Bianca Ciobanu, mejor MIR provisional 2026, tras el aval de Sanidad: «Es un acto de justicia»

Siempre ha defendido su inocencia, ahora, con la aclaración explícita del ministerio, celebra el triunfo de la verdad sobre los bulos Leer Siempre ha defendido su inocencia, ahora, con la aclaración explícita del ministerio, celebra el triunfo de la verdad sobre los bulos Leer  

«He entendido, de una forma casi brutal, hasta qué punto una vida puede tambalearse en cuestión de segundos cuando aparece un titular», relata Bianca Ciobanu, mejor MIR provisional 2026. «Basta una frase lanzada al aire -una insinuación, una sospecha sugerida sin afirmarse del todo- para que todo lo que uno ha construido durante años quede suspendido en una especie de limbo moral ante la opinión pública», lamenta.

Eran las 21:58 del viernes 27 de febrero y Ciobanu no lo sabía, pero su vida iba a dar un vuelco de 180 grados. A esa hora, Sanidad sacaba a la luz las notas de los aprobados provisionales del MIR 2026, al filo del plazo límite establecido para ello.

Este medio hablaba con ella hace una semana para sondear hacia dónde iba a orientar su futuro profesional. ¿Se decantaría por las favoritas? ¿Optaría por Atención Primaria y daría la sorpresa? No lo tenía claro: Gestión Sanitaria, Dermatología, Endocrinología y… ¡sorpresa! también barajaba Medicina de Familia.

Para Ciobanu también fue una sorpresa la hora a la que salieron las provisionales: «Es el MIR de la incertidumbre, del desconcierto y la incredulidad, no contaba con que iban a salir las notas un viernes a las 21:00…», afirmaba apenas unas horas después de su publicación. Como no estaba en su casa, se acordó que hablaríamos, esta vez de forma más pausada y a una hora menos intempestiva, el lunes, pero todo dio un giro y Ciobanu parecía haberse cerrado en banda, superponiendo la prudencia y el rigor a la espera de las definitivas.

El motivo del silencio de Ciobanu era el linchamiento en redes sociales. Había batido récords históricos, tenía una puntuación total de 119,37 y las redes, lejos de alabar su logro, echaban humo y se cebaban con ella. «Las redes sociales se incendiaron con insultos, burlas y juicios instantáneos», relata.

Además, denuncia que «se cuestionó todo lo que me rodea: desde el hecho, tan grave, según algunos, de haber utilizado técnicas de estudio eficaces que me permitieron obtener un resultado excelente, hasta mi nacionalidad, mi lugar de residencia o incluso mi manera de vestir». Sobre la acusación de que había utilizado gafas con IA, Ciobanu lo negó rotundamente a este medio asegurando que ni siquiera salió del aula durante el examen.

Cabe mencionar que la opinión pública ponía cara a una de las posibles mejores MIR de la convocatoria 2026 el 9 de febrero, fecha en la que protagonizó un vídeo de presentación en las redes sociales de su academia. En él, informaba de que se acababa de enterar de que había obtenido 188 netas en la academia AMIR. «Fue un momento que viví con naturalidad, como tantos otros estudiantes que comparten sus resultados o sus sensaciones después del MIR», asevera. Sin embargo, sostiene que «la dimensión que terminó tomando algo tan sencillo me ha hecho reflexionar». De hecho, asegura que , «a partir de ahora seguramente seré más prudente al exponer ciertas cosas en redes sociales«.

Cuando estás escondido bajo un pseudónimo en Twitter es muy sencillo increpar y acusar, pero, al menos hasta ahora, no hay ningún tipo de prueba ni indicio de que Bianca hiciera trampas. Ella lo ha dicho alto y claro: «Si alguien desea auditar mi examen o el Ministerio tiene alguna duda, estoy a su disposición«. Al respecto, insiste en que no tiene nada que esconder. «Creo que todos buscamos la verdad, hechos probados y verificables, que el prestigio del MIR sea el máximo posible para poder contribuir a un sistema sanitario de excelencia».

Ahora, tal y como confirma, habla desde una perspectiva «algo más serena», fruto de que «ha habido muchas personas que han confiado en mi trabajo, en mi trayectoria y en mi honestidad». Pese a ello, asevera que no puede negar que, en determinados momentos, se sintió como se sienten tantas personas a lo largo de la historia cuando han sido acusadas de algo que no han hecho: «Una persona injustamente señalada, sometida a una sospecha pública que se expande más rápido que cualquier verdad». Al respecto, saca a colación que «la difamación, cuando se produce sin reflexión, tiene una fuerza devastadora«. De hecho, añade que «la fisiología humana nos recuerda algo sencillo: tenemos dos orejas y una sola boca. Quizá no sea casualidad».

Para Ciobanu, la aclaración de Sanidad de que la realización de su examen carece de irregularidades es «una aclaración fundamental». Al respecto, menciona que «en medio de una situación que había adquirido un tono desproporcionado, que el Ministerio confirme de manera explícita que no hubo ninguna irregularidad durante mi examen, y que en ningún momento abandoné el aula, devuelve algo que durante días parecía haberse perdido: el valor de los hechos verificables».

«En todo este episodio se llegaron a escuchar acusaciones muy graves, pero sin un solo elemento comprobable que las sostuviera», lamenta. «No hubo una denuncia formal, ni un hecho concreto que pudiera verificarse, ni siquiera una persona que se identificara públicamente para sostener esas afirmaciones», enfatiza.

Asimismo, relata que tuvo una reflexión «casi absurda» le sorprendió hasta a ella misma: «Pensaba que, si en algún momento del examen hubiera salido un instante al baño, algo completamente normal en una prueba tan larga, quizá también se habría convertido en motivo de sospecha. Y uno acaba imaginando, medio en serio medio en broma, que en un clima así casi habría bastado ese gesto para que me sentaran directamente en la silla eléctrica».

Siguiendo esta línea, menciona que «esa exageración, que suena casi humorística, en realidad refleja hasta qué punto se había instalado una lógica de sospecha donde cualquier detalle podía reinterpretarse de la peor manera posible». Por eso, continúa, «cuando finalmente se revisan los hechos y las instituciones confirman lo que realmente ocurrió, todo vuelve a algo mucho más sencillo: la realidad. Y, en ese sentido, para mí esa aclaración ha sido, sencillamente, un acto de justicia».

La mejor MIR provisional de 2026 afirma que Sanidad no se ha puesto en contacto con ella para solicitarle ningún tipo de información adicional o revisar su nota. «Ellos conservan mi hoja de respuestas original y yo tengo la copia sellada del mismo día del examen, exactamente igual que cualquier opositor que se presentó el 24 de enero», relata.

 Salud // elmundo

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