Valentía no le faltó a Juan Ayuso, quizás un poco de fuerza en las piernas, para conseguir la victoria en la primera de las dos grandes etapas alpinas que ha programado este fin de semana el viejo Dauphiné, que este año -y los siguientes- se denomina Tour Auvergne-Rhône-Alpes por cuestiones de patrocinio, un nombre que costará un poco de aprender a los aficionados y seguidores de este deporte, aunque en Francia ya se apueste por llamarlo con el acrónimo de TAURA. A ver el éxito que tiene el nombre. Valentía no le faltó a Juan Ayuso, quizás un poco de fuerza en las piernas, para conseguir la victoria en la primera de las dos grandes etapas alpinas que ha programado este fin de semana el viejo Dauphiné, que este año -y los siguientes- se denomina Tour Auvergne-Rhône-Alpes por cuestiones de patrocinio, un nombre que costará un poco de aprender a los aficionados y seguidores de este deporte, aunque en Francia ya se apueste por llamarlo con el acrónimo de TAURA. A ver el éxito que tiene el nombre.
Valentía no le faltó a Juan Ayuso, quizás un poco de fuerza en las piernas, para conseguir la victoria en la primera de las dos grandes etapas alpinas que ha programado este fin de semana el viejo Dauphiné, que este año -y los siguientes- se denomina Tour Auvergne-Rhône-Alpes por cuestiones de patrocinio, un nombre que costará un poco de aprender a los aficionados y seguidores de este deporte, aunque en Francia ya se apueste por llamarlo con el acrónimo de TAURA. A ver el éxito que tiene el nombre.
Porque la carrera, como el viejo Dauphiné, sirve para calibrar el estado de forma de algunos aspirantes a destacar en el Tour, aunque la prueba, iniciada el pasado domingo, cuente con ausencias tan destacadas como las de Tadej Pogacar, Jonas Vingegaard y Remco Evenepoel. Y este domingo la clasificación final se resolverá en la cima del Plateau de Solaison, la llegada sorpresa del próximo Tour, el penúltimo domingo de carrera donde el resultado servirá para marcar los últimos días de competición camino de París.

Los franceses, en el viejo Dauphiné, llevan toda la semana al tanto del rendimiento de Paul Seixas, al que ya ven como el heredero de Bernard Hinault. Pero Seixas se cayó camino del Grand Colombier, donde acabó la séptima etapa, montaña que escogió Juan Ayuso para atacar y tratar de plantarse en solitario en la meta. No lo logró pese al empeño que le puso con un ataque a 6,5 kilómetros de la meta. Isaac del Toro se mostró mucho más paciente, sin inquietarse mantuvo al ciclista español en la distancia para empezar a recortarle terreno a 4 kilómetros de la meta, capturarlo a las puertas del último kilómetro y arrebatarle la victoria en el suspiro final
Sin embargo, el corredor alicantino, líder del Lidl-Trek, en el TAURA y dentro de dos semanas en el Tour, dejó buenas sensaciones, sobre todo porque la experiencia dicta que al viejo Dauphiné no hay que llegar al ciento por ciento de forma, que luego la ronda francesa se hace muy larga.

Del Toro, la gran estrella mexicana de ciclismo, acudirá al Tour como gregario de Pogacar por lo que el rol será totalmente diferente. Ayuso, en cambio, irá a la ronda francesa a los 23 años -segunda participación, en la primera (2024) abandonó enfermo- con la intención de destacar en la general y clasificarse lo más alto posible. Por ahora, luchará este domingo por el triunfo en el Tour Auvergne-Rhône-Alpes y de paso visualizar sobre el terreno la llegada más desconocida de la Grande Boucle.
Se enfrentará a Del Toro, que peleará por ganar la carrera ante el ciclista alicantino, un Seixas herido, el líder australiano de la carrera (Luke Tuckwell) y el estadounidense Matteo Jorgenson, que asume el papel de Vingegaard en el Visma. Pogacar no entra en acción hasta el miércoles, en la Vuelta a Suiza, que este año se ha reducido a cinco etapas.
Diario de Mallorca – Deportes
