La octava gala de ‘Top Chef’ en RTVE dejó este miércoles uno de los momentos más íntimos y humanos de la edición. Aprovechando la primera prueba de la noche —en la que los concursantes debían cocinar un postre que representase un obstáculo superado en sus vidas—, Belén Esteban decidió sincerarse ante las cámaras de La 1. La colaboradora, habitualmente reservada sobre este asunto por el impacto emocional que tiene en su entorno, relató su lucha contra las adicciones que sufrió en el pasado.
En una conversación pausada con la presentadora Paula Vázquez, Belén confesó la dureza de aquel proceso: «Lo he pasado mal, mal, mal. Pero quien quiere, sale, y yo salí». La madrileña explicó que lleva ya 15 o 16 años recuperada, un camino hacia la libertad que encontró al decidir tomar las riendas de su vida, a pesar de que, según sus propias palabras, «muy poca gente apostaba» por ella en aquel entonces. El relato conmovió visiblemente a la presentadora, quien destacó el valor de la concursante por «agarrarse» a la vida en su momento más crítico.
A pesar de que el postre de Belén acabó siendo un homenaje al Atlético de Madrid, su testimonio eclipsó la parte culinaria de la prueba. La colaboradora admitió que, aunque no pretende erigirse como ejemplo de nada, es consciente de que su historia puede servir de aliento a muchas personas que atraviesan dificultades similares. Este ejercicio de honestidad tuvo lugar en una velada de alta tensión que culminó con la elección de los seis semifinalistas del programa, tras una expulsión que desató lágrimas unánimes entre el jurado y los participantes.
La colaboradora detalló su proceso de recuperación de más de 15 años, subrayando que la determinación personal fue la clave para encontrar su propia «libertad»
La octava gala de ‘Top Chef’ en RTVE dejó este miércoles uno de los momentos más íntimos y humanos de la edición. Aprovechando la primera prueba de la noche —en la que los concursantes debían cocinar un postre que representase un obstáculo superado en sus vidas—, Belén Esteban decidió sincerarse ante las cámaras de La 1. La colaboradora, habitualmente reservada sobre este asunto por el impacto emocional que tiene en su entorno, relató su lucha contra las adicciones que sufrió en el pasado.
En una conversación pausada con la presentadora Paula Vázquez, Belén confesó la dureza de aquel proceso: «Lo he pasado mal, mal, mal. Pero quien quiere, sale, y yo salí». La madrileña explicó que lleva ya 15 o 16 años recuperada, un camino hacia la libertad que encontró al decidir tomar las riendas de su vida, a pesar de que, según sus propias palabras, «muy poca gente apostaba» por ella en aquel entonces. El relato conmovió visiblemente a la presentadora, quien destacó el valor de la concursante por «agarrarse» a la vida en su momento más crítico.
A pesar de que el postre de Belén acabó siendo un homenaje al Atlético de Madrid, su testimonio eclipsó la parte culinaria de la prueba. La colaboradora admitió que, aunque no pretende erigirse como ejemplo de nada, es consciente de que su historia puede servir de aliento a muchas personas que atraviesan dificultades similares. Este ejercicio de honestidad tuvo lugar en una velada de alta tensión que culminó con la elección de los seis semifinalistas del programa, tras una expulsión que desató lágrimas unánimes entre el jurado y los participantes.
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