La plantilla y el cuerpo técnico del Illes Balears Palma Futsal ha guardado en la mañana de este martes un emotivo minuto de silencio en Son Moix en memoria del que fue fundador y presidente del club, Miquel Jaume, en el quinto aniversario de su muerte. Antonio Vadillo, como entrenador, y Carlos Barrón, como capitán, han recordado su figura al resto de jugadores, que ya no coincidieron con el manacorí, que falleció el 10 de marzo de 2021 a los 67 años, al no superar una operación de corazón. La plantilla y el cuerpo técnico del Illes Balears Palma Futsal ha guardado en la mañana de este martes un emotivo minuto de silencio en Son Moix en memoria del que fue fundador y presidente del club, Miquel Jaume, en el quinto aniversario de su muerte. Antonio Vadillo, como entrenador, y Carlos Barrón, como capitán, han recordado su figura al resto de jugadores, que ya no coincidieron con el manacorí, que falleció el 10 de marzo de 2021 a los 67 años, al no superar una operación de corazón.
La plantilla y el cuerpo técnico del Illes Balears Palma Futsal ha guardado en la mañana de este martes un emotivo minuto de silencio en Son Moix en memoria del que fue fundador y presidente del club, Miquel Jaume, en el quinto aniversario de su muerte. Antonio Vadillo, como entrenador, y Carlos Barrón, como capitán, han recordado su figura al resto de jugadores, que ya no coincidieron con el manacorí, que falleció el 10 de marzo de 2021 a los 67 años, al no superar una operación de corazón.
El legado de Jaume es eterno y va mucho más allá de haber sentado las bases de un club que puede presumir de ser tricampeón de Europa y del mundo. Su trabajo es uno de los más importantes en la historia del deporte balear a nivel deportivo y social: una entidad en la máxima categoría de un deporte minoritario convertido en un fenómeno de masas, referencia nacional e internacional en su deporte y una extraordinaria labor social a través de una fundación de la que se benefician clubes, federaciones y deportistas de esta comunidad.

El Palma Futsal fue una apuesta personal de Miquel Jaume tras abandonar su carrera deportiva en los banquillos del fútbol mallorquín, una etapa en la que consiguió un histórico ascenso del Manacor a Segunda B antes de llegar a la cantera del Real Mallorca. Lo dejó todo por el sueño de fundar un club de fútbol sala, un deporte sin tradición.
Así fundó la Associació Esportiva Manacor el 14 de julio de 1998. En poco más de dos años ya estaba jugando en la categoría de plata del fútbol sala español hasta que en 2008, Miquel Jaume y su Fisiomedia hicieron historia al conseguir el ascenso a la División de Honor, actual Primera División, siendo el primer equipo en la historia de Manacor que llegaba a la élite, aunque nunca pudo jugar en la máxima categoría en su ciudad por falta de infraestructuras. Toco exiliarse un año en Inca y luego el traslado definitivo a Palma cuando consiguió estabilizarse en Primera en 2010. Desde entonces, encadena quince años en la máxima categoría.

Ante los problemas, soluciones. Miquel Jaume se vio obligado a cambiar el nombre y la sede del club para garantizar la supervivencia del proyecto. Del Fisiomedia Manacor pasó al Palma Futsal. Y de jugar en el pabellón Miquel Àngel Nadalpasó a disputar sus partidos en el Palau de Son Moix, previo paso por el Palma Arena que llenó en varias ocasiones con 7.000 personas.
A nivel social lo que consiguió fue extraordinario. Nacer en Manacor, verse obligado a trasladarse primero a Inca y luego a Palma para dar continuidad a un proyecto que siguió creciendo. Miquel Jaume logró que, con cada decisión, la gente se identificara con un deporte que desconocía.
Se crearon escuelas infantiles de niños con los jugadores profesionales como monitores, visitas escolares para promocionar el club y su deporte en los colegios de Mallorca, ayudas a los clubes de base para hacer crecer el fútbol sala y numerosa colaboraciones con entidades y colectivos sociales que han dado como resultado un club que tenía tres mil cien socios antes de la pandemia y con una media de tres mil espectadores por partido.
El gran sueño de Miquel Jaume, una vez consolidado el Palma Futsal, era tratar de ayudar al deporte minoritario de Balears para que pudieran competir sin los problemas que tuvo que superar el Palma Futsal en su día. La experiencia y la fórmula del éxito, sobre todo, con toda la labor social la quería poner al servicio del deporte balear y para ello creó una fundación que lleva su nombre: Fundació Miquel Jaume – Palma Futsal.
Es una institución que nació con el reto de crear programas de ayudas para clubes y deportistas y para poner en marcha iniciativas sociales a través del deporte para ayudar a los colectivos sociales más necesitados. Y la realidad es que, cinco años de su muerte, está siendo un éxito absoluto.
Diario de Mallorca – Deportes
