El acoso laboral continúa siendo un tema poco visibilizado en España a pesar de sus efectos devastadores sobre la salud física y psicológica de los trabajadores. Se estima que muchas personas sufren situaciones de maltrato en sus puestos de trabajo sin saber cómo identificarlas ni a quién recurrir, lo que provoca un deterioro claro de la salud mental, conformando el hecho de ir al trabajo en un «infierno silencioso». En este sentido, la falta de atención pública y mediática sobre estas conductas hace que los casos pasen desapercibidos, generando un círculo de sufrimiento que puede mantenerse durante meses e incluso años.
Las cifras oficiales confirman que este problema es más extendido de lo que se piensa. El Sindicato CCOO informa que hasta un 15% de los trabajadores en España son víctimas de acoso laboral, mientras que la media en la Unión Europea se sitúa en un 9%. Esta diferencia indica que en España el acoso laboral supera con creces lo esperado. Un dato complementario a este encuentra su origen en la encuesta OSH Pulse 2025, promovida por la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo. Esta revela que un 29% de los trabajadores de la UE padece estrés, depresión o ansiedad durante la jornada laboral, muchos de los cuales están directamente afectados por el acoso.
¿Qué es el «bossing» y cómo identificarlo?
Dentro de este panorama surge el fenómeno conocido como bossing, una modalidad de acoso laboral específica que se produce cuando el hostigamiento proviene de un superior. Según el Diccionario panhispánico del derecho jurídico, avalado por la RAE, se entiende como «ataque, atropello u hostigamiento de un empleado susceptible de producir secuelas físicas o psíquicas, constitutivas de lesiones calificadas como derivadas de accidente de trabajo, que pueden posibilitar la extinción de la relación laboral por voluntad del trabajador«. Esta definición permite diferenciar bossing del mobbing, dado que en este último la conducta puede provenir de cualquier compañero, mientras que en el primero siempre es atribuible a un jefe.
De esta manera, el bossing puede manifestarse de diversas formas y afectar de manera silenciosa el desempeño y la autoestima del trabajador, constituyendo lo que se conoce como un «despido silencioso». Entre los comportamientos que ejemplifica el Diccionario antes mencionado se incluyen limitar la posibilidad de comunicarse, cuestionar sistemáticamente las decisiones del empleado, atacar su vida privada, agresiones verbales, difusión de rumores y críticas constantes, entre otros. Aunque individualmente cada acción pueda parecer leve, cuando se repite de manera sistemática y prolongada, se convierte en un patrón de acoso que puede generar consecuencias graves para la víctima.
Distingue el tipo de acoso en función del infractor
En este contexto, identificar correctamente quién es el infractor es fundamental para clasificar la conducta y poder actuar de forma adecuada. El Centro Júlia Pascual, especializado en psicología, propone cuatro tipos según la dirección del acoso. Por un lado, el acoso descendente ocurre cuando un superior hostiga a un subordinado, que incluiría al bossing, mientras que, el acoso horizontal se da entre compañeros del mismo nivel jerárquico. Por otra parte, el acoso ascendente aparece cuando subordinados hostigan a un superior recién incorporado. Por último, el acoso mixto sucede cuando la víctima es atacada desde distintos niveles jerárquicos dentro de la organización.
¿Cómo actuar en caso de acoso laboral?
Es por eso que comprender la dirección y la intención de estas conductas no solo es válido a nivel profesional, sino que permite establecer estrategias de intervención y actuación para frenar estas prácticas. Por tanto, reconocer a tiempo que se está sufriendo bossing es crucial para proteger la salud del trabajador y prevenir que el ambiente laboral se deteriore. Asimismo, debido a la dirección que toma este ejercicio es recomendable actuar de manera discreta pero efectiva, para evitar posibles represalias. Las empresas que aplican protocolos claros y formación sobre acoso laboral reducen significativamente su incidencia y promueven un entorno seguro y respetuoso para todos los empleados.
Tanto los trabajadores directamente afectados como los compañeros que son testigos tienen la responsabilidad de reportarlas a los canales internos de la empresa, los sindicatos o a las autoridades competentes. Es así como una actuación proactiva permite frenar el daño, generar evidencia y garantizar medidas correctivas que protejan a la víctima. La visibilidad y la denuncia constituyen pasos esenciales para reducir el gran problema que afecta al 15% de los trabajadores en España y que puede derivar en graves problemas de salud y productividad, perjudiciales para la vida personal del empleado y el desarrollo de la propia compañía.
En muchos casos, el trabajador no es consciente de la situación que está viviendo y relaciona unos comportamientos abusivos con la carga habitual de trabajo
El acoso laboral continúa siendo un tema poco visibilizado en España a pesar de sus efectos devastadores sobre la salud física y psicológica de los trabajadores. Se estima que muchas personas sufren situaciones de maltrato en sus puestos de trabajo sin saber cómo identificarlas ni a quién recurrir, lo que provoca un deterioro claro de la salud mental, conformando el hecho de ir al trabajo en un «infierno silencioso». En este sentido, la falta de atención pública y mediática sobre estas conductas hace que los casos pasen desapercibidos, generando un círculo de sufrimiento que puede mantenerse durante meses e incluso años.
Las cifras oficiales confirman que este problema es más extendido de lo que se piensa. El Sindicato CCOO informa que hasta un 15% de los trabajadores en España son víctimas de acoso laboral, mientras que la media en la Unión Europea se sitúa en un 9%. Esta diferencia indica que en España el acoso laboral supera con creces lo esperado. Un dato complementario a este encuentra su origen en la encuesta OSH Pulse 2025, promovida por la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo. Esta revela que un 29% de los trabajadores de la UE padece estrés, depresión o ansiedad durante la jornada laboral, muchos de los cuales están directamente afectados por el acoso.
¿Qué es el «bossing» y cómo identificarlo?
Dentro de este panorama surge el fenómeno conocido como bossing, una modalidad de acoso laboral específica que se produce cuando el hostigamiento proviene de un superior. Según el Diccionario panhispánico del derecho jurídico, avalado por la RAE, se entiende como «ataque, atropello u hostigamiento de un empleado susceptible de producir secuelas físicas o psíquicas, constitutivas de lesiones calificadas como derivadas de accidente de trabajo, que pueden posibilitar la extinción de la relación laboral por voluntad del trabajador«. Esta definición permite diferenciar bossing del mobbing, dado que en este último la conducta puede provenir de cualquier compañero, mientras que en el primero siempre es atribuible a un jefe.
De esta manera, el bossing puede manifestarse de diversas formas y afectar de manera silenciosa el desempeño y la autoestima del trabajador, constituyendo lo que se conoce como un «despido silencioso». Entre los comportamientos que ejemplifica el Diccionario antes mencionado se incluyen limitar la posibilidad de comunicarse, cuestionar sistemáticamente las decisiones del empleado, atacar su vida privada, agresiones verbales, difusión de rumores y críticas constantes, entre otros. Aunque individualmente cada acción pueda parecer leve, cuando se repite de manera sistemática y prolongada, se convierte en un patrón de acoso que puede generar consecuencias graves para la víctima.
Distingue el tipo de acoso en función del infractor
En este contexto, identificar correctamente quién es el infractor es fundamental para clasificar la conducta y poder actuar de forma adecuada. El Centro Júlia Pascual, especializado en psicología, propone cuatro tipos según la dirección del acoso. Por un lado, el acoso descendente ocurre cuando un superior hostiga a un subordinado, que incluiría al bossing, mientras que, el acoso horizontal se da entre compañeros del mismo nivel jerárquico. Por otra parte, el acoso ascendente aparece cuando subordinados hostigan a un superior recién incorporado. Por último, el acoso mixto sucede cuando la víctima es atacada desde distintos niveles jerárquicos dentro de la organización.
¿Cómo actuar en caso de acoso laboral?
Es por eso que comprender la dirección y la intención de estas conductas no solo es válido a nivel profesional, sino que permite establecer estrategias de intervención y actuación para frenar estas prácticas. Por tanto, reconocer a tiempo que se está sufriendo bossing es crucial para proteger la salud del trabajador y prevenir que el ambiente laboral se deteriore. Asimismo, debido a la dirección que toma este ejercicio es recomendable actuar de manera discreta pero efectiva, para evitar posibles represalias. Las empresas que aplican protocolos claros y formación sobre acoso laboral reducen significativamente su incidencia y promueven un entorno seguro y respetuoso para todos los empleados.
Tanto los trabajadores directamente afectados como los compañeros que son testigos tienen la responsabilidad de reportarlas a los canales internos de la empresa, los sindicatos o a las autoridades competentes. Es así como una actuación proactiva permite frenar el daño, generar evidencia y garantizar medidas correctivas que protejan a la víctima. La visibilidad y la denuncia constituyen pasos esenciales para reducir el gran problema que afecta al 15% de los trabajadores en España y que puede derivar en graves problemas de salud y productividad, perjudiciales para la vida personal del empleado y el desarrollo de la propia compañía.
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