/7: nos decían que nadie luchaba por nosotros, que el mundo nos había olvidado», explicó. Compartía el encierro con pequeños grupos de rehenes, donde la tensión era constante, aunque intentaban sostenerse entre ellos para no quebrarse. La escasez extrema de agua y comida dejó secuelas que aún hoy arrastra: «Estuve más de dos meses bebiendo solo 250 mililitros de agua al día. No puedo desperdiciar ni una miga».
Su hermano Amos, que vivió el secuestro desde fuera, relató la angustia de no saber durante meses si Eitan seguía con vida, mientras su comunidad, Niroz, perdía a una cuarta parte de sus habitantes entre asesinados y secuestrados el 7 de octubre. Ambos coinciden en señalar a Hamás como único responsable de la violencia y del sufrimiento causado tanto a israelíes como a palestinos. «Mientras gobierne un grupo terrorista, no puede haber paz», afirmó Eitan, que reconoce que aún está en pleno proceso de rehabilitación y que nunca volverá a ser la persona que era antes del cautiverio. «He vuelto a nacer», dijo, con la voz firme, «y cuento esto para que el mundo sepa lo que pasó y para que no vuelva a ocurrir, en ningún lugar y contra nadie», espetó finalmente en el magacín de actualidad de Antena 3.
Eitan Horn relata por primera vez en España las condiciones infrahumanas de su cautiverio en los túneles de Hamás durante 737 días, mientras su hermano Amos cuenta el infierno vivido desde fuera y pide que el grupo terrorista deje de gobernar Gaza
Eitan Horn pasó 737 días secuestrado por Hamás en los túneles de Gaza, un cautiverio que define sin rodeos como «infrahumano». Sin luz natural, sin referencias del día o la noche y sometido a violencia física, mental y sexual, describe en ‘Espejo Público’ que fue un encierro marcado por el miedo permanente a ser ejecutado en cualquier momento. «Nos corrían por los túneles o nos dejaban tirados en el suelo durante horas y días. El maltrato mental era 24/7: nos decían que nadie luchaba por nosotros, que el mundo nos había olvidado», explicó. Compartía el encierro con pequeños grupos de rehenes, donde la tensión era constante, aunque intentaban sostenerse entre ellos para no quebrarse. La escasez extrema de agua y comida dejó secuelas que aún hoy arrastra: «Estuve más de dos meses bebiendo solo 250 mililitros de agua al día. No puedo desperdiciar ni una miga».
Su hermano Amos, que vivió el secuestro desde fuera, relató la angustia de no saber durante meses si Eitan seguía con vida, mientras su comunidad, Niroz, perdía a una cuarta parte de sus habitantes entre asesinados y secuestrados el 7 de octubre. Ambos coinciden en señalar a Hamás como único responsable de la violencia y del sufrimiento causado tanto a israelíes como a palestinos. «Mientras gobierne un grupo terrorista, no puede haber paz», afirmó Eitan, que reconoce que aún está en pleno proceso de rehabilitación y que nunca volverá a ser la persona que era antes del cautiverio. «He vuelto a nacer», dijo, con la voz firme, «y cuento esto para que el mundo sepa lo que pasó y para que no vuelva a ocurrir, en ningún lugar y contra nadie», espetó finalmente en el magacín de actualidad de Antena 3.
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