
Es habitual escuchar en tertulias mediáticas y en conversaciones sociales juicios rápidos sobre el modo de hablar de adolescentes y jóvenes. “No saben razonar, solo repiten lo que oyen”. “No argumentan, opinan”. “Hablan fatal”. “No saben expresarse”. Frases recurrentes que circulan con facilidad y acaban imponiendo una lectura simplificadora.




Hablar, argumentar y escuchar no son solo competencias escolares. Son condiciones básicas para la vida democrática. Desde esta convicción nace un proyecto de doblaje, radio y creación audiovisual que ha transformado el escenario de aprendizaje en un espacio de palabra compartida y pensamiento crítico
Es habitual escuchar en tertulias mediáticas y en conversaciones sociales juicios rápidos sobre el modo de hablar de adolescentes y jóvenes. “No saben razonar, solo repiten lo que oyen”. “No argumentan, opinan”. “Hablan fatal”. “No saben expresarse”. Frases recurrentes que circulan con facilidad y acaban imponiendo una lectura simplificadora.
Estas lecturas reaparecen en columnas de opinión donde, en una sola sentencia, se legitima una mirada rudimentaria. Sin embargo, la experiencia educativa y la investigación muestran que cualquier caricatura sobre los jóvenes, al contrastarla con la realidad, se desdibuja y revela una complejidad mayor.
Los documentos y monográficos del INJUVE sobre juventudes y esfera pública describen esa mirada como un proceso de estereotipación que rara vez se aborda como una cuestión educativa de fondo.

La palabra como proyecto educativo
El currículo oficial sitúa la competencia en comunicación lingüística en el centro de la educación secundaria. Sin embargo, materiales didácticos como los libros de texto y el trabajo de aula no incorporan, de forma sistemática, el diseño de situaciones de aprendizaje exigentes de comunicación oral y deliberativa, ni la evaluación de la oralidad con criterios claros y formativos.
Esta brecha adquiere especial relevancia en una sociedad del conocimiento, donde la enseñanza de la argumentación y del pensamiento crítico resulta necesaria.
Ante este escenario, el profesorado del IES Jiménez de la Espada, en Cartagena (Murcia), decidió dar un paso adelante. Tras un estudio previo sobre necesidades de mejora de la práctica docente, realizado entre profesorado y alumnado en octubre de 2023, se ampliaron iniciativas ya consolidadas de desarrollo de la expresión oral en su dimensión expositiva, argumentativa y conversacional, como La Escuela de teatro y El club de la radio, mediante el impulso de un nuevo proyecto.
Así surge “La voz como herramienta educativa: un proyecto de doblaje y locución”, que se inicia en el curso 2023-24 y tiene continuidad en el trabajo actual del centro. Se trata de compaginar la formación en expresión oral y el desarrollo del pensamiento crítico con la competencia digital, entendida como un recurso al servicio de una buena comunicación.

El IES Jiménez de la Espada cuenta con más de ochenta años de historia, casi cien profesores y alrededor de mil cien estudiantes. “Entendemos la educación como un acto de compromiso con cada estudiante y con la comunidad que lo rodea”, explica María del Carmen Saura, profesora de Lengua Castellana y Literatura, coordinadora del proyecto de doblaje y locución y una de las fundadoras del colectivo Las de Lengua.
El propósito es ir más allá de la mera adquisición de habilidades técnicas, y adoptar un carácter funcional con un profundo sentido educativo, como se aprecia en el vídeo de presentación.
El proyecto se articula en torno a tareas interdisciplinares como la creación de podcasts; la edición de telediarios escolares; la elaboración de anuncios publicitarios de carácter social vinculados, por ejemplo, a la privacidad de los datos personales en redes sociales o las relaciones sociales tóxicas; y la producción de piezas de doblaje en cine y animación.
La fuerza educativa del vínculo y la palabra compartida
Desde este marco pedagógico, la palabra deja de ser un contenido para convertirse en un vínculo. La actuación ya no es solo instruccional; es ética y humanamente comprometida. Trabajar la expresión oral sobre temáticas de relevancia, con quienes se sienten afectados, e invitar a tomar posición supone apostar por un modelo educativo ambicioso y coherente, que no deje fuera a quienes más necesitan espacios de expresión, reconocimiento y escucha.
Dada su vocación aplicada y argumentativa, el desarrollo de esta iniciativa se sustenta en un enfoque de aprendizaje por proyectos y en el uso de la evaluación continua y formativa. Las actividades se diseñan a partir de experiencias disponibles en repositorios de recursos educativos abiertos, comola Red del INTEF, que sirve de apoyo didáctico y audiovisual.

Su propósito es favorecer el protagonismo del alumnado en su propio aprendizaje, garantizar un enfoque inclusivo, facilitando la participación de estudiantes con necesidades educativas diversas, trayectorias vitales distintas, dificultades para expresarse oralmente o marcos culturales heterogéneos. La empatía se construye cuando se comparten espacios, mirándonos muy de cerca.
La escuela es uno de esos espacios privilegiados de relación cuando despliega proyectos pedagógicos que enseñan a convivir, a aceptar la diferencia y a pensar desde tradiciones culturales diferentes, con palabras, argumentos y respeto. El vínculo es el mejor antídoto frente a la polarización creciente y la soledad contagiosa.
Saura recuerda, con satisfacción, las palabras de un alumno diagnosticado con trastorno del espectro autista: “Nunca pensé que podría hablar frente a un micrófono”. La experiencia le permitió avanzar en su práctica comunicativa y ganar seguridad. Para la profesora, este tipo de proyectos revelan el potencial de los entornos educativos motivadores para transformar el aprendizaje y comprobar, en lo concreto, el valor humanizador de la educación.
Los estudiantes ponen en juego competencias comunicativas y digitales en contextos reales de colaboración y respeto. Lidia Fernández, una de las madres, comentaba: “ver a mi hijo crear, expresarse y disfrutar de la escuela me ha emocionado. Este proyecto le ha dado voz y confianza”.

“El profesorado desempeña un papel esencial”, afirma Saura, quien, junto a Ana Roca Ballester, profesora de Artes Plásticas, lideró la planificación y ejecución del proyecto con la implicación de docentes de distintas áreas y materias (Geografía e Historia, Inglés, Francés, Economía, Tecnología, Artes Plásticas, Música). Todas aportaron soporte curricular y sentido a cada una de las tareas. “Demuestran, una vez más, que la innovación educativa avanza solo si se trabaja en colaboración”, subraya Saura.
A este trabajo se sumó el apoyo de la dirección del centro, a través de Álvaro Jacobo Pérez, que impulsó la formación del equipo docente (un equipo de expertos en imagen y sonido realizó prácticas de doblaje con estudiantes y docentes) y la integración del proyecto en la programación anual del instituto.
“Jiménicos”. El pódcast de los alumnos para los alumnos
Una de las piezas fundamentales del proyecto fue la creación del pódcast “Jiménicos. El pódcast de los alumnos para los alumnos”, alojado en un canal de YouTube del instituto. Mediante la producción de una serie de episodios en vídeo, los estudiantes dispusieron de un espacio físico (la biblioteca del centro) y virtual, y de una tarea para trabajar los objetivos educativos del proyecto.
El pódcast aborda temáticas presentes en las conversaciones juveniles, como las noticias falsas, la adicción a las pantallas, los avances tecnológicos, la inteligencia artificial, el maltrato animal, el racismo, las músicas o el uso del teléfono móvil. El propósito es abrir debates reconocibles para el alumnado y trasladarlos a un formato público, trabajado y argumentado.
Antes de la grabación, el estudiante recibe formación en control vocal, elaboración de guiones, selección de fuentes con criterio y valor social y análisis crítico. Al tiempo, se trabaja la conciencia mediática, la comprensión del poder de la comunicación y de los soportes, la réplica, la creatividad y la capacidad de argumentar en situaciones comunicativas reales.
Trabajan el texto argumentativo y la construcción de diálogos en los que las ideas se confrontan con respeto. En un contexto en el que, según el Instituto Reuters, el 37% de la ciudadanía española evita activamente informarse, el pódcast se convierte en un espacio compartido en el que los estudiantes pueden reconocerse, informarse y sentirse incluidos.
“La producción final es la grabación de cada episodio, aunque lo más importante ocurre antes en su preparación”, explica Saura. “De esta manera pierden el miedo a la cámara y ganan seguridad y, lo fundamental, desarrollan pensamiento crítico y autonomía”. Se reapropian del ejercicio fundamental de informarse y liberarse de la dictadura del algoritmo.De la misma manera que se habla de soberanía alimentaria o de la salud pública, resulta imprescindible promover la ‘soberanía informativa’. Retomar el control del tiempo, de los soportes y aprender a descifrar críticamente los lenguajes de la propaganda es una forma de salvaguardar nuestra convivencia democrática y la capacidad de pensar por uno mismo.
Aprender a contar para aprender a pensar
El proyecto extendió este trabajo de refuerzo de la soberanía informativa a otras prácticas comunicativas, como los informativos. El telediario Jiménez de la Espada, se consolidó como una acción inteligente con la que tomar el pulso a la actualidad y a la vida escolar. Elaborado y comentado por los estudiantes, reforzó la identidad colectiva del instituto y el sentimiento de pertenencia a la comunidad educativa. Un ejemplo es el informativo del curso 2024-25.
Un acercamiento crítico a las fuentes se abordó también mediante los doblajes “Patadas a la historia”, en los que los estudiantes ponían voz, con ironía, a personajes vinculados a hechos históricos relevantes. El objetivo era tomar conciencia de cómo la edición y la construcción narrativa pueden alterar el sentido de los acontecimientos.
En esta misma línea, se realizaron doblajes de bandas sonoras originales (BSO) a partir de fragmentos de películas de dominio público, modificando el significado de las escenas. Se sumaron la creación de diálogos en inglés, francés y sobre vídeos de animación y la producción de anuncios sobre temáticas sociales, como la amistad o la relevancia de la salud mental.Otras iniciativas, fueron el doblaje al panocho, dialecto murciano, en la actividad “Chaplin murciano”, o la creación de bandas sonoras dobladas para piezas con actores reales la: “Voz de cine”.
Cuando la innovación educativa deja huella
El proyecto ha actuado como motor de transformación educativa para estudiantes y docentes. En la Región de Murcia fue reconocido con el segundo premio de Proyectos de Innovación Educativa, otorgado por la Consejería de Educación y el Centro de Profesorado y Recursos.

En el ámbito estatal, recibió el tercer premio a Experiencias Educativas Inspiradoras para el Aprendizaje, concedido por el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes.
Estos reconocimientos avalan la entidad del trabajo desplegado, y refuerzan el compromiso de seguir innovando, compartiendo y creando oportunidades educativas.
En un contexto de polarización, desinformación y pérdida de la palabra compartida, proyectos de este tipo recuerdan que enseñar es también devolver voz, sentido y humanidad a la escuela.
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