Daniel Illescas: «He cumplido un sueño ganando el programa con la persona que más quiero al lado»

El favoritismo también hay que demostrarlo, porque uno no gana solo con las expectativas. Lo sabe bien Daniel Illescas (Santa Perpètua de Mogoda, 1993). El influencer llegaba como líder de la clasificación y principal candidato a la gran final de El Desafío, de la que se ha acabado proclamando ganador. Con una humildad y una serenidad insólitas, teniendo en cuenta la hazaña, atiende a LA RAZÓN.

Esta no era su primera experiencia en televisión. En 2023 participó en ‘MasterChef Celebrity’ y se quedó a las puertas de ganar. ¿Le ha servido aquella experiencia para afrontar ‘El Desafío’?

Sí, totalmente. MasterChef fue muy importante para mí y siempre le estaré agradecido, porque fue el primer programa que confió en mí para dar el salto a la televisión. Además, me enseñó muchísimo. Estar rodeado de grandes celebridades y aprender cómo funciona este medio durante tantos meses fue una escuela increíble, y muchas de las cosas que aprendí allí las he podido aplicar después. También es verdad que El Desafío era un programa en el que siempre había soñado estar y que me apetecía muchísimo hacer. La experiencia ha superado todas mis expectativas, sobre todo por el equipo, por el ambiente y por cómo nos han cuidado. Más allá del resultado, para mí ya era un regalo haber podido participar; haber ganado lo ha hecho todavía más especial.

¿Cómo ha sido la convivencia con sus compañeros?

Muy buena. Siempre que he estado en televisión he tenido grandes compañeros al lado, y eso, cuando uno llega a un entorno nuevo, lo hace todo mucho más fácil y ayuda también a que el programa funcione mejor. En este caso, además, hemos formado una familia. Todos nos hemos dejado la piel, y eso se ha notado en una edición muy reñida, en la que hasta el último momento no estaba claro quién iba a ganar. Más allá de la competitividad, nos hemos ayudado mucho entre nosotros, nos hemos visto sufrir en pruebas muy duras y creo que esa unión hizo que todo fuera más llevadero. Ese compañerismo ha sido una de las claves del programa.

Su récord de apnea fue uno de los grandes momentos de la edición. ¿Lo vivió como un punto de inflexión?

Hacer el récord histórico es un orgullo, porque al final es algo que se va a recordar. La apnea es una de las pruebas más emblemáticas y seguramente la más dura, pero, para mí, lo importante no era una prueba concreta, sino ir superando cada semana el reto que tocara. Por eso, mi mayor orgullo no ha sido solo esa marca, sino haber completado las doce pruebas sin fallar ninguna, que era el objetivo que me había marcado. El récord de apnea tiene un valor especial, claro, pero para llegar hasta el final hacía falta mucho más que eso: hacía falta responder todas las semanas.

Llegaba a la final como líder de la clasificación y máximo favorito. ¿Cómo llevó las expectativas?

La verdad es que durante gran parte de la edición no hubo un favorito claro. Cada semana destacaba alguien distinto, y eso también ha sido una de las cosas bonitas de esta temporada: que todo ha estado muy abierto hasta el final. Sí es verdad que en la semifinal me puse primero, pero también hubo muchas semanas en las que no lideré la clasificación. Si no recuerdo mal, solo fui líder tres veces en doce semanas, y eso demuestra el gran nivel que han tenido todos los compañeros. Yo intenté centrarme en lo mío: superar pruebas muy difíciles y llegar a la final. Ese era mi objetivo principal, y haber conseguido ganarla después ha sido todavía mejor.

¿Por qué decidió compartir el premio con su socia en la final, María José Campanario?

Porque creo que María José hizo un gran concurso y demostró ser una persona muy valiente. Llegar con ella a la final y superar juntos una prueba así fue algo muy bonito. Además, durante el programa no había ganado ninguna gala y no había tenido la posibilidad de donar ese dinero. Por eso, siendo compañeros en la final y después de haber ganado, me parecía justo compartir el premio con ella. También me hacía ilusión que pudiera destinarlo a una asociación. Ha demostrado que los retos no la frenan, le salgan mejor o peor las pruebas, y eso dice mucho de ella.

Su parte del premio la destinó a la Fundación Luzón, que lucha contra la ELA. ¿Por qué eligió esa causa?

Porque la ELA es una enfermedad que me toca muy de cerca. Tengo familiares que la padecen y sé que es una enfermedad que necesita mucha investigación, porque va destrozando poco a poco a quien la sufre. Además, he visto muy de cerca un caso como el de Juan Carlos Unzué. Ver a una persona que ha sido deportista de élite y que, de un día para otro, tiene que enfrentarse a una enfermedad así, impacta muchísimo. Creo que él, además, es un ejemplo para la sociedad por todo lo que ha conseguido y sigue consiguiendo. Por eso sentí que esta victoria también debía servir para ayudar, aunque fuera un poco, a una causa que necesita mucha más investigación y apoyo.

¿Qué le ha dicho su abuela Carmen tras la victoria?

Mi abuela es mi mayor fan, y yo soy también el suyo. Sé que está muy orgullosa de todo lo que he hecho. Ella seguía el programa desde casa y muchas veces me decía que ojalá algún día pudiera verme ahí. Por eso, haber ganado y haberlo compartido con ella en la final, después de que viniera a verme, fue algo increíble. Poder salir de allí con el premio solidario y el coche, con mi abuela al lado, fue un momento muy especial. He intentado aprovechar el tiempo al máximo con ella y cumplir muchos de sus sueños, pero creo que en ese momento también cumplí uno de los míos: ganar un programa así junto a la persona que más quiero.

Más allá de la victoria, ¿qué se lleva de esta experiencia en lo personal?

Me llevo muchas cosas buenas. Me llevo una gran familia, grandes amigos y también la satisfacción de haber hecho cosas que jamás habría imaginado. Este programa tiene un equipo increíble detrás y yo solo puedo estar agradecido. Siempre tendrán mi sí para volver. Sobre todo, me llevo haberme superado y haber comprobado que era capaz de enfrentarme a retos que nunca habría pensado. Ha sido una experiencia brutal, de las que uno repetiría mil veces, y todo el esfuerzo ha merecido la pena.

¿Y ahora qué? ¿Le gustaría seguir vinculado a la televisión?

Ahora mismo no tengo ningún proyecto concreto en la cabeza, ni en televisión ni en otro ámbito. Pero sí es verdad que estoy abierto y que me encantaría que surgieran nuevos proyectos en televisión, porque es algo que disfruto muchísimo. Mi idea es seguir con mi vida como hasta ahora, seguir con lo que hago, viajar y continuar inspirando a la gente a través de las redes sociales. Y, si aparece algún proyecto que encaje conmigo, ya sea personal o profesional, y especialmente si tiene que ver con la televisión, estaré encantado de valorarlo. No cierro la puerta a nada.

 Tras coronarse como campeón de la sexta edición de ‘El Desafío’, el influencer catalán atiende a LA RAZÓN  

El favoritismo también hay que demostrarlo, porque uno no gana solo con las expectativas. Lo sabe bien Daniel Illescas (Santa Perpètua de Mogoda, 1993). El influencer llegaba como líder de la clasificación y principal candidato a la gran final de El Desafío, de la que se ha acabado proclamando ganador. Con una humildad y una serenidad insólitas, teniendo en cuenta la hazaña, atiende a LA RAZÓN.

Esta no era su primera experiencia en televisión. En 2023 participó en ‘MasterChef Celebrity’ y se quedó a las puertas de ganar. ¿Le ha servido aquella experiencia para afrontar ‘El Desafío’?

Sí, totalmente. MasterChef fue muy importante para mí y siempre le estaré agradecido, porque fue el primer programa que confió en mí para dar el salto a la televisión. Además, me enseñó muchísimo. Estar rodeado de grandes celebridades y aprender cómo funciona este medio durante tantos meses fue una escuela increíble, y muchas de las cosas que aprendí allí las he podido aplicar después. También es verdad que El Desafío era un programa en el que siempre había soñado estar y que me apetecía muchísimo hacer. La experiencia ha superado todas mis expectativas, sobre todo por el equipo, por el ambiente y por cómo nos han cuidado. Más allá del resultado, para mí ya era un regalo haber podido participar; haber ganado lo ha hecho todavía más especial.

¿Cómo ha sido la convivencia con sus compañeros?

Muy buena. Siempre que he estado en televisión he tenido grandes compañeros al lado, y eso, cuando uno llega a un entorno nuevo, lo hace todo mucho más fácil y ayuda también a que el programa funcione mejor. En este caso, además, hemos formado una familia. Todos nos hemos dejado la piel, y eso se ha notado en una edición muy reñida, en la que hasta el último momento no estaba claro quién iba a ganar. Más allá de la competitividad, nos hemos ayudado mucho entre nosotros, nos hemos visto sufrir en pruebas muy duras y creo que esa unión hizo que todo fuera más llevadero. Ese compañerismo ha sido una de las claves del programa.

Su récord de apnea fue uno de los grandes momentos de la edición. ¿Lo vivió como un punto de inflexión?

Hacer el récord histórico es un orgullo, porque al final es algo que se va a recordar. La apnea es una de las pruebas más emblemáticas y seguramente la más dura, pero, para mí, lo importante no era una prueba concreta, sino ir superando cada semana el reto que tocara. Por eso, mi mayor orgullo no ha sido solo esa marca, sino haber completado las doce pruebas sin fallar ninguna, que era el objetivo que me había marcado. El récord de apnea tiene un valor especial, claro, pero para llegar hasta el final hacía falta mucho más que eso: hacía falta responder todas las semanas.

Llegaba a la final como líder de la clasificación y máximo favorito. ¿Cómo llevó las expectativas?

La verdad es que durante gran parte de la edición no hubo un favorito claro. Cada semana destacaba alguien distinto, y eso también ha sido una de las cosas bonitas de esta temporada: que todo ha estado muy abierto hasta el final. Sí es verdad que en la semifinal me puse primero, pero también hubo muchas semanas en las que no lideré la clasificación. Si no recuerdo mal, solo fui líder tres veces en doce semanas, y eso demuestra el gran nivel que han tenido todos los compañeros. Yo intenté centrarme en lo mío: superar pruebas muy difíciles y llegar a la final. Ese era mi objetivo principal, y haber conseguido ganarla después ha sido todavía mejor.

¿Por qué decidió compartir el premio con su socia en la final, María José Campanario?

Porque creo que María José hizo un gran concurso y demostró ser una persona muy valiente. Llegar con ella a la final y superar juntos una prueba así fue algo muy bonito. Además, durante el programa no había ganado ninguna gala y no había tenido la posibilidad de donar ese dinero. Por eso, siendo compañeros en la final y después de haber ganado, me parecía justo compartir el premio con ella. También me hacía ilusión que pudiera destinarlo a una asociación. Ha demostrado que los retos no la frenan, le salgan mejor o peor las pruebas, y eso dice mucho de ella.

Su parte del premio la destinó a la Fundación Luzón, que lucha contra la ELA. ¿Por qué eligió esa causa?

Porque la ELA es una enfermedad que me toca muy de cerca. Tengo familiares que la padecen y sé que es una enfermedad que necesita mucha investigación, porque va destrozando poco a poco a quien la sufre. Además, he visto muy de cerca un caso como el de Juan Carlos Unzué. Ver a una persona que ha sido deportista de élite y que, de un día para otro, tiene que enfrentarse a una enfermedad así, impacta muchísimo. Creo que él, además, es un ejemplo para la sociedad por todo lo que ha conseguido y sigue consiguiendo. Por eso sentí que esta victoria también debía servir para ayudar, aunque fuera un poco, a una causa que necesita mucha más investigación y apoyo.

¿Qué le ha dicho su abuela Carmen tras la victoria?

Mi abuela es mi mayor fan, y yo soy también el suyo. Sé que está muy orgullosa de todo lo que he hecho. Ella seguía el programa desde casa y muchas veces me decía que ojalá algún día pudiera verme ahí. Por eso, haber ganado y haberlo compartido con ella en la final, después de que viniera a verme, fue algo increíble. Poder salir de allí con el premio solidario y el coche, con mi abuela al lado, fue un momento muy especial. He intentado aprovechar el tiempo al máximo con ella y cumplir muchos de sus sueños, pero creo que en ese momento también cumplí uno de los míos: ganar un programa así junto a la persona que más quiero.

Más allá de la victoria, ¿qué se lleva de esta experiencia en lo personal?

Me llevo muchas cosas buenas. Me llevo una gran familia, grandes amigos y también la satisfacción de haber hecho cosas que jamás habría imaginado. Este programa tiene un equipo increíble detrás y yo solo puedo estar agradecido. Siempre tendrán mi sí para volver. Sobre todo, me llevo haberme superado y haber comprobado que era capaz de enfrentarme a retos que nunca habría pensado. Ha sido una experiencia brutal, de las que uno repetiría mil veces, y todo el esfuerzo ha merecido la pena.

¿Y ahora qué? ¿Le gustaría seguir vinculado a la televisión?

Ahora mismo no tengo ningún proyecto concreto en la cabeza, ni en televisión ni en otro ámbito. Pero sí es verdad que estoy abierto y que me encantaría que surgieran nuevos proyectos en televisión, porque es algo que disfruto muchísimo. Mi idea es seguir con mi vida como hasta ahora, seguir con lo que hago, viajar y continuar inspirando a la gente a través de las redes sociales. Y, si aparece algún proyecto que encaje conmigo, ya sea personal o profesional, y especialmente si tiene que ver con la televisión, estaré encantado de valorarlo. No cierro la puerta a nada.

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