Edu Soto: «Mi deseo es que durante el espectáculo los problemas queden fuera»

El humorista Edu Soto llega este sábado a Ceuta con una propuesta que lleva girando más de una década. Se trata de ‘Más vale solo que ciento volando’, un espectáculo muy vivo que se ha ido renovando con los años.

El show tendrá lugar en el Teatro Auditorio del Revellín a las 19.30 horas y Edu Soto espera que el público disfrute y desconecte de la realidad.

En esta entrevista hablamos de su obra, su trayectoria y cómo se vive el humor en la actualidad.

 –Este sábado presenta en Ceuta ‘Más vale solo que ciento volando’, un espectáculo cuyo título hace referencia a un refrán bastante popular. ¿Qué puede esperar el público? 

-Se van a encontrar a un hombre solo en el escenario, pero, en realidad, estaré acompañado de todo ese público que me acompañe, puesto que, como no me gusta mucho estar solo, me hago valer de la simpatía del público para hacerle participar mucho en el espectáculo, con mucha improvisación y mi locura.

Creo que es un espectáculo muy a medida de lo que a mí me funciona, me gusta, me divierte y si uno se divierte ahí arriba creo que acaba transmitiendo lo mismo al público.

En realidad, es como una fiesta popular en la que todos los asistentes nos lo pasamos bien, yo incluido.









-Así por encima, ¿qué temas trata en este espectáculo? 

-Temas variados. En realidad, hay mucha parodia. Tampoco me gusta hacer mucho spoiler, pero, bueno, son idioteces en las que me he basado en la hipnosis, en la gente y…. Gilipollas. Sé que suena mal la palabra, pero la gente que te rodea y que no te llena que hay que ir sacándosela de la vida de uno.

También hay un coreógrafo que hace coreografías muy tontas y hago personajes. Yo no soy un monologuista al uso que cuenta historias, sino que me gusta meterme en la piel de personajes y demás.

Las temáticas en realidad son excusas y parodias para hacer risa y quitarnos un poco las penas, dejar los pensamientos fuera y divertirnos.

-Al final es lo importante, que el público se ría y desconecte de su realidad durante el tiempo que dura la obra.

-Sí. Al final de la función lo suelo comentar, que mi deseo es que durante esa hora cuarenta que dura el espectáculo los problemas hayan quedado fuera del teatro y si no la hora cuarenta entera, por lo menos un buen rato.

Tengo otro monólogo nuevo, se llama Wanted, y es un monólogo en el que te diviertes, pero te invita a pensar también.  Sin embargo, en este monólogo de ‘Más vale solo’, que llevo ya cerca de catorce años haciéndolo, precisamente es todo lo contrario.  Te invito a que no pienses, a que te diviertas y a que te rías durante este rato.









-Lleva más de una década girando con este espectáculo, ¿cómo se mantiene el éxito y también la motivación por su parte?

-Es un espectáculo que en estos catorce años ha cambiado muchísimo. De hecho, si lo viéramos las primeras veces que lo hice probablemente se parecería poco al que ahora mismo hay encima del escenario. Ha ido variando mucho, ha ido mutando, he ido quitando cosas que han dejado de interesarme y he incorporado cosas nuevas.

Por eso voy cambiando el título, porque voy renovando el espectáculo para motivación propia y porque creo que hay que ir evolucionando. Por suerte es un espectáculo que está hecho a pedacitos y se pueden ir quitando piezas y metiendo nuevas y ese ha sido un poco el truco que he ido renovando siempre.

 –Entonces, podemos decir que es un espectáculo vivo y que allá por donde va siempre va a ser diferente.

-Sí, siempre cambia. De hecho, la duración del espectáculo ha variado también. La vez que menos me duró fue en un fracaso estrepitoso, en un lugar que era muy poco propio para mí, y duró 40 minutos. Hace poco duró 2 horas y 10.

El espectáculo puede variar mucho dependiendo de la energía que se crea en ese momento, del estado de ánimo de la gente y del estado de ánimo mío.  Es un espectáculo muy vivo.

-Hablando también del humor, ¿cómo ve el humor hoy en día? ¿Es muy complicado hacer que nadie se ofenda? 

-Sí, es muy complicado. De hecho, muchas veces allá donde voy pienso, ¿cómo es la gente de allí? A ver si hay algo que pueda molestar por quitarlo porque luego te envían un mensajito privado por Instagram.

Yo cuando voy a un restaurante y no me gusta, no hago una reseña negativa. Yo hago una reseña si hay algo que me interesa y que realmente quiero que la gente conozca, pero el ‘esto que has dicho no me ha gustado’…

Además, es muy personal, porque la gente se molesta de cosas que le afectan directamente, pero si hay algo que le afecta al que está sentado al lado, tú te descojonas. Si ofende al de al lado, a ti no te importa y te ríes y disfrutas.

Ahora, si te toca a ti, ya eres un mal educado. Hay que hacer un poco oídos sordos. La gente tiene que entender que cuando estás encima de un escenario lo que dices no eres tú.

-¿En qué momento profesional se encuentra actualmente Edu Soto? ¿Cómo se ve en estos momentos? 

-Lógicamente me veo más tranquilo que hace 20 años. Me veo muy estable. Estoy muy estabilizado con mis monólogos que me dan mucha calma y tengo fechas en el calendario de aquí a un año.

Es un espectáculo que va funcionando, en el que veo que no hay pausa, que siguen saliendo ofertas, y también estoy con mi monólogo nuevo siguiendo la escena del primero. Luego me van saliendo cositas muy interesantes como una película este verano pasado que rodé en el País Vasco.

Para más, yo tengo un programa de tele. O sea, con mucha estabilidad y con muchas ilusiones personales también.

Sigo siempre persiguiendo ideas propias como una banda que tengo con mi mujer y mi cuñado que se llama Welcome Lemi y estamos en la sala mítica de Madrid, en el Galileo Galilei, haciendo conciertos periódicamente.

Siempre basculando entre el trabajo que viene de fuera y en el que eres un mandando, y en el personal en el que tú llevas la iniciativa y tienes que comprometerte contigo mismo. Muy contento.








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-Si pudieras decirle algo a tu yo de sus inicios, ¿qué sería?

-Le diría que siguieras esos instintos como hice realmente. Te dicen muchas cosas, te dan muchos consejos, pero al final eres tú el que tienes que ir abriéndote el camino. Le diría que no agachara la cabeza, que siempre hay momentos buenos y momentos malos, y hay que digerir las dos cosas. Cuando uno gana hay que saber ganar y cuando uno pierde hay que saber perder.

Cuando eres joven tienes mucha energía y estás muy desbocado y hay que vivir la experiencia.

-Para finalizar y volviendo a ‘Más vale solo que siente volando’, ¿por qué no podemos perdérnoslo?

-Es un espectáculo que viene girando desde hace muchos años, que es muy sólido, que está muy constatado, que sé que funciona y que sé que me lo voy a pasar bien, pero, para que nos lo pasemos bien, el humor necesita que las butacas no estén vacías y que haya mucha participación.

La gente que tiene ganas de un buen rato, de marcha, que venga porque lo va a disfrutar muchísimo. Nos vamos a pegar unas risas que las vamos a recordar durante, por lo menos, un buen rato.

La entrada Edu Soto: «Mi deseo es que durante el espectáculo los problemas queden fuera» aparece primero en El Faro de Ceuta.

 El humorista Edu Soto llega este sábado a Ceuta con una propuesta que lleva girando más de una década. Se trata de ‘Más vale solo que ciento volando’, un espectáculo muy vivo que se ha ido renovando con los años. El show tendrá lugar en el Teatro Auditorio del Revellín a las 19.30 horas y
La entrada Edu Soto: «Mi deseo es que durante el espectáculo los problemas queden fuera» aparece primero en El Faro de Ceuta.  

El humorista Edu Soto llega este sábado a Ceuta con una propuesta que lleva girando más de una década. Se trata de ‘Más vale solo que ciento volando’, un espectáculo muy vivo que se ha ido renovando con los años.

El show tendrá lugar en el Teatro Auditorio del Revellín a las 19.30 horas y Edu Soto espera que el público disfrute y desconecte de la realidad.

En esta entrevista hablamos de su obra, su trayectoria y cómo se vive el humor en la actualidad.

 –Este sábado presenta en Ceuta ‘Más vale solo que ciento volando’, un espectáculo cuyo título hace referencia a un refrán bastante popular. ¿Qué puede esperar el público? 

-Se van a encontrar a un hombre solo en el escenario, pero, en realidad, estaré acompañado de todo ese público que me acompañe, puesto que, como no me gusta mucho estar solo, me hago valer de la simpatía del público para hacerle participar mucho en el espectáculo, con mucha improvisación y mi locura.

Creo que es un espectáculo muy a medida de lo que a mí me funciona, me gusta, me divierte y si uno se divierte ahí arriba creo que acaba transmitiendo lo mismo al público.

En realidad, es como una fiesta popular en la que todos los asistentes nos lo pasamos bien, yo incluido.

-Así por encima, ¿qué temas trata en este espectáculo? 

-Temas variados. En realidad, hay mucha parodia. Tampoco me gusta hacer mucho spoiler, pero, bueno, son idioteces en las que me he basado en la hipnosis, en la gente y…. Gilipollas. Sé que suena mal la palabra, pero la gente que te rodea y que no te llena que hay que ir sacándosela de la vida de uno.

También hay un coreógrafo que hace coreografías muy tontas y hago personajes. Yo no soy un monologuista al uso que cuenta historias, sino que me gusta meterme en la piel de personajes y demás.

Las temáticas en realidad son excusas y parodias para hacer risa y quitarnos un poco las penas, dejar los pensamientos fuera y divertirnos.

-Al final es lo importante, que el público se ría y desconecte de su realidad durante el tiempo que dura la obra.

-Sí. Al final de la función lo suelo comentar, que mi deseo es que durante esa hora cuarenta que dura el espectáculo los problemas hayan quedado fuera del teatro y si no la hora cuarenta entera, por lo menos un buen rato.

Tengo otro monólogo nuevo, se llama Wanted, y es un monólogo en el que te diviertes, pero te invita a pensar también.  Sin embargo, en este monólogo de ‘Más vale solo’, que llevo ya cerca de catorce años haciéndolo, precisamente es todo lo contrario.  Te invito a que no pienses, a que te diviertas y a que te rías durante este rato.

-Lleva más de una década girando con este espectáculo, ¿cómo se mantiene el éxito y también la motivación por su parte?

-Es un espectáculo que en estos catorce años ha cambiado muchísimo. De hecho, si lo viéramos las primeras veces que lo hice probablemente se parecería poco al que ahora mismo hay encima del escenario. Ha ido variando mucho, ha ido mutando, he ido quitando cosas que han dejado de interesarme y he incorporado cosas nuevas.

Por eso voy cambiando el título, porque voy renovando el espectáculo para motivación propia y porque creo que hay que ir evolucionando. Por suerte es un espectáculo que está hecho a pedacitos y se pueden ir quitando piezas y metiendo nuevas y ese ha sido un poco el truco que he ido renovando siempre.

 –Entonces, podemos decir que es un espectáculo vivo y que allá por donde va siempre va a ser diferente.

-Sí, siempre cambia. De hecho, la duración del espectáculo ha variado también. La vez que menos me duró fue en un fracaso estrepitoso, en un lugar que era muy poco propio para mí, y duró 40 minutos. Hace poco duró 2 horas y 10.

El espectáculo puede variar mucho dependiendo de la energía que se crea en ese momento, del estado de ánimo de la gente y del estado de ánimo mío.  Es un espectáculo muy vivo.

-Hablando también del humor, ¿cómo ve el humor hoy en día? ¿Es muy complicado hacer que nadie se ofenda? 

-Sí, es muy complicado. De hecho, muchas veces allá donde voy pienso, ¿cómo es la gente de allí? A ver si hay algo que pueda molestar por quitarlo porque luego te envían un mensajito privado por Instagram.

Yo cuando voy a un restaurante y no me gusta, no hago una reseña negativa. Yo hago una reseña si hay algo que me interesa y que realmente quiero que la gente conozca, pero el ‘esto que has dicho no me ha gustado’…

Además, es muy personal, porque la gente se molesta de cosas que le afectan directamente, pero si hay algo que le afecta al que está sentado al lado, tú te descojonas. Si ofende al de al lado, a ti no te importa y te ríes y disfrutas.

Ahora, si te toca a ti, ya eres un mal educado. Hay que hacer un poco oídos sordos. La gente tiene que entender que cuando estás encima de un escenario lo que dices no eres tú.

-¿En qué momento profesional se encuentra actualmente Edu Soto? ¿Cómo se ve en estos momentos? 

-Lógicamente me veo más tranquilo que hace 20 años. Me veo muy estable. Estoy muy estabilizado con mis monólogos que me dan mucha calma y tengo fechas en el calendario de aquí a un año.

Es un espectáculo que va funcionando, en el que veo que no hay pausa, que siguen saliendo ofertas, y también estoy con mi monólogo nuevo siguiendo la escena del primero. Luego me van saliendo cositas muy interesantes como una película este verano pasado que rodé en el País Vasco.

Para más, yo tengo un programa de tele. O sea, con mucha estabilidad y con muchas ilusiones personales también.

Sigo siempre persiguiendo ideas propias como una banda que tengo con mi mujer y mi cuñado que se llama Welcome Lemi y estamos en la sala mítica de Madrid, en el Galileo Galilei, haciendo conciertos periódicamente.

Siempre basculando entre el trabajo que viene de fuera y en el que eres un mandando, y en el personal en el que tú llevas la iniciativa y tienes que comprometerte contigo mismo. Muy contento.

-Si pudieras decirle algo a tu yo de sus inicios, ¿qué sería?

-Le diría que siguieras esos instintos como hice realmente. Te dicen muchas cosas, te dan muchos consejos, pero al final eres tú el que tienes que ir abriéndote el camino. Le diría que no agachara la cabeza, que siempre hay momentos buenos y momentos malos, y hay que digerir las dos cosas. Cuando uno gana hay que saber ganar y cuando uno pierde hay que saber perder.

Cuando eres joven tienes mucha energía y estás muy desbocado y hay que vivir la experiencia.

-Para finalizar y volviendo a ‘Más vale solo que siente volando’, ¿por qué no podemos perdérnoslo?

-Es un espectáculo que viene girando desde hace muchos años, que es muy sólido, que está muy constatado, que sé que funciona y que sé que me lo voy a pasar bien, pero, para que nos lo pasemos bien, el humor necesita que las butacas no estén vacías y que haya mucha participación.

La gente que tiene ganas de un buen rato, de marcha, que venga porque lo va a disfrutar muchísimo. Nos vamos a pegar unas risas que las vamos a recordar durante, por lo menos, un buen rato.

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 Cultura y Tradiciones – El Faro de Ceuta 

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